Hortelano cruza la meta en la carrera de 200m, donde registró un crono de 20.56s

Hortelano cruza la meta en la carrera de 200m, donde registró un crono de 20.56s Agencia EFE

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Hortelano sucumbe ante el crono y la fatiga en su reto mediático

  • El velocista español falla en su desafío de pulverizar sus récords nacionales de 100m, con 10.31s, y 200m, con 20.56s.
  • Más de dos mil personas y multitud de medios de comunicación presenciaron la competición organizada exclusivamente para Hortelano.
  • El oro intangible de Bruno Hortelano
Getafe

En su diálogo contra el crono, contra sí mismo, Bruno Hortelano cruzó tarde la línea de meta, fatigado. Su mente, donde visualiza todas las carreras antes de colocarse en los tacos de salida, tenía fijadas dos marcas, 10.06 segundos y 20.04s, sus récords de España de 100 y 200 metros. Le organizaron en la pista mágica de Getafe un control para él, para demostrar que después del Europeo de Berlín sus piernas seguían en forma, veloces, y asaltar esas plusmarcas; pero el hombre que corre con un guante en la mano derecha, su símbolo, falló en su reto de cada día: superarse.

No logró Bruno Hortelano batir sus mejores tiempos ni mucho menos asomarse al vértigo de romper las barreras de 10s y 20s; aunque sí fue capaz de contagiar su ilusión por el atletismo a las dos mil personas que le empujaban desde la grada, que en el último suspiro de agosto, con la temporada al borde de echar el cierre, soñaban, como Hortelano, con un Día D perfecto. Pero el campeón de Europa de 200m en 2016 sucumbió frente al cronómetro: corrió los 100m en 10.31s y los 200m en 20.56s.

“No han sido las marcas que buscaba”, reconoció Hortelano rodeado de cámaras de televisión y micrófonos al terminar la competición. “Hoy estaba cansado, pensaba que después del Europeo iba a aguantar más, pero no creo que haya sido un error doblar prueba. Vine para disfrutar de esto que tanto amo y no me esperaba esta respuesta de la gente”, dijo el atleta, emocionado todavía por el camino recorrido desde el accidente de tráfico que casi le cuesta la vida.

Bruno Hortelano agradece al público su cariño.

Bruno Hortelano agradece al público su cariño. FERNANDO VILLAR Agencia EFE

Bruno Hortelano se enfrentó a su sombra, a la soledad del velocista que esprinta y se exprime y no ve a nadie a su lado que le apriete. Era un desafío excelentemente promocionado, pero que ocultaba una odisea, una misión imposible, más todavía corriendo en solitario, sin la tensión competitiva adecuada. Arrancó el velocista español nacido en Australia dubitativo en 100m, con una salida lenta, carente de la explosividad que proporciona la competición —hacía 25 meses que Hortelano no corría un 100m—; y no apretó hasta el final, como sí hizo en el doble hectómetro, donde llegó a meta crispado, apretando los dientes, con las piernas que no funcionaban como se esperaba.

Entre medias, Hortelano se refugió en la contrarrecta de la pista del Polideportivo Juan de la Cierva de Getafe con su manager, Alberto Armas. Volvió a calentar más centrado, ausente de los conocidos que habían venido a verle y de los niños que suplicaban por una foto con el velocista español más rápido de la historia. Pero el Bruno Hortelano de hoy no fue tan rápido como el de Berlín, donde quedó 4º de Europa con 20.05s y hambriento de más; ni tampoco como hace un mes, cuando sobre este mismo tartán reventó en una semifinal matutina sin rivales el récord de España de 200m.

“Solo por toda la gente que ha venido hoy, por los niños, por haberles trasmitido mi ilusión, el día de hoy ha valido la pena”, afirmó Hortelano, que no competirá ya más esta temporada, aunque avisó, “el camino continúa”, con el Mundial de Doha del año que viene en el punto de mira. “Lo de hoy ha sido una celebración de la vida. Esta temporada ha sido un viaje emocional. Cada carrera he ido buscando una victoria que no era ganar, sino volver a sentirme igual de competitivo como antes del accidente”.

Atisbar a un atleta español rodeado de tantos medios de comunicación, con el público entregado en un control improvisado —¡dos mil personas para ver un show en una pista de atletismo!— fue la mejor noticia de la jornada que ni los hipotéticos récords hubieran enterrado. Bruno Hortelano engancha, tiene aura de estrella y una mentalidad competitiva fortísima. Más de una hora después de la última carrera seguía haciéndose fotos con sus fans. Es el adalid, por méritos propios y por personalidad, del rejuvenecido atletismo español. “Esto supone mucha responsabilidad, asumo que hay mucha gente mirándome. Lo único que intento es dar lo mejor de mí, también por la gente que tengo detrás apoyándome”, reflexionó el medallista de bronce continental con el cuarteto español de 4x400m, y concluyó: “Ha sido un gran año para el atletismo español, somos jóvenes que tenemos mucha hambre; y quiero que el atletismo español sea noticia, que la gente lo vea”.