Asamoah Gyan

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Gyan, ex futbolista, se quedó con sólo 700 € y ahora tiene un imperio de 50 millones: "Ayudar a los demás es mi prioridad"

El ghanés Asamoah Gyan pasó de ganar más que Neymar a quedarse sin dinero por una batalla legal. Ahora, gestiona un imperio empresarial con hasta 18 compañías activas.

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A los 40 años, Asamoah Gyan representa una de las trayectorias más extraordinarias y contrastadas del fútbol moderno. Del lujo y la fama como uno de los jugadores mejor pagados del planeta a quedarse con apenas 724 euros en su cuenta corriente.

De protagonizar una polémica mediática por una prueba de paternidad a reconstruir su vida lejos de los focos, convertido en magnate empresarial en Ghana. Su historia es la de una caída estrepitosa, pero también la de una resurrección poco habitual en el deporte profesional.

Nacido en Accra el 22 de noviembre de 1985, Gyan inició su carrera en el modesto Liberty Professionals antes de dar el salto a Europa.

Su paso por Udinese y Modena fue solo el preludio de lo que estaba por venir: el Sunderland pagó más de 15 millones de euros por él en 2010. En la Premier League, su impacto fue inmediato: 10 goles en 31 partidos en su primera temporada.

Sin embargo, el verdadero punto de inflexión llegó fuera de Europa. En Emiratos Árabes Unidos, con el Al Ain, se convirtió en leyenda. Entre 2011 y 2015 firmó unos números estratosféricos: 128 goles en 123 partidos, mientras ganaba 193.000 euros semanales, el triple de lo que cobraba en Inglaterra.

Su rendimiento le catapultó hasta China, donde el Shanghai SIPG le ofreció un salario de 274.000 euros semanales, situándole como el octavo futbolista mejor pagado del mundo en 2015.

El drama familiar

Mientras acumulaba millones, Gyan también vivía una vida personal marcada por la polémica. En 2018, solicitó la anulación de su matrimonio con Gifty, con quien tenía tres hijos, aludiendo a posibles infidelidades. Exigió pruebas de ADN antes de asumir su paternidad.

Durante este proceso, se reveló que sus cuentas bancarias en Turquía contenían tan solo 724 euros. En paralelo, sufría impagos por parte del club Kayserispor, al que terminó demandando.

Su situación financiera se desmoronó. En 2023, un tribunal le obligó a indemnizar a su expareja con propiedades y vehículos: una casa en Reino Unido, otra de cuatro habitaciones en Accra, un BMW, un Infiniti y una gasolinera.

Gyan, que había sido multimillonario, tocaba fondo económica y emocionalmente, pero ese no sería el final de su historia.

La reconstrucción

El exfutbolista tenía un as bajo la manga. Durante sus años dorados, había invertido en negocios que, con el paso del tiempo, se convirtieron en la clave de su resurgir.

Hoy, su fortuna está valorada en unos 50 millones de dólares. Gestiona al menos 10 empresas, y algunas fuentes elevan esa cifra hasta 18.

En el sector alimentario, fundó Mama Vits Noodles and Rice y la marca de agua embotellada Paradise Pac. En el transporte, opera una flota de más de 30 autobuses que conectan Accra con otras ciudades y países vecinos.

Asamoah Gyan

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En el sector inmobiliario, posee el Baby Jet Plaza en East Legon, donde alquila locales a entidades bancarias. Además, ha invertido en residencias universitarias.

También incursionó en la aviación con Baby Jet Airlines, aunque la aerolínea aún no ha iniciado operaciones. En el entretenimiento, dirige Baby Jet Boxing Promotions y creó su propio grupo musical.

Su patrimonio se completa con varias gasolineras y una empresa de eventos, JetLink Events & Logistics, que presta servicios técnicos para conciertos y actos institucionales.

Ejemplo de resiliencia

A diferencia de tantos futbolistas que pierden su fortuna tras la retirada, Gyan supo diversificar sus ingresos. Incluso ganó la batalla legal contra Kayserispor y recibió una compensación por los salarios impagados.

Vive actualmente en una mansión de tres millones de dólares en Accra -conocida como La Basílica de Baby Jet- y mantiene un perfil bajo mientras gestiona sus negocios.

En lo personal, ha dejado de lado sus aspiraciones políticas y ahora lidera su propia fundación, centrada en proyectos humanitarios. "Ayudar a los más necesitados es ahora mi prioridad", afirmó.

Con 51 goles en 109 partidos, Gyan es el máximo goleador histórico de Ghana y uno de los jugadores africanos más emblemáticos del siglo XXI.

Su historia, sin embargo, trasciende lo deportivo: es el retrato de cómo un deportista puede caer al abismo y, con visión y esfuerzo, reconstruir su vida desde las cenizas.