Gascoigne, exjugador inglés.

Gascoigne, exjugador inglés. REUTERS

Fútbol

Paul Gascoigne (58), leyenda del fútbol, sobre el éxito: "He tenido todo lo que el dinero puede comprar, no me arrepiento"

El mítico jugador inglés dejó capítulos muy oscuros fuera de los terrenos de juego relacionados con las adicciones.

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A. M.
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Paul Gascoigne, 'Gazza', fue uno de los futbolistas más talentosos y carismáticos que ha dado Inglaterra en las últimas décadas. Ídolo del Newcastle, estrella en la selección inglesa de los 90 y figura de culto para varias generaciones, su nombre aparece siempre acompañado de una mezcla de genialidad dentro del campo y autodestrucción fuera de él.

Gascoigne ha resumido su vida con una frase que golpea tanto como sus regates: "He tenido una gran vida, he viajado por el mundo, he tenido todo lo que el dinero puede comprar. No me arrepiento de nada".

En pocas palabras, condensa la paradoja del ídolo caído: un hombre que lo disfrutó todo -fama, dinero, excesos- y que, aun reconociendo el daño que le ha hecho el alcohol, se resiste a renegar del pasado.

A lo largo de los años, Gazza ha reconocido sus errores, pero también ha reivindicado que, gracias al fútbol, vivió experiencias que jamás habría soñado de niño en Gateshead. Y entre ambas cosas -el lujo y el infierno personal- se ha construido la leyenda trágica de uno de los mayores talentos que ha pisado un campo de fútbol inglés.

Alcohol, adicciones y autodestrucción

Su caída está tan documentada como sus mejores goles. Gascoigne lleva décadas luchando contra el alcoholismo, una batalla que él mismo describe con crudeza. "Siempre voy a ser alcohólico. Antes eran semanas de borracheras, ahora son solo un par de días y paro; pienso: 'Vaya puñetera pérdida de tiempo'", reconocía en una entrevista.

Otra de sus frases más duras refleja el cambio en su relación con la bebida: "Antes era un borracho feliz. Ya no lo soy. Soy un borracho triste. No salgo a beber, bebo dentro de casa". Ha llegado a admitir que ni siquiera le gusta beber, pero que el alcohol "solo adormece lo que siento".

Pese a esa lucidez, Gazza ha dicho que probablemente "morirá siendo Gazza" y que no cree que deje de beber del todo, una resignación que impacta tanto como cualquiera de sus regates en Italia 90.

Fama, dinero y deporte: bomba de relojería

El relato de Paul Gascoigne no es solo un drama individual; es también un espejo incómodo del deporte profesional. Muchos futbolistas pasan de la nada a tener "todo lo que el dinero puede comprar" sin herramientas emocionales ni educación financiera para gestionar esa explosión de fama y riqueza.

En ese entorno, las tentaciones se multiplican, los "síes" son constantes y resulta muy sencillo confundir éxito con impunidad.

El caso de Gazza muestra cómo el dinero y la fama, lejos de garantizar estabilidad, pueden convertirse en aceleradores de problemas latentes. Sin un entorno que ponga límites, sin apoyo psicológico real y sin formación para manejar la presión mediática, el profesional corre el riesgo de refugiarse en el alcohol, las drogas o el derroche, mientras el relato público sigue romantizando la figura del "genio maldito".

Gascoigne es un recordatorio incómodo: el éxito deportivo puede llenar cuentas bancarias y portadas, pero si no se acompaña de educación, apoyo y límites, ese mismo éxito puede empujar a los protagonistas a un lugar del que, como él mismo admite, a veces ya no se sabe cómo volver.