Jannik Sinner es atendido del codo en Wimbledon

Jannik Sinner es atendido del codo en Wimbledon EFE

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El nuevo reto del deporte para 2026: limpiar su nombre tras la nueva ola de dopaje que ha sacudido los cimientos

Nombres tan importantes como el de Jannik Sinner se han visto manchados por sanciones antidopaje a lo largo del año.

Más información: Sinner, fin a la sanción por dopaje que sacudió el tenis: un regreso tenso aún en el trono y con el vestuario revuelto

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Es como si el deporte hubiera retrocedido varios años a tiempos más oscuros. La relación de la actividad de élite con el dopaje ha sido, es y será tortuosa. La lacra de las trampas jamás se desligará porque siempre habrá alguien dispuesto a ir por delante del resto para obtener un beneficio.

Los avances científicos le suelen tender la mano siempre al tramposo primero, y en esta guerra el bando del antidopaje normalmente tiene las de perder. Aun así, de vez en cuando, el sistema todavía funciona y la muestra de ello son los numerosos y preocupantes casos que se han disparado en este 2025.

Desde Jannik Sinner y su famosa pomada por un masaje, una versión que popularmente se aceptó y se quedó en una sanción ridícula, hasta la última sombra de Oier Lazkano por un pasaporte biológico que, aunque no ha 'pitado', sí resulta anómalo.

Un 2025 preocupante

Jannik Sinner fue el primer bombazo del año. El tenista italiano, número uno mundial, aceptó en febrero una sanción de tres meses por clostebol tras dar positivo en marzo de 2024. La historia rezaba así: contaminación accidental a través de una crema de masaje.

Pero Sinner sobrevivió y se recuperó para ganar Wimbledon. Sin embargo, quedó la duda: ¿se dopó realmente el número uno del tenis o fue víctima de mala suerte extraordinaria?

En el pelotón ciclista Oier Lazkano, brillante en Movistar Team durante tres temporadas, fue suspendido en octubre por "anomalías inexplicables" en su pasaporte biológico de cuatro años. Según la UCI, "muy probablemente" indican uso de sustancias prohibidas, pero nunca se detectó droga alguna en su cuerpo.

Oier Lazkano

Oier Lazkano RFEC

El del ciclista navarro no fue el único caso en este deporte, que en los últimos meses del año ha visto temblar sus cimientos de nuevo.

También sacudió el árbol Yeray Álvarez. El central del Athletic dio positivo por canrenona en septiembre. Su versión fue que su pareja usaba un medicamento contra la caída del cabello que contenía la sustancia, y él, inadvertidamente, la ingirió. UEFA reconoció que no hubo intención dopante, pero le suspendió diez meses de todas formas.

Fred Kerley, la ratificación de la sanción a Mo Katir, el positivo de la saltadora Bekh-Romanchuk, la 'redada' contra los atletas africanos... Decenas de casos que han vuelto a llenar las páginas negras del deporte.

Nuevos métodos de dopaje

En laboratorios de Bielorrusia y China, los científicos experimentaban con hemoglobina extraída del gusano arenícola marino. Su hemoglobina puede transportar 156 moléculas de oxígeno frente a las cuatro del ser humano.

Los resultados en cricetos fueron espectaculares, con incrementos increíbles en la capacidad respiratoria sin efectos adversos aparentes. Se llama M101. Y es prácticamente indetectable.

La sustancia no aparece en el pasaporte biológico porque no altera el hematocrito. Desaparece del cuerpo en cuestión de horas y es imposible de rastrear.

La AMA no tiene todavía herramientas suficientes para luchar contra este nuevo método y lo sabe. Por eso incluyó el M101 en su programa de vigilancia. Pero vigilar una sustancia no es prohibirla.

El dopaje, por delante

Mientras surgen nuevos avances la discusión sobre la utilidad de los sistemas antidopaje se recrudece. El sistema es reactivo. Espera. Descubre. Prohíbe. Pero muchas veces llega tarde.

El dopante tiene la iniciativa e innova en secreto. Compite durante meses o años antes de ser descubierto. Solo entonces la máquina antidopaje se mueve: estudios científicos, validación de métodos, debates internacionales, actualización de regulaciones.

El gran reto es poder anticiparse a los métodos que suponen una mejora de las condiciones de manera ilícita, aunque no siempre la línea está clara. De hecho, hay sustancias como las cetonas que siguen generando debate y no están prohibidas.

Diferencia entre los deportes

La lucha contra el dopaje no es además algo uniforme en el mundo del deporte. Mientras que hay disciplinas mucho más vigiladas de cerca y castigadas, otras tienen medidas mucho más laxas y controles ridículos en comparación.

En el ciclismo, tras Lance Armstrong la UCI decidió implementar el programa "más invasivo en la historia de cualquier deporte": el pasaporte biológico sistemático. Para el Tour de Francia 2025, se hicieron 350 pruebas fuera de competición el mes previo, 600 durante la carrera, y se dejaron muestras almacenadas una década para futuros reanálisis.

El atletismo respira aire parecido, pero con matiz interesante: World Athletics ha enfocado su vigilancia en geografías específicas. Kenia encabeza con 119 atletas sancionados de 481 a nivel mundial, invirtiendo 28 millones en campañas antidopaje como respuesta desesperada.

Los controles en la NBA son casi ridículos en comparación con la estrecha vigilancia que hay en otros deportes. Apenas seis controles como máximo pueden pasar los jugadores, cuatro en temporada y dos fuera de ella, una nimiedad comparado con otras disciplinas.

Limpiar el nombre

En 2026 Las Vegas acogerá los Enhanced Games, una especie de Juegos Olímpicos donde los participantes podrán usar sustancias dopantes bajo supervisión médica. Premios de hasta 1 millón de dólares esperan a los más avariciosos.

Más allá de esta idea que tanta controversia ha generado, el deporte tiene la obligación para 2026 de volver a limpiar su nombre. Grandes ídolos se han visto manchados en este 2025, y de nuevo la duda vuelve a planear sobre cualquiera que hace una actuación destacada.

Mientras tanto, los métodos antidopaje tendrán que seguir investigando, mejorando y perfeccionándose para cazar a los más avispados.