Oriol Cardona posa con la medalla de oro de los Juegos.

Oriol Cardona posa con la medalla de oro de los Juegos. REUTERS

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Oriol Cardona: "Ganar el oro ha sido bonito, pero también muy duro. He vivido cosas a las que no estoy acostumbrado"

El campeón olímpico de invierno rememora con EL ESPAÑOL su experiencia en Milán-Cortina y reconoce las dificultades que ha vivido después de que su vida haya cambiado por completo.

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Han pasado casi tres semanas desde que Oriol Cardona tocó el cielo en Milano-Cortina, pero aún habla de aquellos días como si siguiera dentro de la pista.

En apenas 48 horas, el esquiador de montaña catalán se colgó un oro histórico en el sprint y un bronce en el relevo mixto junto a Ana Alonso, colocando a España en un lugar inédito en los Juegos de Invierno más de medio siglo después del triunfo de Paquito Fernández Ochoa.

Entre homenajes, entrevistas y viajes, su vida ha cambiado de golpe: "ni siquiera he tenido tiempo de sentarme y ver todo lo que he logrado", reconoce.

En una conversación con EL ESPAÑOL, Cardona admite que todavía está digiriendo el impacto de sus dos medallas. Habla de la presión de competir con el cartel de favorito, del vértigo de jugarse cuatro años de trabajo en una final de menos de tres minutos y de la "liberación" que sintió al cruzar la meta sabiendo que el oro era suyo.

Recuerda la carrera casi metro a metro, desde el momento en el que se ve atrapado en segunda fila hasta el ataque definitivo para superar a los suizos y hacer historia.

La otra cara del éxito llegó 48 horas más tarde, en el relevo junto a Ana Alonso. Cardona reconoce que el subidón del oro les pasó factura, que el equipo salió demasiado acelerado y que la sanción y la diferencia con los suizos convirtieron la final en una montaña rusa emocional.

Entre la euforia del oro y la frustración parcial del bronce, el catalán mira ya hacia adelante. Le quedan tres Copas del Mundo para cerrar una temporada que ha sido tan exigente como inolvidable, y sueña con volver a unos Juegos dentro de cuatro años.

Han pasado casi tres semanas desde que tocaras el cielo en Milano-Cortina ¿Has tenido tiempo para asimilar todo lo que has logrado?

Si te soy sincero, no. Han sido tres semanas muy ajetreadas en las que ni siquiera he tenido tiempo de sentarme, estar tranquilo en casa y ver todo lo que he logrado en los Juegos

Está claro que te ha cambiado la vida

Sí. Todavía es un poco pronto para decirlo, pero yo creo que sí. Además, a nivel mental ha sido un paso adelante y para este deporte también ha sido importante. Ahora se conoce más y eso para nosotros es un lujo.

¿Esperabas tener un impacto mediático tan grande?

No me lo esperaba. Estaba preparado para la carrera y competir. Eso es lo que sé hacer y para lo que llevo tanto y tanto tiempo entrenando. Pero no para lo que ha venido después. No era consciente de lo que significaba ganar un oro a nivel mediático.

Oriol Cardona celebra su oro olímpico.

Oriol Cardona celebra su oro olímpico. REUTERS

Lo que ha llegado después del oro ha sido una experiencia bonita, pero ha sido muy duro. He vivido cosas a las que no estoy acostumbrado. Evidentemente estoy muy agradecido por toda la atención que estoy teniendo, pero también tengo ganas de descansar un poco y desconectar.

¿Qué ha sido lo más duro?

Ha sido duro en el sentido de no parar. De ir siempre de un sitio a otro sin poder disfrutar y descansar bien. Pero al final también me quedo con que ha sido algo muy bonito y tenía ganas de hacer. Además, si esto sirve para llegar a más gente, mejor.

Centrándonos en lo deportivo ¿Cómo son esas horas previas a una final?

Los días previos son más duros de lo normal. Por más que te prepares lo único que cuenta estar fuerte el día X a la hora H. Es muy difícil. Y si pienso en ello, es normal que tenga presión o esté algo más sensible. Yo tuve suerte de tener a mi entorno en Bormio que me tranquilizó y me ayudó a disipar cualquier duda que pudiera tener.

Eso fueron los días previos, en la carrera todo fue muy rodado. Me encontraba bien físicamente y a nivel mental estaba muy tranquilo, relajado y confiado. Pensé que era otra carrera más, como tantas que había hecho.

Te vino bien normalizar todo

Sí, desde luego. Es una de las claves, por lo menos para mí. A veces es complicado porque tienes la cabeza llena, pero hay que intentar desconectar de una u otra manera. No quise pensar que estaba en unos Juegos. En mi cabeza solo estaba que si hacía lo que hago siempre, todo saldría bien.

Y así fue, fue una carrera redonda ¿En qué momento te diste cuenta que todo se decantaba de tu lado?

Realmente no fue mi carrera soñada. Pensaba, o era mi intención, llegar a los rombos en primera posición. Me quedé un poco en la segunda salida, me quedé en segunda fila y tuve que apretar a la salida de los diamantes. Ahí pensé: 'Estás detrás, tranquilo. Cuando se abra hueco, aprieta. Tienes tiempo suficiente para avanzar y ponerte delante'.

Se ensanchó el camino, pude coger un carril al lado y ahí fue cuando apreté, al ponerme en paralelo con los suizos. Fue el momento de la transición. Salí al mismo tiempo que el otro suizo, pero tenía mucha energía y logré coger distancia.

Al final, no miré atrás. Estaba pensando: 'dalo todo, aprieta, no pienses en nada más que seguir tirando. Tienes que darlo todo, sin parar'. Ni siquiera era consciente de lo que estaba pasando a mi alrededor.

¿Son momentos donde te olvidas de todo?

Sí. Cuando ya iba un poco por delante tenía la sensación de estar en una burbuja. Solo existía lo que había en mi cabeza y en la nieve. Nada más. Apreté sin cesar, solo pensaba en eso.

Sacaste ventaja y pudiste recorrer tranquilo los últimos metros ¿Te da tiempo a acordarte de alguien en ese momento?

Sí, pero fue un momento muy efímero, los últimos dos segundos de la carrera. Miré detrás y vi que no había nadie. Hasta entonces no dabas la victoria por hecha, porque pueden pasar mil cosas.

Pero fue un momento muy emotivo, porque miré atrás, vi que tenía el primer puesto asegurado; miré hacia delante, vi que ya estaba en la última recta antes de llegar a meta. Pensé: 'Buah, ya soy campeón olímpico'. Luego miré la grada, con toda la gente que había venido de casa a animar: mi familia, mis amigos, estaban todos ahí.

Oriol Cardona, instantes antes de ganar el oro olímpico.

Oriol Cardona, instantes antes de ganar el oro olímpico. REUTERS

Fue un momento indescriptible. Me sentía lleno de felicidad y sentía que después de tantos años de sacrificio, el trabajo duro se veía recompensado. Pensé: 'Buah, acabas de ganar unos Juegos Olímpicos'.

Tu familia estaría orgullosa y también el deporte español que vio un oro en unos Juegos de Invierno más de 50 años después

Sí. Al final, yo venía con el cartel de favorito tras haber ganado los últimos campeonatos y Copas del Mundo. Venía con mucha presión encima. Fue un momento de liberación y decir: 'Ya está. Has venido a hacer historia y lo has logrado. Has hecho lo que tenías que hacer'.

48 horas después llega la final de relevos con Ana Alonso ¿Cómo afrontas la final después del subidón de ser oro olímpico?

Fue un poco de todo. Justo al terminar los sprint yo ya estaba pensando en los relevos. De hecho, me puse en la rueda de prensa a comer arroz blanco. Ganas un oro y lo celebras comiendo arroz (se ríe)... Pero sí, estaba enfocado en los relevos.

Pensé fríamente en todo lo que estaba pasando y en que esa victoria en los sprints significaba que venía fuerte. Sabía que podíamos hacer un gran relevo, pero no me podía confiar. Existía el riesgo de que, yendo con esta motivación y ganas, la carrera saliera mal porque al final sales más rápido de la cuenta y lo acabas pagando.

De hecho, creo que eso fue lo que nos pasó.

¿Os pasó factura empezar tan acelerados?

Sí. Creo que el relevo no se gestionó del todo bien. Diría que es uno de los peores relevos que hemos hecho en los últimos años. En cuanto a resultado y en cuanto a diferencia de tiempo con el primer puesto.

¿Afectó la sanción y el caos general que se vivió?

Fue una carrera complicada en todos los sentidos, no solo por la sanción. Yo sabía que tenía que darlo todo. De hecho, la segunda vuelta que hice fue la más rápida de toda la final.

Aun así no fue suficiente para alcanzar a los suizos y nos supo un poco mal porque íbamos con las ganas y ambición de sacar otro oro. Al ver la situación de la carrera, en la que no se dio nada, todo fue un poco frustrante. Después de la final estaba con lágrimas en los ojos por la decepción de que la carrera hubiera salido mal.

¿No fueron lágrimas de alegría?

Fue una mezcla de todo, pero sí que me acuerdo de pensar que no había hecho suficiente o que había hecho una carrera mala. Yo iba con la idea de un mejor resultado y creo que no lo gestionamos del todo bien.

Luego, en el momento en que nos dijeron que nos quedábamos en el podio, fue algo muy positivo; nos quedamos a tres segundos. Evidentemente fue un chute de alegría, al menos dices “bueno, al menos nos mantenemos ahí”. Fue un poco de todo.

Tu ambición te lleva a querer el oro, pero, con perspectiva ¿valoráis el éxito que habéis dado al deporte español?

Sí, evidentemente. Hace unos meses yo veía muy complicado estar en el podio de los Juegos con todo lo que ha pasado con Ana y su lesión.

Uno siempre espera más de uno mismo y me hubiera gustado hacerlo mejor, pero ahora, con el tiempo y cuando vaya digiriendo todo, lo iré viendo más. Con más perspectiva.Un bronce en unos Juegos Olímpicos es un resultado enorme y estoy muy contento por él, pero al final como deportista uno siempre quiere más. Supongo que es normal.

¿Qué me dices de Ana? Es un ejemplo después de todo lo que ha sufrido

Sí, totalmente. Lo habrá pasado muy mal, habrá tenido meses en los que habrá dudado mucho, le habrá costado muchísimo. Pero la recuperación, por suerte, no ha dado ningún paso atrás, que eso también es importante: cuando quieres forzar un poco demasiado, luego lo terminas pagando y, en vez de avanzar, retrocedes.

Creo que el equipo que ha tenido a su alrededor la ha acompañado súper bien. En este trabajo de recuperación se han movido todos para que le fuera bien y realmente ha sido genial que haya avanzado todos los días sin dar ningún paso atrás.

Ahora, tras brillar en los Juegos ¿cuáles son tus próximas metas?

Ahora, a corto plazo, voy a terminar la temporada. De hecho, el 19 vamos a Italia, que nos quedan tres Copas todavía. Voy a terminar esta temporada y, habiendo vivido lo que he vivido, sí que quiero estar otra vez en los próximos Juegos dentro de cuatro años, porque realmente ha sido una experiencia muy bonita y me gustaría volver a vivir todo lo que estoy viviendo.

Quiero seguir porque competir y entrenar es lo que he hecho durante muchísimos años y es lo que me gusta. Me motiva mucho el camino que estoy siguiendo y mi vida ahora me gusta. Creo que vivir otros Juegos sería algo muy bonito y me gustaría ir a por otro resultado como el que hemos tenido aquí.

Te quedan tres campeonatos ¿Vas con el objetivo de ganar?

La verdad es que no lo sé, porque estos días han sido un poco caóticos y no he podido entrenar muy bien. Llevo diez días buenos sin poder entrenar. Hoy me pondré los esquís por primera vez después de correr el 21 de febrero, que es bastante tiempo.

Evidentemente intentaré ir a ganar las próximas Copas del Mundo, pero sabiendo que he estado mucho tiempo casi parado.

No te quieres meter presión

Totalmente. Este año me había preparado muy bien para los Juegos y la carga emocional y de energía para los Juegos ha sido muy grande. Después ha sido como un momento de relax, de liberación. Ahora es terminar la temporada porque me apetece competir, me apetece terminarla, pero sé que si no me sale bien, será normal.