Miguel Indurain.

Miguel Indurain. Europa Press

Fútbol

Miguel Induráin, 61 años: "Antes, en las etapas, comíamos bocadillos de jamón y queso o pasteles. Nada de barritas"

El cinco veces ganador del Tour de Francia ha comparado la alimentación de los ciclistas hoy en día y cómo era hace unas décadas.

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Carlos Serrano
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La alimentación en el ciclismo profesional ha experimentado una profunda transformación en las últimas décadas. Lo que hoy forma parte de una planificación nutricional milimétrica poco tiene que ver con los hábitos que seguían los corredores en los años noventa.

Miguel Induráin, cinco veces vencedor del Tour de Francia, ha recordado cómo se alimentaban los ciclistas durante su etapa profesional en unas declaraciones recogidas por Woman.

El excorredor navarro ha explicado las diferencias entre aquella época y el ciclismo actual, donde cada detalle relacionado con la nutrición está mucho más estudiado y controlado. Durante las etapas, los productos específicos que ahora son habituales no formaban parte del día a día de los corredores.

"Antes, durante la etapa, no nos tomábamos barritas ni geles, sino bocadillos de jamón y queso o pasteles que nos compraban los masajistas del equipo", relató Indurain al recordar sus años como profesional.

Por aquel entonces, la estrategia nutricional estaba mucho menos desarrollada. Los ciclistas recurrían con frecuencia a alimentos convencionales para reponer fuerzas y hacer frente a las exigencias de jornadas que podían prolongarse durante varias horas.

Miguel Induráin

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El propio Induráin también ha reconocido que en determinados momentos sufrió las conocidas 'pájaras', episodios de pérdida repentina de energía que pueden comprometer el rendimiento de un corredor. El navarro recuerda que estos desfallecimientos no respondían siempre al mismo motivo.

La falta de hidratación, las bajas temperaturas después de horas de esfuerzo o la propia concentración durante la carrera podían provocar que retrasara la ingesta de alimentos más de lo conveniente.

Pese a ello, su alimentación fuera de la competición estaba muy cuidada. Su dieta se apoyaba fundamentalmente en alimentos como la pasta, el arroz, las frutas y las verduras, mientras que las carnes rojas y los huevos ocupaban un espacio mucho más reducido.

El propósito era mantener un peso adecuado para competir sin comprometer el rendimiento sobre la bicicleta. Además, bajo la supervisión del equipo médico, Induráin fue reduciendo su peso de manera progresiva con el objetivo de optimizar sus prestaciones durante las carreras.

Ahora, retirado de la competición al más alto nivel, el exciclista mantiene una alimentación equilibrada, aunque las razones son diferentes. Indurain ha contado que lleva años teniendo el colesterol elevado, un problema que ya estaba presente durante su época de dominio en el Tour.

Por este motivo, apuesta por una dieta mediterránea y continúa haciendo ejercicio con regularidad, aunque lejos de la intensidad que exigía su carrera como profesional.