Nadal, celebrando su pase a semifinales de Barcelona.

Nadal, celebrando su pase a semifinales de Barcelona. Andreu Dalmau Efe

Tenis Rafa Nadal

Nadal y el arte de rectificar a tiempo ante Chung

Tras cambiar su idea de juego inicial, el español se impone 7-6 y 6-2 al coreano y buscará este sábado la final en Barcelona.

“¡Tira! ¡Juega largo! ¡Levanta la bola!”. Durante su partido de cuartos de final del Conde de Godó, Rafael Nadal se repitió varias veces gritando lo que tenía que hacer para salir del problema en el que se metió ante Hyeon Chung (7-6 y 6-2). El coreano, que a los 20 años empieza a hacerse un sitio entre los mejores, jugó de dulce la primera manga, pero se quedó sin argumentos en la segunda después de que el campeón de 14 grandes decidiese aparcar su primera idea y apostar por otra distinta para buscar la final este sábado con Horacio Zeballos, que superó por 6-4 y 6-1 a Karen Khachanov. [Narración y estadísticas]

“Antes de salir, Galo Blanco [entrenador de Khachanov] me dijo que Chung tiene un revés en carrera muy bueno”, aseguró el balear en los micrófonos de Teledeporte, donde también reconoció haberse puesto vídeos de su oponente la noche anterior para ver cómo jugaba. “Tenía miedo de tirarle al revés, así que le jugué al comienzo más a su derecha y me estaba equivocando. Aunque tenga mejor revés, me convenía más el intercambio de su revés contra mi drive”, prosiguió el español, que cuando igualó el pulso fue capaz de dominar con contundencia el desempate. “Estoy con la tranquilidad para poder aumentar el ritmo en según qué momentos. Hoy ha salido y estoy feliz por ello”.

Chung le jugó con descaro a Nadal. Al coreano, que llegó a mandar 3-1 en el primer set y luego tuvo bola para 6-5 y saque, le importó un pimiento estar midiéndose al español y su leyenda en la pista que lleva su nombre, en reconocimiento a una carrera de oro y brillantes. Con una sorprendente rapidez a tres niveles (ojos, manos y piernas), Chung puso en situaciones comprometidas al balear, que salió adelante rectificando su idea inicial, algo que fue un acierto: del Nadal demasiado respetuoso del arranque, que se empeñó en huir del revés de su rival, se pasó a otro más suelto, centrado en buscar el choque de su drive contra el golpe a dos manos del coreano.

Nadal, golpeando una derecha ante Chung.

Nadal, golpeando una derecha ante Chung. Andreu Dalmau Efe

Con un revés increíble, que pareció fácil de ejecutar por su forma de golpearlo, el 94 mundial se subió encima de la pelota para acorralar a Nadal. Como de físico demostró ir sobrado, Chung fue dominando los intercambios con su contrario, que cambió la base de su juego para poner la diana en el revés, y no en el drive. Cuando lo hizo, recuperando su esquema clásico de toda la vida y dándole altura a la bola con su derecha, el partido le cayó manso encima de las manos. 

El mallorquín, que pese a las complicadas condiciones (frío y lluvia) había disfrutado de dos partidos cómodos en su camino hasta los cuartos, necesitó exigirse un salto en el parcial inaugural contra el coreano. Una vez Nadal hizo suyo el primer set (65 minutos), una vez abrió distancia con Chung en un tie-break donde el candidato sacó pecho de su estado de ánimo actual y el aspirante se extinguió, el encuentro mutó de piel y el balear coronó el pulso sin sustos, con el piloto automático pulsado.

Justo antes de la victoria del mallorquín, Albert Ramos acarició su segundo triunfo consecutivo ante Andy Murray. Después de tumbar al número uno mundial en octavos de final de Montecarlo hace una semana, el español llegó a tener 5-4 y saque en el tercer set, pero se inclinó 6-2, 4-6 y 6-7 ante Murray, que sin hacer nada extraordinario sobrevivió porque a Ramos le faltó concreción en los peloteos definitivos y terminó pagándolo con una derrota de las que escuecen durante mucho tiempo.