Álex Baena, durante una concentración con España.

Álex Baena, durante una concentración con España. Reuters

Fútbol

Álex Baena, 24 años: "He perdido casi toda mi infancia y adolescencia con tantos viajes fuera de casa"

El extremo del Atlético de Madrid y de la Selección se sinceró en una entrevista sobre sus inicios en el fútbol.

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J. P.
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Álex Baena disputa el Mundial con España convertido en uno de los centrocampistas más versátiles y valorados del equipo de Luis de la Fuente, pero la historia que lo ha llevado hasta aquí está marcada por una infancia adelantada y llena de renuncias.

Mucho antes de debutar en un gran torneo con la selección, el hoy jugador del Atlético de Madrid dejó su Roquetas de Mar natal con apenas 11 años para instalarse en la residencia del Villarreal, un salto que condicionó de raíz su forma de crecer.

En una entrevista concedida a la revista El Club del Deportista, Baena se abrió sobre lo que han supuesto esos años lejos de casa. "He perdido casi toda mi infancia y adolescencia con tantos viajes fuera de casa", reconocía, aludiendo a una vida atravesada por desplazamientos constantes, partidos cada fin de semana y concentraciones que apenas dejaban hueco para las experiencias habituales de un adolescente.

En esa misma conversación explicaba que veía cómo sus amigos hacían cosas que él no podía permitirse "porque al día siguiente tienes partido o tienes que viajar", y que aceptar ese cambio implica asumir pronto que hay "cosas que hay que sacrificar".

El sacrificio, según contaba, no se limita al ocio o a la vida social. Lo que Baena subraya como más doloroso es la distancia con la familia.

"Lo que más he sufrido ha sido el tener lejos a mi familia", admitía en esa entrevista, una frase que resume el peso emocional de marcharse tan pronto de Roquetas y encadenar temporadas en la cantera del Villarreal, cesiones y viajes sin el soporte cotidiano de padres y hermanos.

El Club del Deportista reconstruía ese recorrido como el de un niño que se acostumbra a hablar con su madre por teléfono varias veces al día para llevar mejor la soledad, y a medir cada decisión sabiendo que casi todo pasa por seguir en la ruta hacia la élite.

Álex Baena, en un entrenamiento de la Selección.

Álex Baena, en un entrenamiento de la Selección. Reuters

Ese relato encaja con la imagen que hoy proyecta Baena en el Mundial: un futbolista que se siente más cómodo hablando de trabajo, sacrificio y salud mental que de talento precocinado.

En ruedas de prensa recientes con la selección, el andaluz ha recordado que pensó incluso en dejarlo todo tras la tormenta mediática del caso Valverde, y que solo la ayuda de su familia y de un psicólogo le permitió gestionar la presión y seguir adelante.

Esa continuidad entre el niño que se fue de casa a los 11 años y el internacional que hoy pelea por un título con España refuerza la idea central de aquella entrevista: el precio de llegar a una cita como el Mundial no se mide solo en kilómetros de viaje o minutos jugados, sino también en la parte de infancia y adolescencia que se queda, para siempre, en el camino.