Dos personas frente al famoso cuadro de Picasso: 'Las señoritas de Avignon'.

Dos personas frente al famoso cuadro de Picasso: 'Las señoritas de Avignon'.

LA TRIBUNA

El nuevo MoMA da la espalda a Picasso

El autor comenta la ausencia de promoción a Picasso tras acudir a la reapertura del MoMA de Nueva York, que ha sido reformado. 

Es la gran noticia del mundo de la cultura. La reapertura al público este domingo del Museo de Arte moderno más importante a nivel global, y en ella ninguno de sus gestos puede ser considerado casual. Si Nueva York es de por sí el paraíso del selfie (el hastag #nyc tiene suma más de 120 millones de publicaciones en Instagram, frente a los 35 de Madrid, y el MOMA tiene cerca de 5 millones de seguidores sólo en esa red), la ampliación de Diller Scofidio + Renfro tiene ahora un significado definitivo en Occidente.

Diller es la única arquitecta que aparece en las listas de mujeres más influyentes de América, coautora de espacios como el ICA de Boston o el Broad de Los Ángeles y la nueva propuesta corresponde a su ubicación en la Quinta Avenida, recordando realmente a una flagship de Apple o Zara, o a la entrada del centro comercial de Hudson Yards, cuando se accede desde un lujoso “canopy” (cubierta) y a través de unas modernísimas escaleras mecánicas que dan lugar a espacios acristalados.

La cosa va de “quintas” y lo más lógico para el nuevo visitante parece que será subir directamente a la quinta planta del edificio, donde se encuentran las obras más antiguas (Collection 1880s-1940s), de Van Gogh a Frida Kahlo, sin una clara intención del todo cronológica (uno de los carteles usa el término “loosely chronological order”), y después continuar en la Cuarta (Collection 1940s-1970s) y de ahí bajar a la Segunda (de los 70s al presente), terminando en la calle, con el arte actual, por así decirlo.

¿Qué gestos incluye esta redisposición de las obras? A sabiendas de las implicaciones que tendrá en el mundo de la cultura la selección y nueva colocación de las obras, y precisamente por ello, el equipo curatorial bajo la dirección de Lowry afirma que todo el montaje interior temporal, sujeto a una reflexión permanente (“frequent reinstallation”, textualmente), y que los espacios han sido organizados por temas, lugares o autores, según diferentes criterios.

El nombre de Picasso ha sido borrado de su mapa de visita. Ninguna de sus obras aparece entre las fotos en miniatura de los 'highlights'

En la tercera planta se encuentra la colección regalada por Patricia Phelps de Cisneros, la cual claramente amplía y genera un nuevo relato del arte latinoamericano. Sin embargo, lo más sorprendente, en este nuevo MOMA ciertamente guggenheinizado (con espacio dedicado a Richard Serra, por supuesto) es que el nombre de Picasso ha sido borrado de su mapa de visita. Si el folleto que recogen casi tres millones de visitantes al año en la entrada y en cada planta, o descargan en sus móviles, antes incluía el nombre de Picasso, el nuevo no.

Picasso ha sido borrado. Ninguna obra de Picasso aparece entre las fotos en miniatura de los highlights de cada planta y no existe ninguna sala dedicada solamente o con el nombre específico del español (sí a autores como Brancusi, Matisse, Monet, en la Quinta planta y O’Hara o Warhol en la Cuarta). La única alusión expresa del nuevo recorrido se encuentra en la sala 503, titulada Around Les Demoiselles d’Avignon, en la que se ironiza literalmente sobre la megalomanía del español (“pintada cuando tenía 25 años”, “parece ser que no tenía un objetivo menor que la completa reinvención de la pintura occidental”).

Imagen del anterior mapa del MOMA donde sí aparece el nombre de Picasso. Concretamente entre Monet y Van Gogh.

Imagen del anterior mapa del MOMA donde sí aparece el nombre de Picasso. Concretamente entre Monet y Van Gogh.

Más aún, la información del cartel subraya “las preguntas que esta obra despierta acerca de las representaciones de la mujer, el poder y la diferencia cultural”, y la pone en comparación con otras dos obras en la sala, una representación en contra de la violencia y el machismo de Faith Ringgold del año 67, que puede ser considerada a su vez una “caricatura” del Guernica y una obra de la principal artista feminista del siglo XX, Louise Bourgeois, sobre la ayuda mutua de un grupo de mujeres. Todo el museo, en términos generales, se alinea ahora con la tendencia del movimiento de empoderamiento femenino, la diversidad y el relato de lo periférico.

En la fila de entrada, una de las asistentes de comunicación del museo exclama con excitación a un periodista que el nuevo MOMA, que utiliza como leit motiv de su campaña de apertura la palabra “Again”, es una gran noticia. “Yeah, New MOMA is like to see old friends in a new way”. Empezar a ver a los viejos amigos de otra manera, pero peor.

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