Paulinho celebra su gol ante el Getafe.

Paulinho celebra su gol ante el Getafe. REUTERS

1ª División CUARTA JORNADA DE LIGA

Paulinho rescata al Barça y la segunda unidad salva a los culés en Getafe

El brasileño marcó en el tramo final de un partido en el que los de Valverde tuvieron que remontar a un buen rival (1-2). Denis Suárez marcó el otro gol.

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La última vez que el Barcelona visitó Getafe fue la famosa noche de Halloween, en la que los jugadores del Barça decidieron disfrazarse y hacer una fiesta infantil delante de sus rivales, cabreados entonces por la derrota que acaban de sufrir. Casi dos años después, los culés volvieron al Coliseum y fueron ellos los que se llevaron el susto. Futbolístico, claro. [Narración y estadísticas: Getafe 1-2 Barcelona]

El Barça ganó en Getafe y lo hizo con una mezcla de inercia y buena lectura del encuentro. Al final, como tantas otras veces, el grande ganó al pequeño porque el pequeño perdona. Eso fue lo que hizo el Getafe: fallar y fallar ocasiones, algunas muy claras, dejando con vida a un Barça lento que se fue con los tres puntos del sur de Madrid sin necesidad de apelar a Messi.

Lo llamativo es que el héroe acabara siendo Paulinho, el fichaje de los 40 millones de euros. El brasileño volvió a ser suplente, salió al campo en el 77' y cinco minutos después marcó un buen gol sumando su potencia en el control del balón y un buen remate cruzado. Era un tanto salvador, porque el encuentro estaba empatado y con un Getafe más animado que el propio Barça. Antes de este gol de Paulinho, Arambarri había rematado al palo.

Fue la segunda unidad la que salvó esta vez a los de Valverde. Messi no apareció y el brasileño y Denis (que salió por Iniesta tras el descanso) resolvieron la papeleta. El gallego puso el empate, iniciando la remontada, en otro gran remate ayudado, eso sí, por la tibieza de la defensa getafense. Habla bien del Barça que haya un partido al fin en el que no dependan al 100% de Messi, pero aun así, dejó muchas dudas. Y problemas. Por ejemplo, el actual nivel de Luis Suárez, fallón en todo lo que toca, y de Deulofeu, a años luz de lo que se debe exigir en un equipo como el Barcelona.

Suárez celebra con Paulinho el gol del brasileño.

Suárez celebra con Paulinho el gol del brasileño. REUTERS

Si la figura de Messi es ahora mismo la que representa la alegría en el Barcelona, la de Piqué, por ejemplo, refleja todo lo malo. El estado del central catalán es muy pobre. Falla cada vez que toca el balón y en el Coliseum vivió uno de sus peores partidos que se le recuerdan. Y eso que le perdonaron un penalti claro por unas manos que desviaron un centro que hubiera sido su expulsión, porque ya tenía una amarilla al verse humillado por un caño de Jorge Molina al que tuvo que agarrar para que no se fuera a la portería.

El Getafe, peleón y con momentos brillantes, se adelantó gracias a un golazo de Gaku Shibasaki, un japonés que hace menos de un año amargaba la final del Mundial de Clubes al Real Madrid. Al final, los blancos acabaron ganando, pero aquel día España conoció a este futbolista que marcó dos goles aquel día y que pone hoy la calidad en el Coliseum. Marcó con una fuerte volea desde la frontal del área que entró limpio en la portería de Ter Stegen.

El partido tuvo también más polémica (el Getafe pidió otro de Umtiti, el Barça uno a Suárez) y dejó la lesión de Dembélé, que dejó los primeros síntomas de fragilidad. Pero la conclusión fue la de un Barça que superó la primera situación complicada de la Liga y que se va a los 12 puntos, pleno, presionando a un Madrid que este domingo tendrá la primera final del torneo en Anoeta.