Pep Guardiola, emocionado en su despedida del Manchester City.

Pep Guardiola, emocionado en su despedida del Manchester City. Europa Press

Fútbol

Pep Guardiola: "Mi padre, que ahora tiene 95 años, siempre me dice: 'Sé amable con la gente todo el tiempo'"

El técnico catalán disfruta de su nueva vida tras decir adiós al Manchester City y alejarse de los banquillos por un tiempo.

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El fin de una era en el Manchester City ha dejado paso al silencio y a la introspección. Tras cerrar un ciclo legendario culminado con el histórico triplete, Pep Guardiola ha decidido detener el reloj.

En una reciente charla organizada por la firma OKX tras un torneo de golf, el técnico desveló el desgaste físico y mental acumulado tras una década de máxima exigencia en la élite inglesa, explicando los motivos de su alejamiento temporal de los terrenos de juego.

El técnico, de 55 años, confesó que la rutina de la alta competición le privaba de las cosas más esenciales. "Son 10 años, ya sabes, la misma rutina, los mismos partidos, y cada tres días es como comer espaguetis todos los días", admitió con sinceridad al valorar el hastío de la repetición constante.

No fue una decisión repentina, sino la consecuencia de un cuerpo fatigado y de una mente que ya no disponía de la energía total necesaria para mantener el nivel de exigencia que requiere el club británico.

Frente a la vorágine de los estadios, Guardiola ha decidido priorizar su bienestar y el de su entorno. Su objetivo principal ahora es "ver mucho más a mis hijos, mi padre que todavía tiene 95 años y sigue aquí, mis hermanas, mi hermano".

De su progenitor sigue recibiendo valiosas lecciones de humildad, recordando que a su edad todavía le insiste: "sé un buen chico, sé un buen chico todo el tiempo" y "sé amable con la gente todo el tiempo".

El fútbol ha sido el motor exclusivo de su vida durante décadas, una inercia que comenzó en su niñez y que no se había detenido hasta su reciente mudanza.

Pep Guardiola, en el Manchester City.

Pep Guardiola, en el Manchester City. EFE

"Desde que era un niño pequeño en mi pequeño pueblo, fútbol, fútbol, fútbol hasta hace un mes", rememoró con nostalgia, planteándose ahora el reto de descubrir si es posible sentirse completo realizando otras actividades.

Este parón busca sanar un cuerpo castigado por los dolores de espalda y rebajar las pulsaciones del día a día.

El catalán describió la urgencia de abandonar "este horario loco del fútbol, cada tres días partido, partido, partido durante 60, 70 años y en el momento que dije 'para, para un poco' y haz que tu vida pase frente a ti un poco más despacio, despacio".

Aunque el entorno ya especula con su fecha de retorno, Guardiola saborea la tranquilidad de su presente sin ningún tipo de nostalgia inmediata.

"Esta mañana, cada vez que me despierto ahora mismo, en estas tres semanas o un mes, me despierto por la mañana y me pregunto '¿lo extrañas?' y me digo 'no, de acuerdo, bien, vamos'", concluyó sonriente, dejando claro que el juego, por ahora, puede esperar.