Raphinha, durante su etapa en el Leeds.

Raphinha, durante su etapa en el Leeds. REUTERS

Fútbol

Raphinha, 29 años: "Cuando tenía 12 pedía a la gente que me comprara comida. Algunos me llamaban vagabundo"

En una entrevista antes de fichar por el Barça, el brasileño relató los momentos duros de su infancia.

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Guillermo Echeverría
Publicada

La élite del fútbol mundial suele deslumbrar con su brillo, pero detrás de los focos del FC Barcelona se esconde la historia de superación de Raphinha.

A sus 29 años, consolidado como un referente internacional, el extremo brasileño no olvida los días en que el hambre y el peligro marcaban su rutina en Restinga, una de las favelas más vulnerables de Porto Alegre.

Su viaje hacia el éxito exigió resistir la crudeza de un entorno hostil y el menosprecio social. En una íntima conversación con UOL Esporte en septiembre de 2022, el futbolista relató la realidad que afrontaba tras las agotadoras sesiones de entrenamiento en su adolescencia.

Con apenas recursos para costear su alimentación fuera de casa, se veía obligado a recurrir a la solidaridad de los extraños: "Después del entrenamiento me paraba en la calle y le pedía a la gente que me comprara algo para comer. Algunas personas me ayudaban, otras me llamaban vagabundo directamente".

La humillación era el precio para mitigar el estómago vacío mientras esperaba el autobús de regreso. La tentación de abandonar el deporte y optar por el dinero fácil fue una constante en su juventud.

Las calles de su barrio ofrecían salidas rápidas a través de la delincuencia. Sin embargo, Raphinha se mantuvo firme: "Es difícil seguir tu camino y no desviarte... Perdí muchos amigos en el mundo del crimen, en el narcotráfico... Amigos que jugaban diez veces mejor que yo y que podrían haber estado en un gran club de fútbol del mundo", confesó.

A las carencias materiales se sumaba el constante rechazo de las instituciones deportivas. En un texto publicado en The Players' Tribune en agosto de 2021, el brasileño rememoró cómo los cazatalentos menospreciaban sus capacidades físicas antes de recibir una oportunidad real.

"Cuando tenía 18 años, las academias me habían rechazado más veces de las que podía molestarme en contar. En todas partes fue lo mismo: una prueba de una semana y luego una excusa: 'Es demasiado pequeño, es demasiado frágil, no tiene fuerza'". relató.

Hoy, consagrado en el panorama internacional, Raphinha utiliza el recuerdo de sus raíces no solo como motor personal, sino como una lección de vida para el futuro.

Sus vivencias en el fútbol amateur de tierra y las calles de Porto Alegre moldearon el carácter de un deportista inquebrantable, recordándole siempre que la verdadera grandeza se forja en la resistencia ante la adversidad.