Jude Bellingham, con la guantilla de PFL

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Fútbol

El giro de 180º de Jude Bellingham: industria de lujo, el ladrillo como inversión y portada de videojuego

El inglés sigue mirando más allá del terreno de juego para diversificar sus maneras de ingresar dinero al margen del Real Madrid.

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A. M.
Publicada

Jude Bellingham apenas tiene 22 años, pero ya ha entendido mejor que muchos veteranos cómo transformar el fútbol en un negocio global que va mucho más allá del césped.

El inglés del Real Madrid está levantando, con una precocidad inusual, un auténtico imperio basado en el ladrillo, su marca personal y una batería de acuerdos comerciales que lo convierten en uno de los grandes referentes de la industria del éxito.

El atacante ha encontrado una gran vía en la explotación profesional de su propia imagen. Bellingham canaliza buena parte de su negocio extradeportivo a través de Bello & Bello Ltd, una empresa familiar con sede en Reino Unido especializada en "media representation services", es decir, en la gestión de derechos de imagen y acuerdos comerciales.

Bellingham, en el duelo ante el Benfica.

Bellingham, en el duelo ante el Benfica. REUTERS

Según las últimas cuentas disponibles, la sociedad manejaba en torno a 2,6 millones de libras en activos netos, una cifra que refleja el peso creciente de su marca más allá de los contratos deportivos.

La creación de un logo propio, las iniciales "JB" estilizadas, es el siguiente paso: alrededor de ese sello se está diseñando un catálogo potencial de productos que va desde la papelería hasta el menaje del hogar, textiles, accesorios para mascotas o incluso artículos de higiene, con la vista puesta en construir una marca transversal reconocible en todo el mundo.

Ladrillo y videojuego

Otro aspecto que define la forma de invertir de Bellingham es su apuesta decidida por el inmobiliario. En apenas un par de años ha destinado más de 40 millones de euros a la compra de cuatro mansiones de lujo repartidas entre Madrid e Inglaterra, operaciones que no se conciben solo como caprichos de millonario, sino como movimientos estratégicos para blindar su patrimonio a largo plazo.

En La Moraleja, una de las urbanizaciones más exclusivas de la capital, el centrocampista ha adquirido dos mansiones del proyecto "The Trilogy", valoradas en torno a 16 millones de euros cada una, con más de 1.000 metros cuadrados construidos, spa, gimnasio, cine, piscina interior y exterior y todo tipo de comodidades propias de las grandes fortunas.

Es la misma lógica que ha aplicado en Inglaterra, donde está construyendo o comprando propiedades de unos 8 millones de euros en Barnt Green, cerca de Birmingham, una para él y otra para sus padres, reforzando la idea de que el ladrillo es, para él, inversión y protección familiar al mismo tiempo.

El tercer vértice de ese triángulo es una cartera de patrocinios que lo sitúa ya a la altura de las grandes estrellas globales.

A sus contratos con Adidas -con colección de botas propia-, SKIMS, Lucozade o McDonald's se suma una alianza con Louis Vuitton que lo ha convertido en uno de los rostros jóvenes de referencia de la firma francesa en el universo del lujo, reforzando su imagen de icono de estilo y figura aspiracional para las nuevas generaciones.

Son acuerdos multimillonarios que alimentan su músculo inversor y le permiten acelerar la construcción de ese tejido de inversiones inmobiliarias y proyectos ligados a su logo, con la vista puesta en un futuro en el que sus ingresos no dependan exclusivamente del balón.

Todo ello ocurre mientras Bellingham se consolida como el gran símbolo del nuevo Real Madrid y, por extensión, de la nueva era del fútbol-espectáculo.

Su presencia en la portada del videojuego EA Sports FC -el heredero del mítico FIFA- es quizá la mejor metáfora de ese estatus: el inglés no solo es la cara visible de una de las franquicias de ocio digital más importantes del planeta, también es el puente entre el fútbol tradicional y una generación que consume el deporte en formato clip, consola y redes sociales.

Estar en esa portada significa ocupar durante un año entero el escaparate global en el que millones de jóvenes se miran, un escaparate que alimenta su valor comercial, dispara su visibilidad y multiplica el retorno de cada una de sus decisiones de inversión.