Sergio Pérez celebra su tercer puesto en el Gran Premio de Europa.

Sergio Pérez celebra su tercer puesto en el Gran Premio de Europa. Valdrin Xhemaj EFE

F1

'Checo' Pérez se deja querer por los grandes

Vuelve al podio en el Gran Premio de Europa y demuestra que su experiencia en McLaren tan sólo fue una mancha en su prometedora trayectoria, ahora brillando en Force India.

20 junio, 2016 02:41

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Sergio Pérez ha vuelto a hacer realidad el sueño de codearse con los mejores en un podio. Para un equipo de media tabla como Force India, finalizar una carrera entre los tres primeros es algo que sólo ha ocurrido en cinco ocasiones en sus ocho años de vida en la máxima categoría.

A sus 26 años de edad, el mexicano de Guadalajara está subiendo puestos a golpe de pódiums en el ranking de los pilotos más deseados por los grandes equipos. Todo de cara a la temporada 2017, año en el que la Fórmula 1 vuelve a sus orígenes cambiando de aspecto para sorprender a pilotos y aficionados.

Force India ha sido protagonista durante todo el fin de semana. Más que por los problemas financieros internacionales de su dueño Vijay Mallya por los resultados de la mano del piloto de Jalisco. Él supo resarcir a sus mecánicos, que tuvieron que reconstruir en tiempo récord la trasera de su monoplaza tras el accidente de Pérez en la última vuelta de los libres del sábado.

La recompensa vino dos horas más tarde con la espectacular segunda posición conquistada con determinación. Sorprendiendo a propios y extraños tras situar al monoplaza número 11 por delante de Red Bull y Ferrari cerca de la estratosférica pole de Rosberg. En rueda de prensa, Sergio Pérez reconocía “el duro trabajo” al que se ha tenido que enfrentar durante todo el fin de semana. Especialmente cuando, a pesar de quedar segundo, el mexicano sufría una penalización de cinco posiciones como consecuencia del cambio de la caja de cambios en su monoplaza.

El piloto ha eclipsado una de las carreras más consistentes de un Nico Rosberg que regresaba a lo más alto. Pérez no ha tenido el camino tan despejado como el alemán en Baku. Durante el Gran Premio de Europa del Mar Caspio, Pérez se las ha tenido que ver y desear con casi con todos los pesos pesados de la parrilla a borde de coches en principio de mayor poderío que su Force India.

Carrera hacia la gloria

Tras una salida para guardar en los archivos, el mexicano, que reconocía que “el primer stint ha sido muy difícil por el graining”, comenzó su lucha particular con el Ferrari de Kimi Räikkönen. En la vuelta 17 realizó su primera parada en boxes para protegerse de la terrible amenaza que siempre supone la presencia de Lewis Hamilton, a quien defendió posición hasta que ambos superaron al Williams de Felipe Massa. La carrera hacia el éxito estaba llena de grandes nombres que se interponían en la dura lucha de Force India por hacerse un hueco en los titulares de los medios de comunicación.

Sergio Pérez se las vio con Ricciardo, a la vez que era capaz de mantener a raya a Hamilton. Mientras pasaba por las estrechas secciones del trazado urbano de Baku, el británico se peleaba con su volante buscando la combinación de mapas motor que solucionara sus problemas de potencia.

En la fase final de carrera, a pesar de tener la tercera posición asegurada por la penalización de cinco segundos impuesta a Kimi Räikkönen, el mexicano mostraba carácter de campeón. Dejaba claros sus deseos de saborear el champán en el podio por méritos propios, y no como consecuencia de la decisión de los comisarios.

Para cualquier piloto y apasionado no es lo mismo ser tercero en los libros que tercero en la foto final junto a Rosberg y Vettel en la primera carrera de la historia en Azerbaiyán. Durante la última vuelta del Gran Premio, Pérez lanzó un ataque final sobre Räikkönen. Con problemas en su monoplaza, clamaba entre insultos vía radio por una explicación que le indicara qué ‘demonios’, por decirlo suavemente, querían decir aquellas luces de alarma de su dashboard. Los ingenieros, impotentes por el absurdo reglamento de la FIA, dieron calabazas ante las peticiones del finlandes.

Durante la carrera, Pérez ”sabía que el podio era posible, pero el trabajo ha sido muy duro”. Cuando la prueba se acercaba al final, el piloto mexicano aprovecho el DRS y dejó atrás al último campeón del mundo de Ferrari para reivindicarse en el tercer escalón del podio y disfrutar de la gloria del momento.

Checo Pérez durante el Gran Premio de Europa.

Checo Pérez durante el Gran Premio de Europa. Maxim Shemetov Reuters

McLaren no funciona

Tras el tercer puesto de Mónaco, los rumores del paddock situaban al mejicano en la órbita de Ferrari de cara a un posible relevo de Kimi Räikkönen, escenificado con el sorpasso sobre la pista de Baku, en la próxima temporada.

Sergio Pérez llegó a la Fórmula 1 de la mano del Ferrari Driver Academy debutando con Sauber. Desde allí pasó en 2013 a un equipo McLaren en el que no funcionaron las cosas tras una temporada sin podios para él ni para su compañero de equipo, Jenson Button.

Los malos resultados actuales de McLaren, que han vuelto a provocar la enésima retirada de Fernando Alonso, son el resultado de un equipo incapaz de construir y gestionar un coche competitivo. No encuentra el camino a la victoria desde hace muchos años, y no es únicamente, como se quiere hacer pensar al gran público, por una carencia de caballos y problemas de la unidad de potencia Honda.

Sergio Pérez salió tocado de su affaire con el actual equipo de Fernando Alonso. No obstante, con el mercado de 2017 en plena ebullición, el mexicano está dejando claro a golpe de buenos resultados que lo ocurrido en su única temporada en un gran equipo quizás no fue del todo responsabilidad suya. En una Fórmula 1 en busca de alternativas, se está ganando el primer puesto en la lista de posibles candidatos al mejor volante vacante para la temporada que supondrá un cambio radical del campeonato.