Un irregular Celta, que viene de firmar el peor inicio sin victorias ligueras en la historia del club tras sumar su séptimo empate ante la Real Sociedad, busca este jueves un impulso anímico ante el Niza en la Liga Europa, la única competición donde ha celebrado un triunfo este curso.
Los últimos partidos de Liga han advertido al Celta, que ha perdido ese factor desequilibrante que tenía el curso pasado con las pinceladas tácticas de su técnico. A eso se ha unido que el equipo se está mostrando mucho más frágil en defensa, sobre todo tras centros laterales o en acciones a balón parado.
Es un serio aviso de que la transición que ha iniciado Giráldez puede ser más dura de lo esperado. Porque la alarma ya suena, aunque sea de forma nítida, en Balaídos. La ilusión que generó el regreso a Europa ha dejado paso a la preocupación por su decepcionante inicio en LaLiga, sin triunfos en las nueve primeras jornadas.