Alejandro Balde, en el calentamiento del partido de Copa del Rey ante el Racing.

Alejandro Balde, en el calentamiento del partido de Copa del Rey ante el Racing. Europa Press

Fútbol

Alejandro Balde (22), futbolista, sobre su infancia: "Los niños nos decían que sus familias no les dejaban jugar con negros"

El lateral del conjunto azulgrana ha enviado un mensaje rotundo contra el racismo en el deporte, reclamando una respuesta clara y contundente.

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C. S.
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Muchos de los deportistas que hoy brillan en la élite conocen de primera mano lo que significa abrirse camino entre sacrificios y obstáculos. Detrás de cada éxito hay familias que renuncian a mucho para que los más pequeños puedan perseguir sus sueños. Es el caso de Alejandro Balde (22 años), lateral del FC Barcelona y pieza imprescindible en el esquema azulgrana.

Hijo de padre bisauguineano y madre dominicana, el defensor ha tenido que afrontar numerosos retos a lo largo de su todavía joven carrera. No es sencillo consolidarse en uno de los clubes más exigentes del panorama internacional, acostumbrado a competir por todos los títulos.

Balde es consciente del esfuerzo y la perseverancia que le han permitido alcanzar la élite, dejando atrás una infancia marcada por experiencias difíciles en la ciudad condal.

Porque el racismo sigue siendo una realidad incómoda en el deporte -no solo en el fútbol-, donde todavía persisten actitudes que estigmatizan a jugadores por el color de su piel. El propio Balde lo ha vivido en primera persona. "El racismo no se puede justificar de ninguna manera. No te puedes meter con un jugador por su color de piel, haga lo que haga", aseguró en una entrevista concedida a GQ.

El lateral catalán, no obstante, matiza su experiencia en el ámbito profesional. "En el mundo del fútbol yo no he tenido ningún problema de racismo, pero sí que lo he tenido en la calle. Tanto yo como mi familia", explicó.

Balde realiza malabares con el balón en el calentamiento.

Balde realiza malabares con el balón en el calentamiento. REUTERS

Y rememora un episodio de su infancia que todavía hoy le duele: "Cuando era pequeño recuerdo querer jugar un partido en un parque y los niños decirme a mí y a mi hermano que sus familias no les dejaban jugar con negros". Unas palabras difíciles de asimilar para cualquier niño y que evidencian que la lucha contra el racismo sigue siendo una tarea pendiente.

Alejandro no duda en compartir también las experiencias de sus propios padres. "Mis padres han tenido problemas para conseguir trabajo por el color de su piel. A mi hermano le han parado y le han pedido la documentación sin sentido. Te dicen '¿Qué estás haciendo aquí?' solo por tu color de piel", relata el futbolista. Con cierta resignación, añade: "Son cosas con las que creces y crees que es lo normal".

La lacra del racismo

Con el tiempo, Balde ha aprendido a enfrentar estas situaciones y, sobre todo, a aceptarlas. "Pero cuando te haces mayor, te das cuenta de que todo es por tu color de piel. Mis padres nos han educado bien a mí y a mis hermanos y nos han dicho que siempre hay gente buena y gente mala. Lo importante es identificarla y saber con quién nos juntamos", explica sobre su experiencia familiar.

El lateral catalán aprovechó la entrevista para lanzar un mensaje contundente sobre la persistencia del racismo: "Cuanto más estatus tienes, menos racismo percibes en la calle. El problema es que si un padre le dice 'Mono de mierda' a Vinicius, es muy probable que su hijo, que está a su lado, se lo diga a un niño negro en el colegio. El comportamiento de los estadios se repite en la calle. Los racistas van a insultar a obreros, a trabajadores por el color de su piel. Da igual que la persona tenga dinero o no".

El éxito de Balde en el terreno de juego está muy ligado al esfuerzo de su familia. Pese a no formar parte de la generación más recordada de La Masía en cuanto a grandes futbolistas internacionales, el lateral ha logrado debutar con el FC Barcelona y consolidarse como una pieza clave del primer equipo que dirige Hansi Flick.

El futbolista rememora los sacrificios de su familia durante sus primeros pasos en el fútbol: "Mi madre me llevaba a los partidos en metro. Nos hemos recorrido Barcelona en transporte público para ir a tantos campos... Mi padre era el que tenía coche, pero estaba trabajando siempre", cuenta en la entrevista.

Balde siempre tiene palabras de gratitud hacia sus padres, consciente de todo lo que hicieron para que alcanzara su actual nivel. "A lo mejor otras familias dicen 'hasta aquí' y no están dispuestas a hacer tantos sacrificios. Cuando eres pequeño también te pierdes cosas, como cumpleaños de amigos, por ir a entrenamientos. Pero ahora ves que todo ha merecido la pena", concluye.