Montenegro celebrando la clasificación para el Eurobasket.

Montenegro celebrando la clasificación para el Eurobasket. Kulumbegashvili Tamuna Xinhua

Baloncesto Eurobasket 2017

Seis nombres propios de Montenegro, primer rival de España en el Eurobasket

La altura, varios ACB, un técnico de leyenda, lo que pudo ser y no fue... Así es uno de nuestros adversarios más notorios en el grupo C.

Millán Cámara

España empezará a defender su título de campeona de Europa de baloncesto este viernes (16:45 horas, Cuatro) ante un rival susceptible de sospecha. En su tercer Eurobasket, ya dejada atrás toda la gloria precedente con Yugoslavia y Serbia, Montenegro quiere seguir creciendo en solitario. Antes de quedarse sin jugar el torneo continental de 2015, los balcánicos fueron vigesimoprimeros en 2011 y decimoquintos en 2013. Ahora, este grupo C en el que se encuentran (también compartido con Croacia, República Checa, Rumanía y Hungría) les da alas para soñar. Por lo menos, con los cruces. Aquí van cinco nombres propios (y uno añadido que podría haber estado en Cluj-Napoca) que impiden que los hombres de Scariolo, y otros adversarios, puedan fiarse de esta selección.

Nikola Vucevic: el líder

Nikola Vucevic antes de un encuentro con Montenegro.

Nikola Vucevic antes de un encuentro con Montenegro. FIBA

El hombre al que todos mirarán. Por su poderío interior (2,13 nada menos) y un caché NBA que le ha convertido en pieza clave también de los Orlando Magic. Con 26 años, está en una fase de madurez que puede llevarle a ser una de las estrellas de este Eurobasket. Formado principalmente en el baloncesto estadounidense, ha logrado ser un jugador de virtudes excelsas cerca del aro tanto en ataque como en defensa.

Quizá tener a Bogdan Tanjevic como entrenador le lleve a cotas todavía más altas, al igual que le ocurrió a su padre, Borislav. Allá por 1979, el mayor de los Vucevic fue campeón de Europa con el Bosna Sarajevo al que dirigía el actual seleccionador montenegrino. Unos cuantos años después, en el Preeuropeo de 2016, el heredero demostró que también puede hacer grandes cosas a las órdenes de su mítico entrenador: 15,7 puntos, 6,5 rebotes y 2,8 asistencias de media. Estrella sin discusión ahora que Nikola Pekovic, otro hombre alto estelar, ya no está para hacerle sombra.

Bojan Dubljevic: la alternativa

Bojan Dubljevic en un partido contra Eslovenia.

Bojan Dubljevic en un partido contra Eslovenia. FIBA

En progresión continua desde hace años, llega a este Europeo tras una de sus mejores temporadas. El Valencia Basket campeón de liga y subcampeón de Copa y Eurocup no se entendería sin su aportación, la de uno de los interiores 'top' del continente. Fue el MVP de las finales de la ACB, además de ser incluido en el primer equipo de la segunda competición europea. Una gesta tal como quitarle un título al Real Madrid no se consigue todos los días, con un protagonismo ofensivo descomunal de 'Dubi'.

A buen seguro que tendrá una presencia considerable en los esquemas de su selección nacional. Sin embargo, preocupa bastante que su asociación con Vucevic no haya funcionado demasiado bien hasta la fecha. Verles a los dos como titulares, uno como 'cuatro' y otro como 'cinco', resulta una utopía, por desgracia. O uno u otro: así de cruel es el baloncesto a veces. Por tanto, a Dubljevic le tocará demostrar su valía desde el banquillo. Otra apuesta de altura en la zona (2,05).

Tyrese Rice: la reivindicación

Tyrese Rice en un partido con Montenegro.

Tyrese Rice en un partido con Montenegro.

El base estadounidense, que juega con Montenegro desde 2013, llega a Rumanía en uno de sus momentos más comprometidos. Su fichaje por el Barça parecía prometer vino y rosas, pero supuso todo lo contrario: un calvario de dimensiones considerables, puede que incluso la peor temporada de la historia del conjunto azulgrana.

Rice, que empezó el curso en lo más alto, lo terminó en las catacumbas más profundas, señalado como el que más y sin ganar ninguno de los títulos para los que se le requirió. Apenas lideró, con fatales porcentajes de tiro en algunos partidos, problemas físicos y un comportamiento extradeportivo que no gustó en absoluto a las altas esferas.

De ahí que se haya aireado que el filial en LEB Oro, una liga de cuya existencia ni siquiera era consciente Rice, podría ser su destino en caso de seguir en Barcelona, algo harto complicado. Sin duda, el futuro de todo un ex campeón de Europa de clubes está en el aire. Incluso ha llegado a sonar para reforzar al Real Madrid debido a la lesión de larga duración de Sergio Llull.

Acabe donde acabe, este Eurobasket podría ser el escaparate perfecto para intentar volver a ser quien fue: uno de los directores de juego más desequilibrantes del Viejo Continente. Eso sí, ya pueden calmarse los ánimos a su respecto, porque en el último amistoso discutió con los árbitros, con Dubjlevic y con Tanjevic.

Dino Radoncic: el futuro

Dino Radoncic en un partido contra Italia.

Dino Radoncic en un partido contra Italia.

Un mes más mayor que su gran amigo Luka Doncic, el nuevo canterano en el que el Real Madrid tiene puestas muchas esperanzas ya se ha hecho un hueco de cierto interés en su selección nacional. Será jugador del primer equipo blanco a todos los efectos tras un último año sobresaliente en el equipo EBA (14,9 puntos, 5,6 rebotes y 2,1 asistencias de media). Es decir, hacer un Europeo decente le vendría de perlas, y más ahora que los minutos estarán más repartidos en el equipo de Laso.

Es un jugador típicamente balcánico. Oséase, terremoto ofensivo con una visión de juego considerable. Más que amenazadores sus porcentajes de tiro, tanto de dos como de tres puntos: mejor no dejarle solo en el perímetro. Baja en defensa, una lacra que parece perseguir a casi todas las estrellas exteriores de aquellos lares.

Aun así, a este alero todavía le queda recorrido por delante para pulir sus defectos y seguir ensalzando sus virtudes. Como para no con tan sólo 18 primaveras a sus espaldas. A los 17, ya fue internacional absoluto en el Preeuropeo. Y jugando casi 20 minutos por partido. ¿Promete o no para los tiempos venideros?

Bogdan Tanjevic: la leyenda

Bogdan Tanjevic dirigiendo a Montenegro.

Bogdan Tanjevic dirigiendo a Montenegro. FIBA

70 años y ahí sigue, al pie del cañón en los banquillos. Sus logros pasados como seleccionador no están nada mal: un oro europeo con Italia en 1999, una plata europea con Yugoslavia en 1981 y otra mundial con Turquía en 2010. Ojo, que la cosa no acaba aquí: campeón de la Euroliga con el Bosna Sarajevo de Delibasic y ganador de la liga yugoslava (en tres ocasiones, dos durante su época dorada), la italiana, la francesa y la turca (dos veces).

Ni un cáncer que le obligó a retirarse temporalmente pudo con esta institución en la banda. Todo parece indicar que el periplo al frente de Montenegro será la despedida de Tanjevic del deporte de la canasta, pero quién sabe. Después de haber ganado tanto y de haber entrenado a cracks como Bodiroga, Kikanovic, Fucka o Turkoglu, entre otros, el gusanillo de la gloria no se quita tan fácilmente.

Nikola Mirotic: lo que pudo ser y no fue

Nikola Mirotic durante los pasados Juegos Olímpicos.

Nikola Mirotic durante los pasados Juegos Olímpicos. Jim Young Reuters

Podría haberse dado el caso de que el ala-pívot de los Chicago Bulls hubiese jugado contra España este 1 de septiembre, vistiendo la camiseta de su Montenegro natal. También que, en virtud de la decisión que tomó en su día, hubiese sido de la partida con la selección española. Sin embargo, no sucederá ni una cosa ni la otra: Mirotic no disputará el Eurobasket al no haberse aclarado su futuro en la NBA.

Hace años, el jugador de Podgorica estuvo cerca de hacer temible al país balcánico que le vio nacer, pero renunció a ello. Tras media vida en España, se decantó por nuestro baloncesto no sólo en categorías inferiores, sino también a la hora de jugar con la absoluta.

Con un oro europeo en 2015 (otro más a nivel sub20) y un bronce olímpico en 2016 (también lo ganó a nivel continental de nuevo con la sub20), el bagaje ha sido inmejorable hasta ahora. La espera por ver a Mirotic con los Gasol, Navarro y compañía fue larga, pero mereció la pena. Eso sí, dejó para la posteridad un “¿Y si…?” más que dramático para Montenegro, que ya no le disfrutará con sus colores.