Luis Díaz, durante un entrenamiento.

Luis Díaz, durante un entrenamiento. AFP7 / Europa Press

Fútbol

Luis Díaz: "Cada poco tiempo había robos y asesinatos. En mi infancia a veces tenía 1 o 2 euros al día y no había para comer"

El futbolista colombiano vivió unos duros inicios en Colombia y tuvo que vivir el secuestro de su padre.

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El camino hacia la élite del fútbol mundial está plagado de fascinantes historias de superación, pero pocas son tan desgarradoras como la de Luis Díaz.

El extremo colombiano, que a sus 29 años brilla con fuerza en el Bayern de Múnich, ha rememorado los durísimos orígenes que marcaron su vida antes de convertirse en una estrella internacional de primer nivel.

Detrás de los focos mediáticos y el éxito actual se esconde una infancia definida por la pobreza extrema, la violencia latente de su entorno natal en La Guajira y una constante lucha diaria por salir adelante.

En una entrevista, el futbolista confesó la cruda realidad de su dura infancia en Barrancas, donde el peligro acechaba a diario. "Cada pocos días, alguien era asaltado; había robos, incluso asesinatos", relató Díaz con total sinceridad.

En este contexto tan hostil, la situación económica de su familia era sumamente alarmante. Criado en un hogar humilde junto a sus tres hermanos, el pequeño 'Lucho' pasaba los días correteando completamente descalzo por calles polvorientas, conviviendo con el hambre.

Luis Díaz, durante un partido reciente con Colombia.

Luis Díaz, durante un partido reciente con Colombia. REUTERS

Además, las dificultades para ir a entrenar eran inmensas debido a la falta crónica de dinero. "El trayecto al entrenamiento era larguísimo y solo tenía unos pocos miles de pesos al día, quizá uno o dos euros. A veces ni siquiera había para comer", admitió emocionado, visibilizando las profundas carencias de sus primeros años.

Esta grave falta de recursos y de una nutrición adecuada dejó secuelas muy evidentes en su desarrollo físico. Al inicio de su trayectoria profesional, Díaz pesaba apenas 58 kilos. Era un joven extremadamente delgado y carente de masa muscular, un aspecto que solía desanimar a los ojeadores.

Sin embargo, su inquebrantable fuerza de voluntad compensaba cualquier debilidad corporal. "Estaba muy delgado. No tenía nada de músculo. Pero para mí eso nunca fue un problema. Solo quería jugar al fútbol y mejorar", afirmó de forma tajante.

Mientras otros adolescentes de su edad se distraían con fiestas, Díaz se mantuvo como un chico sereno, alejado del ocio y enfocado exclusivamente en perfeccionar su juego con el balón.

Esa pasión absoluta llamó la atención de mitos colombianos como Carlos 'El Pibe' Valderrama, cuya influencia fue clave para que disputara la Copa América de Pueblos Indígenas. Allí brilló con luz propia pese a la absoluta falta de apoyo institucional, logrando un impulso meteórico que lo catapultaría al Junior, al Oporto, al Liverpool y, finalmente, a la Bundesliga.

Curiosamente, el atacante reveló que sus primeros recuerdos globales están ligados a su equipo: "Me marcaron Robben, Ribéry y la final de la Champions de 2013". Hoy, la figura de Luis Díaz se erige como el reflejo de que la resiliencia y el talento pueden transformar el destino más adverso.