Luis de la Fuente

Luis de la Fuente AFP7 Europa Press

Fútbol

Luis de la Fuente, 65 años: "Tengo una rutina semanal, empiezo por pecho, sigo por espalda y al día siguiente brazo"

El seleccionador español se mantiene en plena forma gracias a sus ejercicios diarios a los que no falla nunca.

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A sus 65 años, Luis de la Fuente luce una forma física que envidiarían muchos futbolistas en activo. Detrás de ese físico no hay atajos ni suplementos milagrosos, sino una rutina de gimnasio que ha convertido en una religión personal.

En una charla en Post United, el seleccionador español desgranó los hábitos que le mantienen en plenitud y que, asegura, son inseparables de su vida.

"Tengo una rutina semanal. Empiezo por pecho, espalda, al día siguiente brazo y lo voy repitiendo", explica. Esa estructura, aparentemente sencilla, es la columna vertebral de su semana.

Cada mañana, antes de pisar el césped de la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, dedica aproximadamente una hora al trabajo de fuerza, con especial énfasis en el tren superior. En vídeos se le ve ejecutando ejercicios clásicos como press de hombro con mancuernas o curl de bíceps, siempre con una ejecución técnica cuidada y sin prisas.

Para De la Fuente, la clave no está en la intensidad puntual, sino en la constancia. "Lo más importante es tener la disciplina de hacerlo todos los días del año. No fallo nunca", subraya.

Esa inquebrantable regularidad es, según él, lo que diferencia a quienes obtienen resultados duraderos de quienes se quedan en el intento. "No sirve de nada entrenar tres horas un día y luego pasarte una semana sin hacerlo. Es mejor entrenar menos tiempo, pero de forma constante", añade.

El origen de esta pasión por el gimnasio se remonta a su etapa como futbolista. Las lesiones de rodilla que le atormentaron durante su carrera le llevaron a fortalecer su musculatura como medida preventiva. Con el tiempo, lo que comenzó como una necesidad terapéutica se transformó en un hábito saludable que le permite mantenerse en forma sin perjudicar las articulaciones del tren inferior.

Más allá de los beneficios físicos, el gimnasio cumple una función mental crucial para el seleccionador. "Es mi momento de relax. Hay veces que pienso en el trabajo y otras veces no pienso en nada", confiesa. Esa hora diaria se convierte en un espacio de desconexión donde puede ordenar ideas o, simplemente, vaciar la mente antes de afrontar las exigencias de dirigir a la selección.

"Para mí el deporte es una forma de vida. Me han educado así y sé que sin deporte no podría vivir", sentencia. Esta filosofía, arraigada desde su infancia, se refleja en su discurso público, donde siempre habla de valores como la disciplina, el esfuerzo y la capacidad de sufrimiento. Para De la Fuente, el gimnasio no es solo un lugar para tonificar músculos, sino un templo donde se practican esos valores diariamente.

En cuanto a la alimentación, el seleccionador reconoce que no es tan estricto como con el entrenamiento. Come casi todos los días en la cafetería de la RFEF, junto al resto de trabajadores, y no renuncia a platos tradicionales como los huevos fritos con patatas o a disfrutar ocasionalmente de una copa de vino. Completa su rutina con actividades como natación, ciclismo y escalada, que le ayudan a mantener resistencia y movilidad.

La rutina de Luis de la Fuente es un recordatorio de que los resultados sostenibles no dependen de fórmulas mágicas, sino de la capacidad de convertir el ejercicio en un hábito inquebrantable. A sus 65 años, su ejemplo demuestra que la disciplina es el verdadero secreto para mantenerse en forma, independientemente de la edad.