Brahim Díaz, consolado por Gianni Infantino tras la final de la Copa África EFE
La condena de Brahim: de la gloria como héroe nacional marroquí a la pesadilla por el 'panenkazo' en Rabat
El futbolista del Real Madrid, de origen español, falló un penalti que ya es historia del fútbol y acabó completamente roto.
Más información: Senegal gana la Copa África a Marruecos tras irse del campo por un polémico penalti que Brahim falló a lo Panenka
Su rostro brillaba en cada esquina de Marruecos. Las marquesinas de autobús en Casablanca, las fachadas de edificios financieros en Rabat, las estaciones de servicio con su nombre y el dorsal 10 grabados: Brahim se había convertido en el combustible anímico de toda una nación.
El futbolista del Real Madrid había trascendido la barrera del deporte para transformarse en un auténtico fenómeno sociológico, líder indiscutible de la Copa África con cinco goles en cinco partidos consecutivos y un récord histórico que llevaba medio siglo sin romperse.
El malagueño había protagonizado una Copa África inmaculada. Sus goles contra Comoras, Malí, Zambia, Tanzania y Camerún le convirtieron en el máximo artillero del torneo y en el primer jugador de la historia en marcar en cinco encuentros consecutivos del campeonato continental.
Bajo el lema 'Mentalidad Brahim', el jugador se había convertido en el principal activo publicitario del país, con campañas del Banco de África y Orange que le situaban como símbolo de un Marruecos moderno y ambicioso.
Sin embargo, la noche del domingo en el estadio Príncipe Moulay Abdellah de Rabat transformó al héroe en villano. En el minuto 98, cuando el partido parecía condenado a la prórroga, llegó el momento de Brahim.
El árbitro señaló un penalti polémico a favor de Marruecos tras revisar en el VAR un agarrón sobre el propio Brahim. La decisión desató el caos: Senegal abandonó el campo durante 22 minutos en protesta, con el partido al borde de la suspensión definitiva. Solo la intervención de Sadio Mané consiguió que los senegaleses regresaran al terreno de juego.
Un penalti que ya es historia
Cuando el partido se reanudó en el minuto 114, Brahim le arrebató el balón a En-Nesyri para asumir la responsabilidad del lanzamiento. Tenía en sus botas el título que Marruecos llevaba cincuenta años esperando, la coronación del torneo en casa, la gloria definitiva.
Pero el delantero eligió el gesto más arriesgado en el peor momento posible: una panenka suave, centrada, que Édouard Mendy detuvo sin moverse, bloqueando el balón con las manos como si fuera un entrenamiento.
🇸🇳 DE LOCOS.
— Movistar Plus+ Deportes (@MPlusDeportes) January 18, 2026
Mendy atajó el penalti a Brahim en la última jugada del partido.#LaCasaDelFútbol pic.twitter.com/KiZoigDBK7
La imagen fue demoledora. Nada más acercarse al banquillo, el técnico Walid Regragui pareció recriminarle la decisión. Minutos después, en la prórroga, Pape Gueye adelantó a Senegal con un golazo que sentenció la final.
Brahim fue sustituido de inmediato y se derrumbó en el banquillo, tapándose el rostro, roto emocionalmente, llorando mientras veía cómo se le escapaba el título entre los dedos.
Brahim Díaz. antes del penalti que falló en la final de la Copa África EFE
Inmediatamente surgió una teoría tan surrealista como la propia final: ¿había fallado Brahim el penalti a propósito? El hecho de que los jugadores senegaleses apenas celebraran la parada alimentó las especulaciones en redes sociales.
Pero fue el propio Mendy quien desmontó la conspiración con contundencia. "No, claro que no. Hay que ser serio. ¿De verdad creen que a un minuto del final, con un país que lleva 50 años esperando un título, alguien puede ponerse de acuerdo para fallar? Él quería marcar y yo tengo el mérito de haberlo parado, eso es todo", declaró el guardameta senegalés a beIN Sports.
Mendy explicó su estrategia: "Lo intentó. Yo traté de mantenerme firme y nos sonrió la suerte. Mantuvimos al equipo con vida". El portero reveló además que antes de cada penalti suele conversar con Sadio Mané, aunque evitó dar detalles de lo que se dijeron durante la larga interrupción.
Críticas feroces
Pero para Brahim, la defensa de Mendy resultó irrelevante. El daño ya estaba hecho. La condena fue inmediata y despiadada. El analista francés Rbégis Brouard, en RMC Sports, apuntó directamente contra él con dureza: "Se lo reprocharé toda la vida. Es una falta de respeto al partido, a la final, al continente, tirar el penalti así. Una falta de respeto a su entrenador y a su equipo".
Las críticas se multiplicaron desde todos los frentes. Khalid Boulahrouz, exjugador internacional holandés de origen marroquí, fue demoledor: "No eres Zidane, no eres Ronaldo, no eres Hakimi. No tienes ese estatus. Puede que hayas marcado cinco goles... pero esto es extremadamente doloroso".
El mensaje era claro: Brahim, a ojos de los expertos marroquíes, había sobrepasado los límites de su autoridad con un gesto de soberbia imperdonable en el momento más importante.
El propio Regragui intentó justificar el fallo en la rueda de prensa posterior, aunque sus palabras sonaron a excusa forzada: "Es el primer lanzador del grupo; el largo parón lo desestabilizó".
La imagen más desgarradora llegó en la ceremonia de premios. Brahim subió al escenario para recoger la Bota de Oro como máximo goleador del torneo de manos de Gianni Infantino.
Pero su rostro lo decía todo: visiblemente afectado, con lágrimas en los ojos, el trofeo individual se había convertido en una condena más que en un premio. Lo que debía ser su consagración definitiva como ídolo marroquí terminó siendo la escena más amarga de su carrera.
Brahim Díaz, consolado por Fouzi Lekjaa, presidente de la Federación de Marruecos EFE
En apenas dos horas, Brahim pasó de héroe nacional a señalado. El jugador que había iluminado marquesinas y gasolineras, que había unificado el sentimiento de todo un país bajo la 'Mentalidad Brahim', quedó marcado por un instante de mala fortuna.
Las mismas calles de Casablanca y Rabat que exhibían su rostro con orgullo ahora guardan silencio sobre el 'panenkazo' que condenó los sueños de cincuenta años y ya es historia del fútbol.
La paradoja es brutal: Brahim conquistó un récord histórico, la Bota de Oro y el estatus de figura continental, pero será recordado en Marruecos por el penalti que falló cuando más importaba.
Un medio marroquí lo retrató con crudeza: Brahim quedó fuertemente señalado en un país que le había acogido con los brazos abiertos después de que decidiera jugar por Marruecos en vez de por España.