Chus Mateo, en su primer partido como seleccionador nacional ante Dinamarca.

Chus Mateo, en su primer partido como seleccionador nacional ante Dinamarca. Europa Press

Baloncesto

La transición en el baloncesto español: de Scariolo a Chus Mateo y un año de preparación antes del Mundial de 2027

El madrileño asume el reto generacional de una selección que ha vivido su época dorada con cuatro Eurobasket, un Mundial y la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Londres.

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La selección española de baloncesto ha comenzado una nueva era en el banquillo con la llegada de Chus Mateo, tras el largo y exitoso ciclo de Sergio Scariolo, y dispone de un año y medio para reconstruirse antes del Mundial de 2027 que se celebrará en Qatar.

El reto ya no es solo clasificarse, sino volver a encontrar una identidad ganadora en un contexto sin la vieja guardia -en pleno cambio generacional- y en un escenario internacional cada vez más exigente.

La presión no es máxima únicamente para los jugadores, sino que también recae en Chus Mateo, quien deberá asumir el reto de hacer de la selección española una potencia como en su día consiguió Scariolo.

El de Brescia se marchó de la selección siendo el entrenador más laureado en la historia del baloncesto español, con un palmarés que incluye el Mundial de 2019 y cuatro Eurobasket (2009, 2011, 2015 y 2022).

Bajo su mando, España también subió de forma recurrente al podio olímpico, con la plata en Londres 2012 y el bronce en Río 2016, consolidando una era en la que el equipo fue referencia mundial.

Sin embargo, el tramo final de su ciclo estuvo marcado por la pérdida del ADN competitivo: noveno puesto en el Mundial 2023 y ausente en los cuartos de final tanto en los Juegos Olímpicos de 2024 como en el Eurobasket 2025.

Los jugadores de la Selección escuchan el himno nacional en la previa del duelo ante Italia.

Los jugadores de la Selección escuchan el himno nacional en la previa del duelo ante Italia. Reuters Reuters

De hecho, la eliminación en la fase de grupos del torneo continental, que dejó a España en el puesto 17, simbolizó la ruptura definitiva con la época dorada y aceleró el relevo en el banquillo.

El elegido para liderar la transición fue Chus Mateo, extécnico del Real Madrid, cuyo nombramiento se hizo oficial a finales de septiembre, con un contrato que se extiende hasta 2029 y que abarca Mundial 2027, Juegos de Los Ángeles 2028 y Eurobasket de Madrid 2029.

El mensaje de la FEB, resumido en el lema "Un nuevo reto. 2025-29", apunta a un proyecto a medio plazo, más que a una solución de urgencia.

Chus Mateo apenas tardó dos meses en encontrar nuevo destino tras su salida del Real Madrid. En julio dejó el banquillo blanco y en septiembre ya fue nombrado nuevo seleccionador nacional, en un movimiento que simboliza el relevo de una etapa en otra.

No es un escenario desconocido para el madrileño puesto que en el club blanco asumió la continuidad de la era Pablo Laso, precisamente uno de los candidatos al cargo en la Selección, y ahora toma el testigo de Sergio Scariolo, que completa el viaje inverso al regresar al Madrid.

Todo un desafío

En tres temporadas Chus Mateo lo ganó todo, pero ni siquiera ese currículum evitó que, tras una campaña pasada irregular aunque cerrada con el título de la Liga Endesa, la directiva apostara por un cambio en el banquillo.

El reto es mayúsculo. España atraviesa un proceso de transformación profunda, con un relevo generacional ya definitivo y la necesidad de adaptar planteamientos a un baloncesto en constante evolución.

Chus Mateo felicita a Izan Almansa.

Chus Mateo felicita a Izan Almansa. EFE

El objetivo es recuperar el protagonismo competitivo: campeona de Europa y del mundo en 2022, la Selección ocupa ahora la séptima posición del ranking FIBA, dos puestos menos que en la última actualización.

Desde el exitoso Eurobasket de 2022, encadena tres grandes torneos sin alcanzar los cuartos de final -Mundial 2023, Juegos de París 2024 y Eurobasket 2025-, este último con un fracaso especialmente sonoro, eliminado en octavos tras acabar quinta de seis equipos en un grupo en el que avanzaban cuatro y el colista era la débil Chipre.

España inicia ahora un nuevo ciclo cuya exigencia es inmediata. La prioridad pasa por asegurar la clasificación para el Mundial de 2027, inicio de un nuevo trienio que culminará con los Juegos de Los Ángeles 2028 y el Eurobasket 2029, cuya fase final se disputará en Madrid.

Entre los primeros objetivos de Chus Mateo figura la reconstrucción de un bloque estable que devuelva continuidad y solidez a la Selección, una tarea cada vez más compleja por el éxodo temprano de jóvenes talentos hacia las universidades estadounidenses.

Un fenómeno que preocupa al baloncesto europeo y obliga a federaciones como la española a intensificar el seguimiento al otro lado del Atlántico.

Hugo González, Santi Aldama y Eli Ndiaye, con sus respectivos equipos de la NBA.

Hugo González, Santi Aldama y Eli Ndiaye, con sus respectivos equipos de la NBA.

La FEB es consciente del nuevo escenario y ya trabaja en un plan de control y fidelización de los jugadores que cruzan el charco. Además de los consolidados en la élite -Santi Aldama (Memphis Grizzlies) y los nuevos NBA Hugo González (Boston Celtics) y Eli John Ndiaye (Atlanta Hawks)-, la NCAA contará el próximo curso con una amplia representación española.

Mario Saint-Supéry (Gonzaga), Aday Mara (Michigan), Baba Miller y Jordi Rodríguez (Cincinnati), Folgueiras (Iowa), Guillermo del Pino (Maryland), Ian Platteeuw (Davidson) y Gildas Giménez (Bella Vista) figuran en una lista que la Federación deberá monitorizar para asegurar su presencia, al menos, en las Ventanas de julio de 2026 si el rendimiento lo permite.

En busca del ADN

El corto plazo, sin embargo, impone urgencias. La Selección ha comenzado la fase de clasificación para el Mundial de Qatar 2027 con victorias ante Dinamarca y Georgia, siendo el objetivo acabar entre las tres primeras para cruzarse después con el grupo B (Grecia, Montenegro, Portugal y Rumanía).

Más adelante, si se cumple el objetivo y se obtiene el billete para el Mundial de 2027, llegará la reconstrucción de fondo: redefinir roles y jerarquías en una Selección que evidenció carencias estructurales en el último Eurobasket, algo lógico en pleno cambio de guardia.

En ese sentido, el mal torneo ofrece una oportunidad. Chus Mateo llega con las manos libres para acometer la revolución que considere necesaria. No habrá intocables.

Santi Yusta mete una canasta durante el partido ante Georgia.

Santi Yusta mete una canasta durante el partido ante Georgia. EFE

Los hermanos Hernangómez, llamados a liderar y lejos de hacerlo en los momentos de mayor exigencia, quedaron señalados y deberán ganarse su continuidad con rendimiento.

El futuro mira hacia adelante y ahí Santi Aldama (24 años) está llamado a ser uno de los pilares, aunque todavía no haya disputado un partido de cruce en sus tres veranos con la Selección.

El objetivo es que, cuando llegue Doha 2027, exista un bloque reconocible, con jerarquías claras y una mezcla de experiencia y frescura que permita competir en un Mundial que será también vía de acceso a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

La transición de Scariolo a Mateo no solo es una cuestión de banquillo, sino también de reputación internacional: la Selección necesita recuperar el respeto competitivo que se ganaba a base de finales y podios.