Bale, Nacho y Modric, en el segundo gol del Real Madrid al Al-Jazira.

Bale, Nacho y Modric, en el segundo gol del Real Madrid al Al-Jazira. REUTERS

Fútbol Internacional

El Real Madrid remonta al Al-Jazira en el partido más surrealista de su historia

Inexplicable partido del equipo de Zidane en las semifinales del Mundial de Clubes (1-2). Ocurrió de todo en un encuentro esperpéntico: un portero que paró todo en 20 minutos, un Madrid jugando como en el colegio y un rival muy pobre, el peor rival en años del Madrid. El VAR anuló dos goles.

Surrealismo, en su tercera acepción por la RAE: "Irracional o absurdo".

Es muy difícil, me atrevería a asegurar que es imposible, que ustedes hayan visto alguna vez un partido tan surrealista como el que protagonizaron este miércoles Al-Jazira y Real Madrid en la semifinal del Mundial de Clubes. Fue un guión de una de las mejores películas de humor que se hayan visto. La palabras irreal o absurdo define bien a este encuentro. [Narración y estadísticas: Al-Jazira 1-2 Real Madrid]

Sitúense. Se encuentran ante un partido que tiene a un portero de desconocídisimo de nombre Ali Khaseif que durante 20 minutos fue una mezcla de Oblak, Ter Stegen, Courtois y De Gea. Pareció Benji, el portero de 'Oliver y Benji' que paraba todo con saltos de 10 metros y paradas con cuatro manos. También hay un equipo, el Real Madrid, que juega como en el patio del colegio. Sabedor de la tremenda superioridad, disputaron el encuentro como si de una pachanga se tratara: todos para arriba, sin ningún orden táctico, sin presión y jugando de cachondeo.

Su rival, un Al-Jazira que puede ser, sin exagerar, uno de los peores equipos a los que se haya enfrentado el Real Madrid en décadas. Hubo jugadas de chiste. Jugadores que se caían solos, desmarques mal hechos, regates que se convertían en balones perdidos, despejes irreales... Hasta se quedaban quietos con el balón a un metro. A las paradas de su cancerbero reaccionaban parados, como si la parada anulara automáticamente la siguiente jugada. La sensación que dio el equipo anfitrión es que ni se sabía el reglamento.

Cristiano ante el portero Ali Khaseif, el mejor del encuentro.

Cristiano ante el portero Ali Khaseif, el mejor del encuentro. REUTERS

A todo eso, se sumó un árbitro desquiciado con un porte dictatorial, con un aire a Gamal Al-Ghandour (el 'inolvidable' colegiado del Corea-España del Mundial 2002) que por no saber no supo ni usar el videoarbitraje. Porque el VAR también entró en juego para completar el surrealismo total. Hasta dos goles se anularon a través de las cámaras de televisión.

En el primero se llegaron a tardar tres minutos para dilucidar si un gol de Casemiro era legal. Primero se pitó falta de Casemiro, por lo que se anuló el tanto, después el árbitro lo dio por válido ante las quejas del brasileño y finalmente, tres minutos después, se acabó anulando definitivamente previo paso por la banda para ver la pantalla.

En el segundo gol anulado por el VAR ya era la bomba porque suponía el 2-0 del Al-Jazira. El Real Madrid subió en tromba a un córner, sin dejar a nadie detrás, y al campéon de Emiratos Árabes Unidos le salió el contraataque de su vida... con un solo fallo: cuando se colocaron dos jugadores solos ante Keylor, uno cayó en fuera de juego. El videoarbitraje le cazó.

Y antes de esta última jugada, que fue al inicio de la segunda parte, ya habíamos visto 45 minutos esperpénticos. El Madrid hizo internacional al portero Ali Khaseif con un aluvión de ocasiones que todas paraba. Cabezazos, disparos desde lejos y cerca, remates de unos y otros, carambolas, remates dos veces seguidas al palo... todo lo paraba el meta del Al-Jazira que se hizo eterno. Fue el mejor del partido, porque el pobre acabó lesionado. Y cuando él se fue del campo, el Madrid todavía no había metido un solo gol.

Romarinho celebra su gol al Real Madrid.

Romarinho celebra su gol al Real Madrid. REUTERS

El equipo español estuvo tan confiado, jugó tan sobrado, que se llevó un susto cuando el Al-Jazira marcó en el tramo final con un gol de Romarinho, que ya solo con presentarse con ese nombre debería tener un respeto. Un fallo de Casemiro dejó a dos jugadores rivales solos, que hicieron la mejor jugada de sus vidas. 

Al final, las cosas volvieron a su cauce con un gol de Cristiano y otro de Bale, que marcó nada más salir al terreno de juego al igual que ante el Fuenlabrada, y el Madrid remontó al Al-Jazira en el partido más surrealista de su historia. El guión de esto lo escribió García Berlanga y la sintonía fue la de Benny Hill. Todo un esperpento.

Si nos cuentan que todo esto se hizo bajo cámara oculta, créanselo. El sábado, la final del Mundial de Clubes ante el Gremio brasileño, que eliminó al Pachuca mexicano (1-0). Si el Madrid gana, será el primero en ganar este torneo dos veces consecutivas y alcanzará en títulos al Barcelona con tres. No se incluyen aquí las Intercontinentales, las cuales el Madrid tiene otras tres.

Cristiano celebrando su gol al Al-Jazira.

Cristiano celebrando su gol al Al-Jazira. REUTERS