El Guernica en su sala del Reina Sofía.

El Guernica en su sala del Reina Sofía. EFE

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¿Qué pasaría si se desgarrara el 'Guernica' en el Reina Sofía?

La tragedia del Tiziano desgarrado en el monasterio de San Lorenzo de El Escorial ha dado pie a muchas preguntas que hasta ahora parecía que nadie se preguntaba. ¿Está protegido nuestro patrimonio?, ¿es suficiente el dinero y los recursos destinados para cuidarlo?, ¿cómo se protegen las obras de arte?, ¿quién responde cuándo algo pasa?

En el caso de la obra caída al suelo y ahora en proceso de restauración, la explicación oficial ha sido sencilla: “era imposible de prever”. Pero, si las paredes tenían tanto tiempo… ¿no debería haber actuado sobre ellas para evitar estos males? La tragedia siempre da la voz de alarma, y como confesaba José Luis Díez, Director de las Colecciones Reales de Patrimonio Nacional, a EL ESPAÑOL, este caso en una obra tan importante da “la voz de alarma” sobre el estado en el que se encuentran muchas instalaciones, y por ello considera como “urgente revisar los sistemas de anclaje de todos los espacios, ya sean litúrgicos o no” para evitar que ocurra otro 'Tizianazo'.

Para la Asociación Profesional de Conservadores y Restauradores de España (ACRE), esto muestra que hay una precariedad absoluta, y que si no se toman medidas ocurrirán más, si no están ocurriendo ya. El miedo se ha instalado en los amantes del arte, que se preguntan qué pasaría si un cuadro como El Guernica se cayera de la pared del Reina Sofía.

El cuadro de Tiziano caído en El escorial.

El cuadro de Tiziano caído en El escorial. EFE

Los museos estatales no contratan una póliza de seguros al uso, como hacen las galerías o museos privados, sino que recurren a lo que se llama la ‘garantía de estado’. “El Gobierno lo que hace es dedicar una partida para posibles daños que puedan sufrir. El caso del Tiziano, al estar situado en su ubicación normal, pues será el propio estado, en este caso mediante Patrimomio, quien pague a los restauradores para que restauren la pieza”, explica Eva Peribáñez, historiadora del arte y responsable Técnico Arte y Clientes Privados de Hiscox España, a este periódico.

“La garantía del estado actúa cuando el cuadro se encuentra en su ubicación normal, pero si esta obra viajara, porque se presta, ahí sí que se tendría que contratar una póliza, que normalmente la contrata el museo receptor. La cobertura que tiene se llama clavo a clavo, que cubre cualquier daño que pueda sufrir desde que se empieza a manipular en su origen, se embala, se monta y desmonta etcétera. Cubre también el periodo de exposición y otra vez a la inversa hasta que vuelven a su origen”, analiza Peribáñez. Esto quiere decir que las obras que vienen prestadas en exposiciones temporales sí que dependerían de un seguro privado para evitar casos como el Tiziano.

Si la pared ya estaba mal y era visible se tenían que haber dado cuenta no sólo el transportista, sino también la persona de Patrimonio que estuviera presente cuando se manipula

¿Estas pólizas cubrirían un caso como el del Escorial? “Lo que no se suele cubrir es el propio uso o desgaste de la obra, lo que ocurra por la acción del tiempo. Si es de papel y esta se comba, o se encoja, porque depende de los propios materiales y de la propia acción del tiempo, pero sí lo demás. En este caso, si el Tiziano se hubiera expuesto en un museo asegurado habría que indagar las causas finales, pero a primera vista es un daño accidental, un cuadro que de repente se cae, la compañía lo primero que hace responder a su cliente y lo primero que hace es pagar, se restauraría y mas sabiendo la obra del calado. Luego la compañía se reserva derecho si repercutir tercero el causante del daño”, explica. En el caso del Guernica, si hubiera ocurrido, se hubiera actuado igual que en el del Tiziano, retirando la obra para evitar males mayores, y llevándola inmediatamente a los mayores expertos para que la restauren, además de investigar lo ocurrido para ver de quién son las responsabilidades y “si hubiera un dolo”.

Una parte importante en ese supuesto sería ver si la pared ya estaba mal antes de que cayera y se podía haber evitado. “Si la pared ya estaba mal y era visible se tenían que haber dado cuenta no sólo el transportista, sino también la persona de Patrimonio que estuviera presente cuando se hacen obras de manipulación, porque con obras importantes suele haber una persona de Patrimonio para supervisar esas labores de manipulación, cuelgue y descuelgue”, cuenta la historiadora que dice que hay que tener en cuenta que si la pared está en un sitio de 300 años de antigüedad o en un sitio húmedo, es lógico que el propio peso del cuadro vaya a hacerlo ceder.

En las exposiciones temporales, si son de mucho calado, el museo solicita una ampliación de su garantía para cubrirla, pero en la mayoría se contrata una póliza comercial

¿Qué pasa cuando un cuadro de mucho valor viene a una exposición temporal en España?, por ejemplo si la Gioconda decidiera salir del Louvre y pasar por El Prado. “En las exposiciones temporales, a veces se hacen también garantías del estado, y si son de mucho calado, con sumas muy elevadas, el museo solicita una ampliación de su garantía para cubrir la exposición, pero el noventa y pico por ciento de las temporales funcionan con una póliza comercial a una compañía de seguros. Por ejemplo, en el Reina Sofía el estado garantiza El Guernica, pero las que vienen de fuera, nacionales e internacionales, también responden sobre ellas y para ello compran una póliza”, puntualiza Eva Peribáñez.

La historiadora coincide en que estas desgracias alertan a la gente, que de repente se dan cuenta de que las pérdidas son para todo el público. Por ello pide “concienciar”, y que la gente se tome en cuenta que el arte hay que cuidarlo y protegerlo, porque no sólo “está el componente económico, sino que el patrimonio cultural puede perderse”.