Alemao celebra el gol marcado ante el Estrasburgo.

Alemao celebra el gol marcado ante el Estrasburgo. Reuters

Fútbol ESTRASBURGO 0-1 RAYO (0-2)

El Rayo Vallecano hace historia en la Conference League tras eliminar al Estrasburgo y llegar a su primera final europea

Dos goles de Alemao, uno en Vallecas y otro en Francia, han sellado el pase a la final del conjunto de 'La Franja', que peleará por el título contra el Crystal Palace. España consigue así la quinta plaza para la Champions de la próxima temporada.

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El Rayo Vallecano va a disputar el próximo 27 de mayo la final de la Conference League. Un hecho histórico para un humilde club que pelea en Primera División por mantener la categoría mientras que en Europa se comporta como un grande más.

El sueño continúa tras ganar al Estrasburgo (0-1). Los de Íñigo Pérez están a tan solo 90 minutos -o 120 en el peor de los casos- de poder levantar su primer título europeo. Algo impensable para una institución acostumbrada a divagar entre la primera y la segunda categoría del fútbol español.

Tal y como pasó en Vallecas, Alemao se ha convertido en el gran artífice del pase a la final del Rayo. El brasileño, autor del gol de la victoria hace justo una semana en Vallecas, ha vuelto a marcar el único gol del partido en el Stade de la Meinau.

La clasificación sabe aún mejor si se consigue con un triunfo y el salvavidas para conseguirlo fue Augusto Batalla. El argentino le paró un penalti a Julio Enciso en el minuto 94 de partido.

El Rayo aterrizó en Europa con la ambición de conquistarla. Y lo está consiguiendo a base de un milagro que ya ha dejado huella en Gotemburgo, Bratislava, Bialystok, Samsun, Atenas y Estrasburgo, y que ahora apunta a alcanzar su cima en Leipzig.

Allí espera una final inédita para el rayismo, un capítulo jamás escrito en la historia franjirroja. Todo impulsado por un nombre propio: Alexandre Zurawski, Alemao.

Suya fue la cabeza que alimentó la fe en Vallecas y suyo fue el remate que desató la locura en suelo francés. Nadie parece capaz de despertar al Rayo de este sueño europeo.

Un equipo atrevido

El primer aviso rayista llegó pronto. Apenas corría el minuto siete cuando Ratiu puso un centro desde la derecha y Alemao cabeceó obligando a Penders a intervenir con una gran mano.

El arranque fue imponente para los locales, tanto en el césped como en una grada que, tras la protesta de los ultras contra la dirección de BlueCo, convirtió La Meinau en una auténtica caldera pasado el cuarto de hora.

Nada de eso alteró el plan diseñado por Iñigo Pérez. El Rayo se mostró valiente, sereno y convencido, muy lejos del equipo atenazado que sufrió en Atenas y estuvo cerca de despedirse de la Conference en cuartos.

De Frutos aprovechó las dudas de la zaga alsaciana con un disparo alto tras un pase filtrado de Óscar Valentín. Isi también rozó el gol con un tiro que se marchó cerca del poste derecho, mientras Unai López probó fortuna desde la distancia, encontrándose otra vez con Penders.

El encuentro se jugaba ya en territorio francés y el gol parecía cuestión de tiempo. Un centro desde la derecha acabó en un remate de Lejeune que obligó a Penders a firmar otra parada milagrosa, aunque el rechace cayó en los pies de Alemao.

El brasileño no perdonó y repitió el guion de la ida para silenciar La Meinau, salvo el rincón ocupado por la afición rayista, que ya se veía con un pie en Leipzig. Antes del descanso, Doué tuvo el empate al quedarse solo ante Batalla, pero el guardameta argentino adivinó sus intenciones y sostuvo la ventaja.

El cerrojo de Batalla

El paso por vestuarios y la entrada de Nanasi por Chilwell no modificaron el escenario. El Estrasburgo mantuvo una intensidad tan alta como fugaz y el Rayo volvió a encontrar espacios para castigar.

Penders evitó primero el tanto de Isi y poco después contempló cómo De Frutos perdonaba en un saque de esquina.

En el minuto 65, Iñigo retiró a un incansable Alemao para dar entrada a Camello. El delantero también chocó con la inmensa figura de Penders, que desvió con la punta de los dedos un remate que pudo sentenciar la eliminatoria.

El Estrasburgo amagó con reaccionar en una acción de Barco que obligó a Batalla a intervenir en dos tiempos justo antes de que el argentino cazara el rechace sobre la línea.

Óscar Valentín, presionado por Guela Doue.

Óscar Valentín, presionado por Guela Doue. Reuters

Porque no hay gloria sin sufrimiento, y al Rayo le tocó resistir en el tramo final. Kruzliak señaló penalti por mano de Óscar Valentín y el miedo se instaló durante unos segundos en el banquillo franjirrojo.

Pero Batalla, gigantesco durante toda la eliminatoria, volvió a emerger como héroe: detuvo el lanzamiento de Enciso, rechazó después el intento de Doukoure y apagó cualquier esperanza alsaciana. El Rayo ya había escrito otra página eterna en su historia europea.