Oier Sanjurjo celebra un gol con Osasuna.

Oier Sanjurjo celebra un gol con Osasuna.

Fútbol

Oier Sanjurjo (39), exfutbolista, sobre sus inversiones: "Tuve asesores financieros y metí dinero en un plan de pensiones"

El exjugador del CA Osasuna  explicó que, ya en la recta final de su carrera, había apostado por una inversión muy terrenal.

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C. S.
Publicada

Oier Sanjurjo fue durante más de una década uno de los rostros más reconocibles de Osasuna, club con el que disputó 356 partidos oficiales y del que llegó a ser capitán antes de cerrar su carrera profesional con una última etapa en el AEK Larnaca chipriota y anunciar su retirada a los 37 años.

Formado en Tajonar y con un paso previo por el filial y una cesión al Celta de Vigo, encarnó el perfil de futbolista de club, discreto y fiable, muy identificado con Pamplona y con su Estella natal, donde terminó fijando parte de su patrimonio inmobiliario.

En su conversación en el podcast Los Fulanos, el exfutbolista explicó que, ya en la recta final de su carrera, había apostado por una inversión muy terrenal: "Entre una cosa y otra, el tema de la construcción era costoso y un poco largo, pero estábamos muy contentos: una casica en Estella, una casa… bueno, un piso aquí en el centro en Pamplona y ya está", resumió.

El navarro dejó claro que no había levantado un imperio inmobiliario, sino dos propiedades bien elegidas, vinculadas a su entorno más cercano, como una suerte de anclaje vital y financiero.

A partir de ahí, el excapitán rojillo relató cómo había organizado sus ahorros más allá del ladrillo, subrayando el papel de los asesores que le acompañaron durante sus años en activo. "Tuve la gran suerte de rodearme de gente que me asesoró, me ayudó y me protegió en ese aspecto; en diferentes áreas tuve gente competente cerca que creo que me orientó bien", contó.

Oier Sanjurjo.

Oier Sanjurjo.

Ese plan no respondía a grandes cifras, como él mismo matizó con naturalidad: "Hoy es el día en que me he retirado y algo de dinero queda; no son las millonadas que se piensa la peña. Al final jugamos en Osasuna en épocas en las que el club estaba como estaba y el fútbol en esos años daba para lo que daba".

Sanjurjo detalló que el eje de su estrategia financiera se había apoyado en una asesoría que movía su patrimonio a través de distintas carteras y productos de inversión, buscando una rentabilidad recurrente.

Explicó que, dentro de ese esquema, "hace ya unos años me dijeron: vamos a hacer un plan estratégico de ahorro", y que, desde entonces, esos gestores "mueven varias carteras, varios productos, mueven ese dinero y va generando, y ahora de todo el montante va saliendo una rentabilidad mensual".

Su estrategia en las inversiones

Esa renta se convertía así en una especie de sueldo diferido, una forma de "invertir" sin necesidad de seguir el mercado día a día ni asumir él en primera persona el estrés de decidir dónde colocar cada euro.

En ese paraguas incluyó también un plan de pensiones que contrató principalmente por motivos fiscales, más alguna incursión puntual en activos como el bitcoin, siempre dentro de una lógica prudente.

A pesar de reconocer que se "perdía" con la terminología exacta de los fondos y las compañías que componían su cartera, insistió en que la clave estaba en confiar en profesionales con los que se sintiera cómodo y cuya filosofía de inversión respetara su propio código ético.

"Siempre tenían en cuenta mi perfil, y por ejemplo en armamento y en una serie de líneas yo decía: en estas cosas no quiero contribuir ni invertir", señaló.

Su entrada en el mundo de la planificación financiera llegó de la mano de su representante, que le puso sobre la mesa la necesidad de pensar a medio y largo plazo cuando aún estaba en plena actividad. "Lo conocí a mitad de mi carrera profesional; él me dijo: con esto hay que organizarse, tienes que tener un plan de ahorro, saber que este dinero hay que cuidarlo", recordó.

El propio Oier admitió que, pese a haber estirado su carrera hasta los 37, pudo haberla terminado a los 33 con "un dinerito apañado" que, sin embargo, "tampoco daba para vivir toda la vida".

De ahí la importancia de delegar: "Esto hay que cuidarlo y hay que hacer que te lo lleve alguien de confianza, aunque en este mundo de las finanzas la confianza…", deslizó, antes de recuperar una frase que solía escuchar: "La confianza mató al gato y embarazó a la mujer".

Con el tiempo, esa delegación se convirtió en una forma de higiene mental. Sanjurjo defendió que externalizar la gestión del dinero le permitía no vivir pendiente de cada subida o bajada de los mercados y mantener esa "pata" de su vida cubierta para que "no le quitara el sueño".

En paralelo, trasladó a las finanzas una idea que atraviesa su visión profesional actual como instructor respiratorio: la importancia de rodearse de especialistas y de construir una red de colaboradores en distintas áreas, desde el otorrino al osteópata o el odontólogo funcional.

Igual que en la salud, en el dinero había aprendido a fijar límites, a delegar cuando no llegaba y a aceptar que, para completar bien el trabajo, hacía falta confiar en otros.