Alonso, en el momento de su abandono a 21 vueltas del final.

Alonso, en el momento de su abandono a 21 vueltas del final. Fuente: TV

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Fernando Alonso también abandona en Indianápolis por culpa del motor Honda

El español marchaba en séptima posición cuando un humo blanco comenzó a salir del motor de su monoplaza y le obligó a abandonar una carrera en la que tenía opciones de victoria.

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Fueron 179 vueltas soñando con casi un imposible. 179 vueltas al oval de Indianápolis en las que Fernando Alonso llegó a ser líder de la carrera, adelantó a velocidades de vértigo e incluso esquivó el espectacular accidente de Scott Dixon en la vuelta 53. Sin embargo, el motor Honda de su IndyCar, como si fuera el motor Honda de su Fórmula 1, reventó y dejó al español fuera de carrera con apenas 21 vueltas por delante y cuando aún tenía posibilidades de asaltar la victoria desde la séptima posición. [Así te hemos contado la carrera de las 500 millas de Indianápolis]

Salir desde la quinta posición en la parrilla, con buenas sensaciones, con un pilotaje ya totalmente adaptado al circuito oval de Indianápolis y sus curvas y su peralte diferente al del resto de ovales. Todo eran buenas sensaciones. Hasta las de su motor, que por momentos le posibilitó hacer adelantamientos brutales tanto por el interior como por el exterior.

Nada, absolutamente nada, anticipaba que el fallo llegaría por la mecánica. Los seis coches que montan motor Honda tuvieron diferentes problemas durante las largas jornadas de entrenamientos, pero nada hacía indicar que los problemas se repetirían en carrera. Menos aún en el coche de uno de los grandes favoritos, como era el caso de Fernando Alonso, que apenas había mostrado flaquezas en todas las vueltas que realizó al Super Speedway de Indianápolis.

Como tantas veces ya esta temporada en la Fórmula 1, en mitad de carrera, con apenas 21 vueltas para el final, la parte trasera del coche de Alonso comenzó a expulsar un humo blanquecino que apuntaba a lo peor. La rotura definitiva no se hizo esperar, el asturiano guió su coche fuera del trazado hasta que se detuvo poniendo fin a un sueño precioso que Alonso aún no sabe si repetirá en el futuro.

Pero las carreras, y la vida, son así. Y a Alonso no parece sonreírle ninguna de las dos cosas. El asturiano estuvo toda la carrera, en las más de tres horas que duró, disfrutando de la experiencia. Por fin volvió al combate en igualdad con sus rivales, a saborear el liderazgo, a estar en el centro de la lucha. Estaba séptimo como antes estuvo primero o quinto. El ritmo de la carrera y los continuos cambios invitaban a pensar que todo podía ocurrir.

"Ha sido una de las mejores experiencias de mi vida"

"He sentido el ruido del coche, esa fricción en el motor, me llamó la atención", explicó Fernando Alonso minutos después de su abandono. "He visto el humo, he tenido que apartarme", añadió. "No merecimos acabar la carrera, ha sido una pena. Quién sabe en qué posición habríamos acabado", comentó Alonso.

El piloto español, tras salir de su coche.

El piloto español, tras salir de su coche. Reuters

El piloto asturiano aseguró que había sido una experiencia "divertida, de las mejores de mi carrera" y que se alegraba de "ser competitivo. Ha sido una sorpresa muy buena estar entre los mejores", comentó Alonso, que no cerró la puerta a otra participación en el futuro. "Si vuelvo, ya sabré lo que se siente y será más fácil que esta vez", dijo.

El público español descubrió, gracias a Alonso, un mundo del que poco se sabía. Rápidamente se pudo comprobar la diferencia con la Fórmula 1. El ritmo, mucho mayor, más frenético, sumando vueltas por minuto. También con más locuras, con accidentes continuos y apariciones del 'Pace Car' (coche de seguridad) que agrupaban la carrera y, cuando se relanzaba, le daban más emoción.

El ritual del campeón

En la rueda de prensa, Fernando Alonso protagonizó una simpática anécdota. Cuando se fue a despedir de los periodistas agradeciendo su presencia, acabó bebiendo de un cartón de leche, una tradición reservada a los campeones de la carrera.

"Sé que no he ganado, pero me encanta la leche", dijo el español, que fue aplaudido por los medios de comunicación tras ese gesto. "Nos vemos en Austin", añadió.

El verdadero baño en leche (así se celebra la victoria en las 500 millas de Indianápolis) fue para Takuma Sato, también expiloto de Fórmula 1, tras ponerse en cabeza a cinco vueltas del final. El japonés estuvo rondando los puestos de cabeza toda la carrera, pero solo se puso líder en los últimos giros.

Takuma Sato celebra su victoria.

Takuma Sato celebra su victoria. REUTERS

Segundo quedó el brasileño Helio Castroneves y tercero Ed Jones. Max Chilton, líder varias vueltas (incluida en la que Fernando Alonso dijo adiós), terminó cuarto. Favoritos como Scott Dixon o Ryan Hunter-Reay abandonaron. Al igual que Fernando, que también exportó a Estados Unidos su mala suerte.