Fotograma de La vida es bella.

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Cultura La cultura de la desmemoria

Los niños alemanes olvidan el Holocausto

Una encuesta entre escolares en Alemania señala que menos de la mitad sabe qué es Auschwitz. El resultado muestra las dificultades que atraviesa la política de la memoria alemana por el auge de la extrema derecha.

Berlín

Auschwitz fue uno de los peores escenarios donde tuvo lugar la funesta “Solución Final” que el III Reich preparó a los judíos de Europa. Prácticamente un millón de los seis millones europeos de cultura hebrea asesinados por el nazismo murieron allí. El recuerdo del lugar, hoy convertido en un auténtico museo de los horrores nazis, parece que se está esfumando, sino de las escuelas alemanas, de las cabezas de los escolares del país de Angela Merkel

Así lo indica una reciente encuesta elaborada por la Fundación Körber, un organismo dedicado al estudio de cuestiones sociales alemanas. “Se preguntó a menores de entre 14 y 16 años y menos de la mitad, un 47%, sabe que Auschwitz fue un lugar de exterminio”, dice a EL ESPAÑOL Sven Tetzlaff, responsable del estudio de la fundación. A buen seguro, esos menores no estuvieron entre los 92.000 alemanes que visitaron en 2016 el Museo Memorial de Auschwitz-Birkenau que ocupa los restos de aquel campo de la muerte. 

Ampliando la muestra del estudio, incluyendo los menores de entre 14 y 17 años, el porcentaje presenta mejor cara. Aún así, “sólo el 59% saben que Auschwitz-Birkenau fue un campo de concentración y de exterminio”, se lee en el estudio de la Fundación Körber. Ese fue el dato mayoritariamente recogido por los titulares de la prensa alemana. Pero que el 41% restante de los interrogados no sepa qué es Auschwitz-Birkenau preocupa a Tetzlaff. Su fundación se ocupa, junto a la Presidencia de la República de Alemania, de trabajar por la formación histórico-política de los jóvenes alemanes.

Holocausto.

Holocausto.

“Cuando más de la mitad de los escolares no sabe lo que es Auschwitz, entonces uno debe preguntarse si no estamos ante un problema. Yo pienso que esto plantea un problema claramente, porque Auschwitz se asocia no sólo en Alemania, sino en toda Europa, con el asesinato de los judíos”, estima Tetzlaff. 

El Museo Memorial de Auschwitz-Birkenau, en Polonia, sirve desde su creación en 1946 como una poderosa herramienta de transmisión del peor de los capítulos de la historia del 'viejo continente'. En 1979 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sólo el año pasado lo visitaron 2 millones de personas procedentes de más de una treintena de países. Pasaron por allí miles de personas de los cinco continentes. España figura como el quinto país que más visitantes aportó el año pasado (115.000).

La historia, a la defensiva

Sólo a partir de los 17 años comienzan los menores alemanes a identificar claramente el Holocausto judío con Auschwitz. A esa edad, según los datos que maneja la Fundación Körber, el 71% establece una relación directa entre el trágicamente célebre campo de exterminio y la Shoah

Según Tetzlaff, los alarmantes datos presentados por su fundación sobre los menores de 17 años y su desconocimiento de la Shoah se deben a que “la historia está a la defensiva en el sistema de enseñanza”. “Las horas de estudio de historia se están reduciendo. Entre los 14 y 17 años, ya no se enseña la historia como una de las asignaturas principales”, comenta este experto. Sólo en siete de los 16 Länder alemanes, la historia disfruta del status de “asignatura importante”. Donde no es así, la historia que se enseña es una mezcla de ese área de conocimiento con otras, como son la geografía y la política.

Los estudiantes están centrados en hacer exámenes y en asignaturas como matemáticas o lenguas extranjeras. La historia está faltando

“En los últimos años, en Alemania, hay una nueva idea de enseñar. Los estudiantes están centrados en hacer exámenes y en asignaturas como matemáticas o lenguas extranjeras”, lamenta Tetzlaff. “La historia está faltando. Nos estamos alejando de las ciencias sociales”, abunda. Existen en Alemania numerosos memoriales, exposiciones y museos en los que se da buena cuenta de los horrores con los que el nazismo sometió a Europa hasta que fue derrotado en la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, que ese conocimiento llegue a los escolares no es tarea fácil. Hay que ir a visitar esos espacios dedicados a la memoria.

“Ahora tenemos un gran movimiento de memoriales, museos e iniciativas. Existe en Alemania una cultura muy viva de la memoria que trata de responder a la pregunta de cómo pudo ocurrir algo como el nazismo”, reconoce Tetzlaff. Tras el mutismo sobre el tema del Holocausto del sistema educativo en la Alemania en proceso de desnazificación, hubo que esperar a los años 70 y 80 para que en las clases de las escuelas se abordara de verdad el tema. Se hacía a través de las imágenes chocantes de los campos de concentración.

De enseñar con imágenes chocantes a dejar de enseñar

“En los 70 y 80 se mostraban imágenes de los campos de concentración en las escuelas para dar cuenta de que algo irrepresentable estaba ahí, algo que nunca más tendría que ocurrir. Pero los pedagogos vieron que esa metodología no invitaba a la reflexión, por que dejaba a los escolares encerrados en sus propia impresión”, comenta Tetzlaff. A él le parece que el actual entramado de fundaciones, memoriales y museos realiza un buen trabajo para educar sobre la cuestión del Holocausto. “Pero todo eso necesita tiempo y yo me temo que no se esté dedicando mucho tiempo”, advierte Tetzlaff

En las regiones alemanas en las que la historia adopta un corpus heterogéneo compuesto por elementos históricos, políticos y geográficos, las clases no tienen por qué darlas un historiador. Para el responsable de la Fundación Körber, esto también resulta problemático. “Sabemos que cuando el docente no es un historiador, por ejemplo, los geógrafos, éstos no se atreven o se atreven menos a dar clases sobre el Holocausto y Auschwitz porque no tienen esa formación. No son historiadores e informan más de otros aspectos en sus clases”, señala Tetzlaff.

Negativa influencia de la ultraderecha

A la preocupante evolución del sistema educativo que presenta este experto se suma el auge de la extrema derecha alemana. Se han escuchado voces del partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) que atentan contra todo el trabajo que el país de la canciller Angela Merkel ha venido desarrollando durante décadas en materia de memoria histórica sobre el Holocausto.

Para Gauland, los alemanes tienen derecho de estar orgullos del rendimiento” de los soldados del III Reich

Alexander Gauland, uno de los principales responsables de ese partido, preside junto a Alice Weidel el grupo parlamentario AfD en el Bundestag. Para Gauland, los alemanes tienen “derecho de estar orgullos del rendimiento” de los soldados del III ReichTetzlaff ofrece razones para temer sobre los efectos que este tipo de políticos pueden tener sobre la tradicional política de memoria histórica alemana. “Ahora habrá diputados de AfD en la comisión parlamentara de cultura del Bundestag. Serán también responsables de la política de memoria que se discuta allí. En las regiones en las que tienen diputados les hemos visto recortar las dotaciones al cuidado de los memoriales”, expone Tetzlaff.

AfD se ha convertido en la tercera fuerza política del país. Obtuvo un 12,6% de los votos en las elecciones generales del pasado 24 de septiembre. “Estamos ante una evolución negativa”, sostiene Tetzlaff. Y tanto, hay miembros de AfD para los que hablar mal del nazismo y sus crímenes supone hacerlo de su propia familia. El abuelo de Beatrix von Storch, prominente figura del partido y una de sus flamantes diputadas, fue el último ministro de Finanzas de Hitler, Lutz Graf Schwerin von Krosigk.