Valverde levanta los brazos en la meta de Granada.

Valverde levanta los brazos en la meta de Granada. Efe

Ciclismo RUTA DEL SOL

Primera carrera juntos y primer ‘pique’ del año entre Contador y Valverde

Ambos corredores fueron, de largo, los más fuertes en la subida decisiva, pero la falta de colaboración propició que sus perseguidores los alcanzaran y no hubiese más diferencias en Granada.

Granada

Cuando se juntan grandes campeones, lo raro es que no salten chispas en la carretera. Es casi una fórmula matemática, y lo de esta tarde no ha sido una excepción. El Alto del Purche (1ª) era el gran escollo montañoso de esta jornada inaugural de la Vuelta a Andalucía. Una subida con entidad suficiente para dejar el pelotón hecho añicos, al menos en febrero. Alberto Contador y Alejandro Valverde han sido protagonistas de la ascensión en su primera carrera juntos… y el primer episodio tenso –deportivamente hablando- no se ha hecho esperar.

Precisamente Contador ha ejercido de patrón durante todo el día. Trek-Segafredo no se ha apartado de las primeras posiciones del pelotón y ha mantenido siempre un ritmo vivo para controlar la fuga. Ya en la ascensión, el madrileño ha sido el primero en mover el árbol y Valverde el único capaz de seguirle. Pero el murciano no daba continuidad a los ataques de su rival, por lo que los perseguidores terminaban echándoles el guante: “Le he ofrecido colaborar para marcharnos juntos, pero se ve que él no valoraba mucho esa posibilidad”, ha explicado Contador en la meta tirando de ironía.

Valverde no lo veía así al término de la etapa: “Ha arrancado muy fuerte, cuando he llegado me ha pedido colaboración y yo quería ayudar… pero también tenía que coger aire porque su ataque era muy duro. Era difícil hacer camino porque detrás venían tirando tres corredores de Sky en un grupo”, arguye el murciano. Lo cierto es que Contador ha intentado marcharse hasta en tres ocasiones y ha neutralizado casi en solitario el intento de Mikel Landa.“Habríamos ido más tranquilos solos”.

Para Contador, lo más importante una vez se habían quedado destacados en cabeza era distanciar al resto. Valverde, en cambio, sabía que tenía la victoria de etapa en las piernas: “Alberto ha hecho lo que quería. Tenía que atacar porque sabe que en el sprint yo era más rápido. Ha jugado sus cartas perfectamente”, ha dicho el murciano. Por su parte, el de Pinto lamentaba la ocasión perdida: “Podríamos habernos jugado la carrera entre los dos. Habríamos ido más tranquilos solos. Pero bueno, él tenía que jugar sus bazas”, ha aseverado.

Lo que no veía claro el de Movistar es que fuesen a hacer camino en solitario: “Venía un grupo pequeño detrás con varios Sky al frente. ¿Llegar juntos si colaborábamos? Era difícil, muy complicado”, ha comentado, mientras Contador ha incidido en que el ritmo de arrancar y frenar beneficiaba a los perseguidores: “Cuando parábamos todo el mundo cogía aire”, ha explicado.

El caso es que ha sido Valverde quien, en las últimas rampas, ha lanzado un demoledor demarraje que ha vuelto a romper un grupo que a esas alturas era de apenas ocho corredores. Incluso Contador se ha tenido que sentar y ceder ante el empuje de su oponente, aunque finalmente han llegado juntos a Granada: “¿Las arrancadas de Alejandro? Me han parecido bien, no sé. ¿Qué quieres que te diga?”, valoraba Contador entre risas. Ya en el descenso Valverde ha levantado el pie y Contador e Ion Izagirre han llegado a su altura. Luego lo han hecho también Poels, Diego Rosa –ambos del Sky- y un sorprendente Reichenbach. Lo sucedido ya es conocido por todos.

Al final, concluyen ambos, era una cuestión de intereses distintos. “Él tiene su táctica y ya está. Es normal. Ahora lo importante es recuperar para mañana, porque hoy he ido muy bien”, ha zanjado Contador. Y lo mismo decía Valverde: “Alberto ha jugado bien. Yo he conseguido una victoria y estoy contento, ya está. Mañana la llegada será muy difícil. Conozco la subida y es bastante exigente”. Otros corredores aseguran que en la Peña del Águila se volverá a vivir un duelo entre ambos, y basan sus aspiraciones en estar lo más cerca posible de ellos. Eso sí: mañana no hay un descenso después. Así que con todo hasta arriba.