Luis de la Fuente, durante el Mundial.

Luis de la Fuente, durante el Mundial. Reuters

Fútbol

Luis de la Fuente, 65 años: "Justo antes de entrar a la RFEF estuve 18 meses en el paro. Fue el momento más duro de mi vida"

El seleccionador nacional contó la etapa más dura como persona que le llevó a preguntarse si había vida más allá de los banquillos.

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J. P.
Publicada

Luis de la Fuente ha contado recientemente una parte de su biografía que durante años permaneció casi oculta: la del técnico que se ve fuera de la rueda del fútbol, en el paro, con tres hijos, preguntándose si hay vida más allá de los banquillos.

Ese episodio, narrado en el documental Forjados, producido por MARCA, es el que él mismo señala como el tramo más áspero de su trayectoria, mucho más que cualquier derrota con España.

"Justo antes de entrar a la Federación estuve 18 meses en el paro. Me veía fuera de la rueda de entrenador. No había forma de entrar. Fueron los momentos más duros como entrenador y como persona", recuerda De la Fuente en una conversación con MARCA en la que repasa su camino hasta la selección absoluta.

No habla solo de números, sino de la sensación de verse expulsado de esa "noria del fútbol" que gira sin parar mientras él, padre de familia, calcula cuánto tiempo de prestación le queda y qué va a hacer si nadie llama.

Esa idea se refuerza en Forjados, donde describe "18 meses difíciles" en los que los problemas económicos se mezclan con la incertidumbre profesional.

Lejos de maquillarlo, el riojano lo presenta como una crisis total. En el documental confiesa que se vio "fuera de lo que llamamos la noria del fútbol" y que esa imagen le pesaba tanto como la responsabilidad doméstica: llegar a fin de mes, sostener a tres hijos, asumir que la etiqueta de exfutbolista no garantiza un sitio fijo en los banquillos.

De la Fuente insiste en que aquella etapa fue dura "por muchos motivos", empezando por la angustia de padre y siguiendo por el vértigo de sentirse profesionalmente descartado.

Luis de la Fuente, en el Mundial.

Luis de la Fuente, en el Mundial. Reuters

Al mismo tiempo, la utiliza para explicar cómo entiende hoy su oficio. En esa misma pieza de Forjados cuenta que decidió "ponerse manos a la obra" durante el paro: estudiar más, viajar, observar entrenamientos, prepararse para una oportunidad que no sabía si llegaría.

La puerta se abre casi por azar, cuando ve un anuncio mínimo de la Federación buscando técnicos para las categorías inferiores; la respuesta a ese recorte acaba siendo el inicio de un recorrido que desemboca en los títulos de la Nations League y de la Eurocopa y ahora en el banquillo de un Mundial.

Por eso, cuando ahora se sienta frente a las cámaras o afronta una crisis en la selección, Luis de la Fuente recurre a aquel año y medio sin trabajo como referencia.

No es solo un recuerdo incómodo, sino el molde de su actual discurso: el de un seleccionador que habla de fe, de preparación silenciosa y de aprovechar el momento, porque sabe que ya ha probado lo que significa quedarse a un lado mientras el fútbol sigue girando sin él.