José Luis Chilavert, en una imagen reciente

José Luis Chilavert, en una imagen reciente Redes sociales

Fútbol

La nueva vida de José Luis Chilavert, exfutbolista, 60 años: un político radical fan de Milei que arremete contra Vinicius

El exguardameta paraguayo está muy activo en la vida política con ideas de extrema derecha que han generado una gran controversia en todo a su figura.

Más información: El palo de Chilavert a España tras la polémica racista con Vinicius: "Están tomados por los musulmanes y negros de África"

A. M.
Publicada

José Luis Chilavert fue uno de los porteros más carismáticos y singulares de los años 90, goleador desde el punto de penalti y de falta, líder de Paraguay y mito en Vélez, Zaragoza o Peñarol.

Dos décadas después de su retirada, su nombre vuelve a aparecer con fuerza, pero ya no por sus paradas ni sus goles, sino por su vida política y por unas posiciones públicas de corte ultraderechista que lo mantienen en el centro de la polémica.

Retirado en 2004, Chilavert se reconvirtió primero en empresario y comentarista, pero pronto empezó a coquetear con la política paraguaya.

En 2022 anunció su intención de presentarse a las presidenciales de 2023 y se subió explícitamente a la ola de la derecha libertaria, presentándose como candidato independiente frente a los partidos tradicionales. Llegó a afirmar en televisión que "está la posibilidad de ser candidato a presidente de mi país" y que llevaba más de una década preparando un equipo para "atajar los problemas" de Paraguay.

Su discurso se articula contra lo que él llama "populismo" y la "agenda 2030", a la que identifica como una amenaza. Ha reivindicado abiertamente a figuras como Mauricio Macri y Javier Milei, hasta el punto de resumir así su alineamiento ideológico: "Mauricio Macri y Javier Milei. Más o menos sigo esas ideas".

José Luis Chilavert, en su etapa como futbolista

José Luis Chilavert, en su etapa como futbolista EFE

En entrevistas en Argentina ha insistido en que "no me gustaría que mi país cayera en manos de los zurdos anarquistas", un tono que lo ubica claramente en la extrema derecha latinoamericana.

En las presidenciales de 2023 su resultado fue testimonial, pero lejos de replegarse ha mantenido la ambición política: hoy se mueve en el entorno de alianzas opositoras en Paraguay y ha sonado para cargos locales como la intendencia de Luque, siempre con un mensaje de "orden", mano dura y rechazo frontal a los subsidios y planes sociales.

La derecha radical

Más allá de la disputa electoral, Chilavert se ha convertido en una voz recurrente en medios y tertulias donde defiende posiciones extremas sobre política y sociedad.

En Argentina se ha declarado admirador de Javier Milei, al que llegó a decir entre risas que "le enseñó a atajar", pero al que respalda sin matices en su cruzada contra lo que consideran socialismo y "casta política".

En distintas entrevistas habla de Venezuela, Cuba o el kirchnerismo como ejemplos de sistemas "perversos" y reivindica que los líderes de Sudamérica se unan contra el socialismo.

Su vehemencia ha ido derivando hacia un discurso cada vez más agresivo, que ha saltado de la política al fútbol. En las últimas semanas ha encadenado declaraciones abiertamente racistas y xenófobas tras los episodios de insultos a Vinícius.

En una tertulia radial defendió que en su época "en la cancha se podía decir absolutamente de todo, incluidos insultos de cualquier índole", y criticó la forma en la que el brasileño denuncia el racismo.

En redes sociales fue aún más lejos al hablar de España, asegurando que el país está "tomado por los musulmanes y por los negros del África" y llamando a "despertar" y a apoyar a VOX como "la solución", mensajes que levantaron un profundo rechazo por su tono abiertamente supremacista.

En el mismo contexto cargó contra Kylian Mbappé con comentarios transfóbicos sobre su vida privada, lo que multiplicó el eco de sus palabras y las críticas desde Francia, España y América Latina.

Mito deportivo y controversia

Todo este perfil político e ideológico contrasta con la imagen que muchos conservaban del Chilavert futbolista: el portero valiente que tiraba faltas, que se atrevía a marcar un hat-trick y que lideraba a Paraguay en los Mundiales de Francia 98 y Corea-Japón 2002.

En su país fue símbolo de orgullo nacional y referente de una generación, pero hoy la conversación que genera gira más en torno a sus declaraciones incendiarias que a sus hazañas bajo palos.

A sus 59 años, José Luis Chilavert vive entre Buenos Aires y Paraguay, combina negocios y apariciones mediáticas y mantiene intacto el carácter desafiante que mostró en los campos, pero ahora canalizado hacia una agenda política y cultural alineada con la extrema derecha, que le ha devuelto al primer plano por motivos muy distintos a los que lo convirtieron en leyenda del fútbol sudamericano.