Los jugadores del Real Madrid celebran un gol en Cardiff.

Los jugadores del Real Madrid celebran un gol en Cardiff. REUTERS

Champions League

El Real Madrid conquista su duodécima Copa de Europa en la final de los goles antológicos

El equipo de Zidane engrandece su leyenda, confirma el histórico doblete y toca el cielo en Cardiff tras ganar la final de la Champions a la Juventus (1-4) con una excelsa segunda parte. Cristiano, con un doblete, y Casemiro, héroes. También marcó Asensio.

Cardiff (Enviado especial)

Noticias relacionadas

Tenía que ser el Real Madrid. Tenía que ganar el mejor equipo de la historia del fútbol, el de tantas y tantas noches de gloria, el que 'inventó' el fútbol como deporte de éxito, el que ha dejado las páginas más gloriosas de este deporte. Tenía que ser el Real Madrid de Zidane el que hiciera historia y rompiera la maldición. El campeón de Champions sí podía volver a ser campeón al año siguiente. A las 11 en Cardiff fueron las 12 en Madrid. [Así te hemos contado la final de la Champions: Juventus 1-4 Real Madrid]

Qué sabría la Champions de este Madrid gigante y primoroso que consiguió en Cardiff la mayor hazaña de su historia. Sí, no exageramos al decir que los de Zidane acaban de firmar el mejor año de sus 115 años de vida. Una Liga y una Champions así lo confirman y la final de este sábado lo refrenda. El Madrid ha tocado, por duodécima vez, el cielo de Europa. El Madrid se ha hecho legendario. 

12 Copas de Europa, ¡12!, y dos consecutivas. Lo nunca visto. No se puede ser más extraordinario. Solo el Madrid podía llegar a la docena y, sobre todo, solo el Madrid estaba destinado a ser el primero en defender con éxito su título de Champions. Lo que no consiguió nadie lo hace posible el Madrid. Así es el equipo español y por eso es el mejor. En Europa es el Real. El Rey de Reyes.

Los jugadores del Real Madrid celebran un gol.

Los jugadores del Real Madrid celebran un gol. REUTERS

Lo hizo con más comodidad de la que se podía esperar. Superó unos primeros minutos difíciles, en los que la Juventus salió en tromba y obligó a intervenir varias veces a Keylor Navas. Esperó entonces el Madrid a que se calmara su rival y le llevó al terreno que más le gusta. Partido intenso, duro, que no violento, y con poco espacio para los pensamientos tácticos.

Así de bien le fue al principio, ya que marcó Cristiano en el minuto 20' tras una contra que finalizó el portugués, previo pase de Carvajal. Era el inicio de otra noche fabulosa de Ronaldo. No calculó entonces el Madrid ímpetu, y siete minutos después recibió el Madrid un golpe, el empate de Mandzukic en una chilena de bella factura, también para los anales de esta Champions.

El que salió al Millennium de Cardiff era un Madrid que repitió prácticamente el mismo equipo que ganó hace un año en San Siro (solo Varane en lugar de Pepe e Isco por Bale), demostrando que este era un proyecto para mucho más allá que un año. Y como en Milán, salió campeón.

Lo logró con una segunda parte excelsa, primorosa, seguramente la mejor mitad en años del Madrid. Había que frotarse los ojos. Lo que había sido igualdad se había convertido en aplastante superioridad. Salió con fuerza, con ocasiones, como un toro bravo que sale de toriles, todo lo contrario a los primeros 45 minutos. Y con un Madrid así es imposible hacer algo.

Marcó en el 61' Casemiro, ese futbolista al que pocos halagan pero que ha hecho del Madrid un equipo mucho más compacto, sólido y, en definitiva, mejor. Disparó desde 30 metros en un remate que empujó todo el madridismo. Tres minutos después anotó Cristiano, que es el mejor del mundo. Diez goles en cuartos, semifinales y final te convierten en leyenda. Marco Asensio, en el final, puso el cuarto.

Casemiro celebra su gol.

Casemiro celebra su gol. REUTERS

La Champions League está hecha para el Madrid y el Madrid está hecho para la Champions League. Es un amor eterno, que durará toda la vida, que tendrá años de infidelidades (y los tuvo, no hace mucho, pero ya olvidados), y temporadas, como las de ahora, de devoción, de lealtad y de nobleza. Este Madrid no deja que nadie enamore al que fue su primer amor y que, 60 años después, sigue siendo su gran amante.

Una cosa es el fútbol y otra el Madrid. Hay momentos que da que pensar si lo segundo supera a lo primero. El equipo español dignifica a este deporte, lo engrandece. Es un equipo con muchos valores, los de no rendirse hasta el final, los de creer y creer y, claro, los de ganar y ganar. El Madrid tiene algo diferente, a saber qué, que lo hace especial en cada noche de Champions. Y, en una final más. No ha perdido ninguna tal y como entendemos a la competición hasta ahora y de la última pasan ya 36 años.

Supera el Madrid de los Cristiano, Ramos o Modric a cualquier equipo que haya deslumbrado estos últimos años. No hay conjunto que se pueda comparar a este. No jugará tan bien como otros, no deslumbrará con la posesión o no será una máquina defensiva, pero gana y gana. Y no vence en un simple partido de noviembre o marzo, que también, sino que triunfa en el partido más importante del planeta. Aniquila al propio Madrid de Del Bosque, al Milan de Ancelotti, al Barcelona de Guardiola, al Oporto o al Inter de Mourinho, al Bayern de Heynckes, al United de Ferguson... a todos y cada uno de los que pasaron por la Champions en todas sus ediciones.

“¿Y el Madrid qué, otra vez campeón de Europa?”, preguntaba un abuelo en un famoso anuncio en la década de los 90 al llegar un coche a una aldea perdida y desconectada de nuestro país. Era una especie de mofa a los tantos años que se pasó el Madrid sin ganar la Copa de Europa después de haber ganado seis de golpe.

Queridos abuelos madriditas, merecen ustedes saber que el Real Madrid, sí, es otra vez campeón de Europa.