Caída de Alberto Contador.

Caída de Alberto Contador. Captura de pantalla

Ciclismo Tour de Francia

El mito de Contador se agota en el Mont du Chat

El español se queda a 4:20 del líder y pierde sus opciones en el Tour de Francia. Su vitola de favorito parece ya gastada. 

Un día, de repente, sale una cana. O el pelo se cae. O la barriga, por lo que sea, no cede a las exigencias del gimnasio. O aparece una arruga. O la piel, como si fuera un acordeón, se destensa. Son cosas normales, fruto de la edad. Ocurren sin avisar y toca asumirlas, sin hacer experimentos ni beber más de lo normal -las resacas, de hecho, con la edad, pasan a durar varios días-. Y no se puede hacer otra cosa que asumirlo. Lo sabe usted y también Contador, al que el ‘favoritismo’ cada vez le dura menos. El español no puede esconder el paso del tiempo. Tiene 34 años y ya no es el de antes. ¿La prueba? Este mismo domingo, en la novena etapa del Tour de Francia, agotó su mito. Le dijo cosas bonitas a sus piernas durante la subida al Mont du Chat, apretó los dientes, intentó aguantar… Hizo todo lo que estaba en su mano. Sin embargo, acabó la etapa a 4:20 de Chris Froome, líder de la general.

Contador agotó el derecho de ensueño del español medio este domingo. Es una certeza que no es el de antes. Ni el de 2015, el que ganó su segundo Giro de Italia (el otro lo conquistó en 2008), ni el triple vencedor de la Vuelta (2008, 2012 y 2014), ni el que se coronó en dos ocasiones en París (2007 y 2009). No, ya no es aquel. Sigue siendo un gran ciclista, pero no está entre los mejores. No, al menos, al nivel que exige la ronda gala. Sus piernas no están acabadas. El de Pinto todavía puede acabar su carrera como Alejandro Valverde, que esta misma temporada, a sus 37 primaveras, se ha llevado la Flecha Valona y la Lieja-Bastoña-Lieja. Pero parece que las grandes quedan para otros.

Su ocaso llegó en un día atípico, accidentado. Lo fue para él y para tantos otros. Para Manuele Mori, que tuvo que abandonar tras una caída aparatosa; para Geraint Thomas, que dijo adiós a la ronda gala; y, sobre todo, para Richie Porte, el otro gran favorito, que, tras subir el Mont du Chat, se estrelló contra la pared lateral de la carretera y dilapidó sus opciones de coronarse en París camino del hospital. En una jornada así, lo de menos fue lo de Contador, que, sin querer, también puso su granito de arena: “He sufrido una caída con Rafal Majka, que se fue al suelo delante de mí y lo he tenido que pasar por encima”.

Alberto Contador, en la contrareloj.

Alberto Contador, en la contrareloj. Reuters

Ese inconveniente, como ese resquebrajar del hielo cuando está a punto de deshacerse, fue la causa de todo. “Antes tenía buenas sensaciones”. Y después, “las piernas no me han respondido. Pensaba que era posible el ataque; me contuve el sábado pensando en este domingo, pero al final ha sido todo al revés”. Y sentenció: “Creo que ahora es secundario que me duela una cosa u otra”. Su daño se amplifica ahora al mirar la clasificación general (está a 4:20 de Chris Froome).

Esa es la cruz de Contador. Su cara, todavía de niño, no se corresponde con el estado de sus piernas, castigadas en mil batallas. El problema es no haberlo asumido. Ni España, que ha confiado en él -posiblemente, hasta este domingo-, ni el propio ciclista, que decía llegar en buena forma al Tour. Y que, además, buscaba dar la sorpresa como uno de los grandes candidatos junto a Froome y Richie Porte, que aparecían en las casas de apuestas como los favoritos a vestirse de amarillo camino de los Campos Elíseos.

La aspiración de Contador pasaba por ser Fabio Aru, que con juego sucio (atacó cuando Froome tenía un problema técnico) o sin él, está a tan solo 18 segundos del liderato. O con ser Romain Bardet (51 segundos) o Rigoberto Urán (55), ganador de la novena etapa. Estar en la posición de cualquiera de ellos le valdría al español. Incluso, si apuramos, ser Nairo Quintana, que está a 2:13. Pero no es ninguno de ellos. El Tour, por tiempo, ha finalizado para Contador. Y quién sabe si este Mont du Chat no ha acabado con muchas otras cosas. Sólo el tiempo lo dirá. Pero, sin que sea faltar el respeto a uno de los grandes deportistas de la historia de España, lo cierto es que no se encuentra en su mejor momento. Y en Francia, particularmente, desde 2009, el español no sabe lo que es ganar la ronda gala.

Contador, en la contrareloj.

Contador, en la contrareloj. Reuters