Alexis Sánchez, durante un partido con Chile en el parón de selecciones.

Alexis Sánchez, durante un partido con Chile en el parón de selecciones. EFE EFE

Fútbol

Alexis Sánchez, 37 años: "Hay que tener suerte en la vida y yo la he tenido, no era fácil conseguir dinero"

El exjugador del Sevilla o Barça vivió una delicada situación en su infancia hasta llegar a la élite europea.

Más información: Yassine Bono, 35 años: "Mi padre era profesor y nací en Canadá, pero volvimos porque mi madre nunca se adaptó"

Alberto Marcos
Publicada

Alexis Sánchez vuelve a tocar los corazones de los aficionados al rememorar los duros capítulos de una infancia atravesada por la escasez, el trabajo prematuro y el ardiente deseo de transformar el futuro de su hogar.

Antes de consagrarse como una leyenda absoluta del fútbol chileno y brillar en grandes potencias de Europa como Barcelona, Arsenal, Inter de Milán o Sevilla, el célebre delantero creció en Tocopilla.

Este entorno complejo le enseñó desde muy temprano que cada moneda era vital para la supervivencia diaria. Su extraordinaria trayectoria, cimentada en un sacrificio constante, es la clave para entender ese instinto competitivo y esa resiliencia inquebrantable que ha exhibido a lo largo de toda su carrera.

El propio 'Niño Maravilla' ha reflexionado con una honestidad brutal sobre aquella etapa de privaciones. "Hay que tener suerte en la vida y yo la he tenido. No era fácil conseguir dinero para vivir en Tocopilla", sentenció en su momento.

Estas palabras no solo exponen las enormes barreras financieras a las que se enfrentó durante su niñez, sino que también evidencian la profunda perspectiva que mantiene el jugador respecto a sus raíces. Su ciudad natal es una constante en su memoria; es el teatro de sus carencias más profundas, pero, simultáneamente, el crisol donde comenzó a moldear un sueño que parecía inalcanzable.

Una promesa de vida

En más de una oportunidad, el artillero sudamericano ha revelado cómo tuvo que sumergirse en el mundo laboral siendo apenas un crío. Su objetivo era aliviar la carga económica de su hogar mientras intentaba no desligarse del balón.

"De niño limpiaba autos para sacar un poco de dinero. No podía estudiar, me escapaba y me iba a jugar al fútbol", relató. En medio de esa precariedad, forjó un pacto inquebrantable con su destino y con su familia: "Yo le decía a mi madre: 'Tranquila que seré futbolista, tendremos dinero y te regalaré una casa'", aseguró en varias entrevistas hace tiempo.

Esa figura materna es descrita por Alexis con una reverencia y devoción absolutas. Ella se erigió como el pilar emocional fundamental en una época oscura, sosteniendo la fe cuando el panorama lucía desolador.

"Mi madre es mi mayor ídolo, porque hubo un tiempo en que no tenía zapatos de fútbol, ya que ella no tenía dinero para comprarme. Rogué por nuevos zapatos, pero por desgracia mi madre no podía pagar por ellos", confesó con emoción. Este conmovedor testimonio demuestra que, para él, el balompié trascendía lo lúdico: representaba una promesa ineludible y la única ruta de escape hacia una vida digna.

Finalmente, Sánchez siempre ha defendido con orgullo el origen callejero de su estilo de juego, reivindicando sus raíces. "He hecho realidad los sueños de aquel niño que jugaba en la calle contra los mayores. Mi fútbol es de la calle. Si no fuera por el fútbol hoy estaría limpiando autos, recogiendo tierras y llevando carros", aseveró.