Messi llora de alegría tras la clasificación ante Egipto.

Messi llora de alegría tras la clasificación ante Egipto. Reuters

Fútbol

Messi, 39 años: "En la escuela era un vago. Me castigaron sin fútbol y eso me obligó a que me fuera bien"

El futbolista argentino ha revelado que el fútbol fue clave en su rendimiento académico: sin cumplir en los estudios, no tenía permitido jugar.

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Carlos Serrano
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Leo Messi es uno de los grandes iconos del deporte mundial. El futbolista argentino no solo ha marcado una época sobre el terreno de juego, sino que también se ha convertido en uno de los deportistas más admirados por los aficionados.

Su impacto trasciende los estadios: multitudes buscan una fotografía junto a él, su merchandising genera millones en todo el mundo y su figura supera cualquier pantalla. De ahí que el interés por conocer cada detalle de su vida sea constante.

No obstante, su trayectoria no ha estado exenta de polémica. Messi también ha sido criticado por ciertos gestos públicos y actitudes consideradas distantes con algunos seguidores. Con ocho Balones de Oro y una Copa del Mundo en su palmarés, su carrera resulta, para muchos, difícil de dimensionar.

Lejos de la imagen actual, la infancia del rosarino estuvo marcada por una vida sencilla en el barrio de La Bajada. Allí, entre calles y amigos, alternaba el fútbol con juegos como montar en bicicleta, construir refugios improvisados o jugar al escondite.

Incluso, en alguna ocasión, reconoce haber cogido limones de algún vecino para hacer zumo. Creció en una casa familiar que aún pertenece a los suyos, aunque hoy permanece deshabitada.

Messi, con la selección de Argentina.

Messi, con la selección de Argentina. Europa Press

Aunque el balón siempre estuvo presente, el colegio no era su punto fuerte. Conscientes de su pasión por el fútbol, sus padres establecieron una norma clara: sin rendimiento académico, no había juego. Una medida que terminaría siendo clave en su desarrollo.

"Crecí con la pelota desde que tengo memoria. Siempre jugaba con mis hermanos, primos y gente mayor. En el barrio me encantaba jugar", recordó en una entrevista con La Tribuna.

"Yo quería jugar con mis hermanos y no me dejaban, y eso me enfadaba mucho. Mis peleas eran por eso. Mi infancia la pasé en la calle", añadió.

El propio Messi reconoció sus dificultades en el ámbito académico: "En la escuela era un vago, siempre fue difícil para mí. Aunque me porté bien. Me castigaron sin fútbol y eso me obligó a que me fuera bien en la escuela". Una disciplina que también apoyaba una figura clave en su vida: su abuela.

Fue ella quien impulsó sus primeros pasos en el fútbol, convenciendo a un entrenador para que le diera una oportunidad en Grandoli cuando apenas tenía cinco años. Desde entonces, se convirtió en su mayor apoyo, acompañándolo en entrenamientos y partidos siempre que podía.

La relación entre ambos dejó una huella imborrable en el futbolista. Por eso, cada vez que marca un gol, Messi mira al cielo en señal de homenaje. Su abuela falleció cuando él tenía once años, una pérdida que le marcó profundamente.

"Teníamos algo especial, vivíamos prácticamente todo el día juntos. Murió cuando yo tenía 11 años, era muy chico y lo sufrí mucho porque éramos muy unidos. Fue un amor muy grande para mí", explicó en una entrevista con Infobae.

"Fui al psicólogo en una etapa en Barcelona. Era muy reacio, soy de guardarme las cosas, pero la verdad es que me ayudó mucho", confesó.