Aitor Ocio, durante un evento.

Aitor Ocio, durante un evento.

Fútbol

La nueva vida de Aitor Ocio (49) después del fútbol: gurú del wellness, empresario de la estética y asesor de inversiones

El excentral del Athletic Club está inmerso en multitud de proyectos desde que se retiró en 2012.

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Aitor Ocio ha convertido la retirada en una segunda carrera muy enfocada al negocio y al asesoramiento patrimonial de deportistas.

Tras colgar las botas en 2012, el excentral del Athletic y del Sevilla se volcó en el emprendimiento, primero como cofundador del Grupo Promotor ABU y después levantando su propio proyecto en el ámbito de la salud y el bienestar.

Con el tiempo ha ido sumando sociedades y hoy participa en varias empresas como accionista y consejero, casi todas ligadas al ladrillo y a la gestión de patrimonio.

Su gran escaparate público es Henao Wellness, un centro de bienestar integral en Bilbao que ha ido evolucionando desde una clínica de estética hacia un concepto más amplio, con entrenamiento personal, nutrición y medicina estética.

Desde ahí ha construido una imagen de empresario muy pegado al día a día del negocio, implicado en la marca, la experiencia del cliente y la expansión de la firma.

Aitor Ocio.

Aitor Ocio. EFE

En paralelo, ha colaborado con la promoción de viviendas de alto standing en zonas muy cotizadas de Donostia, como el barrio de Gros junto a la playa de la Zurriola, reforzando su perfil ligado al sector inmobiliario.

El último paso de esa transformación es su fichaje por Colliers, una de las grandes consultoras internacionales especializadas en inversión inmobiliaria.

Ocio se incorpora a la casa para liderar la línea "Sport & Estates", centrada en asesorar a deportistas profesionales en sus inversiones en ladrillo. La idea es aprovechar su experiencia acumulada para que las nuevas generaciones no repitan errores habituales: operaciones mal estudiadas, compras impulsivas o proyectos sin recorrido.

Él mismo reconoce que le habría gustado contar con un servicio así cuando era jugador y que por eso ahora intenta poner a disposición de otros lo que aprendió gestionando su propio patrimonio.

Más allá de los números, el caso de Ocio funciona muy bien como historia de "nueva vida" porque mezcla tres capas: la del exfutbolista de primer nivel, la del empresario que se prepara y arriesga en plena crisis, y la del asesor que vuelve al deporte desde el otro lado de la mesa.

Su agenda ya no pasa por concentraciones ni partidos, sino por reuniones con inversores, visitas a promociones inmobiliarias y la gestión de un centro de wellness que se ha convertido en un pequeño emblema de su ciudad.

Es el ejemplo de un jugador que entendió pronto que la carrera deportiva tiene fecha de caducidad y que el verdadero partido, para muchos, empieza cuando se apagan los focos.