Nadal, durante un entrenamiento en Acapulco.

Nadal, durante un entrenamiento en Acapulco. Efe

Tenis TENIS

El final del viaje de los Nadal, visto por el vestuario

Al mallorquín, que debuta esta madrugada en Acapulco contra Mischa Zverev, le acompañan Carlos Moyà y Francis Roig, los dos entrenadores que formarán su equipo desde la próxima temporada.

Dubái

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Rafael Nadal debutará este martes por la noche en Acapulco (madrugada en España) ante Mischa Zverev en su primer torneo desde la final del Abierto de Australia, que perdió con Roger Federer. Para el mallorquín, que renunció a Rotterdam escuchando los consejos de sus médicos, también es la primera cita desde que Toni Nadal anunció que dejaría de ser su entrenador a final de temporada. La noticia, un terremoto que ha ido perdiendo potencia con el paso de los días, ha provocado una catara de reacciones en la caseta, acostumbrada a ver siempre de la mano a tío y sobrino.

“Yo me siento cómodo con lo que decida y sea mejor para él”, explicó el campeón de 14 grandes en un evento del Banco Sabadell en Acapulco. “Mucho antes que mi entrador es mi tío, una persona a la que quiero, que ha estado toda la vida conmigo. Desde los tres años que empecé a jugar a tenis he convivido diariamente con él y me ha ayudado a conseguir todo lo que he conseguido”, continuó el balear. “Es totalmente libre de tomar sus propias decisiones, de hacer lo que le haga feliz. Entiendo que durante muchos años le ha hecho feliz hacer lo que estaba haciendo y ahora quizás es el momento de que tenga otras prioridades. La academia es una prioridad para él porque le gusta la enseñanza de los niños jóvenes”, insistió el número seis. 

“Es cúmulo de circunstancias”, analizó Nadal. “Toni tiene familia y tres hijos, dos de ellos que juegan a tenis. Le gustará trabajar con ellos. También es un poco de cansancio tras tantas semanas viajando. Se ha perdido muchas cosas de sus niños pequeños que ahora le apetece vivirlas día a día, es normal”, reconoció.

“De cara al año que viene espero que mi equipo sea el que está ahora, quitando a Toni que este año seguirá con toda normalidad. Cuando Toni lo deje a final de año, habrá que hablar con Francis y con Carlos”, avisó. “Francis tiene una academia y Carlos tres niños pequeños. No sé si necesitaré a alguien que me pueda ayudar alguna semana, pero es algo suelto. En principio, supongo que mi equipo seguirá exactamente igual si no hay ningún contratiempo”.

En Acapulco, y por primera vez esta temporada, Moyà y Roig acompañan a Nadal, una pareja que en 2018 se convertirá en el eje principal de su equipo técnico. El ex número uno mundial, un recién llegado (se estrenó en el banquillo en el pasado Abierto de Australia) combina a la perfección con el catalán, que lleva más de una década viajando por todos los torneos con el balear.

“Todavía no he tenido la oportunidad de hablar con Toni”, contó Roig; “pero Rafa ha explicado que cada uno es libre de tomar sus propias decisiones y que quizás es el momento de quedarse en casa con la familia y trabajar en la academia”, añadió el técnico catalán. “Son decisiones personales. Aquí cada uno debe mirar por lo que más le interesa, pero el ambiente está muy bien en el grupo”, siguió Roig, que hasta ahora no había estado con Moyà. “Ha ido muy bien con Carlos. Estamos hablando bastante y está bien que podamos coincidir en algún torneo para poder unificar las ideas, que nos escuchemos mutuamente. Intentamos sacar conclusiones positivas que sean buenas para Nadal”.

De izquierda a derecha: Toni Nadal y Rafa Nadal durante los Juegos Olímpicos de Río.

De izquierda a derecha: Toni Nadal y Rafa Nadal durante los Juegos Olímpicos de Río. Getty Images

“Todo el mundo está sorprendido, pero no es sencillo viajar por el circuito tantos años”, reconoció Andy Murray, el número uno del mundo, que venció 6-4 y 6-1 a Malek Jaziri en su debut en el torneo de Dubái. “Sé que Toni odia volar, he estado en un par de aviones con él y no disfruta ahí montado. Rafa tiene 30 años y lleva desde los 15 alrededor del mundo. Es algo bastante comprensible si Toni quiere hacer otra cosa. Rafa tiene muy buenos profesionales a su lado. Es sorprendente porque siempre han estado juntos, pero también es razonable”, cerró el británico, citado ahora con Guillermo García-López.

“No lo he hablado con Rafa y tampoco es una cosa de mi incumbencia”, dijo Fernando Verdasco, que derrotó 6-2 y 7-5 al italiano Seppi para llegar a la segunda ronda en Dubái. “No sé si han llegado a un punto en el que ambos sienten que lo mejor es separarse, pero lo que ha conseguido Toni con Rafa es algo estrastoférico”, prosiguió el madrileño. “Desde hace un par de años, la gente se ha pasado un poco con el tema de que debía cambiar de entrenador. Es lo mismo de siempre. Habría que darle muchísimo más crédito a Toni que decirle todo eso. En 2016, yo estaba en la final de Doha que Nadal perdió con Djokovic y un tío del público le gritó en mitad del partido que tenía que cambiar de entrenador porque iba perdiendo 6-1. Y Rafa le dijo: ‘¿Quieres ser tu mi entrenador?'”, desveló el número 35 del mundo.

“Han hecho un grandísimo trabajo juntos, dando lugar a una relación muy fructífera para los dos”, recordó Roberto Bautista, precisamente citado con Verdasco por el pase a cuartos de final en Dubái. “Llevan mucho tiempo haciéndolo muy bien y si Toni ha decidido eso es porque creerá que es conveniente dejarle un poco de espacio a Rafa”, continuó el castellonense. “Y obviamente también se ha ganado un merecido descanso por todo lo que ha trabajado y logrado en este tiempo”, se despidió Bautista.

“Es una noticia que quizás no me esperaba porque llevan toda la vida juntos”, razonó Marcel Granollers, que el miércoles se medirá ante el bosnio Dzhumhur, sorprendente vencedor (7-6 y 6- 3) ante Stan Wawrinka. “También viajar es duro y más para Toni, que tiene familia. Eso desgasta mucho. Lo único que hay que hacer es felicitarle por el gran trabajo que ha hecho con Rafa. Es para quitarse el sombrero”, aseguró el 36 mundial. “Y puede estar tranquilo porque estará en buenas manos con Francis y Carlos. Seguro que Rafa va a tener mucho éxito todavía”. De España a Acapulco, de Acapulco a Dubái y de Dubái a todas las partes del mundo. Tras toda una vida juntos, el final del viaje de los Nadal no es cualquier cosa.