Un operario retira los carteles de la CUP contra los contrarios al referéndum.

Un operario retira los carteles de la CUP contra los contrarios al referéndum. Efe

Cultura Libertad de expresión

El artículo de Gregorio Morán que ha censurado el director de La Vanguardia

El escritor y periodista dice que en Cataluña están en manos de “un personal que bordea la ley”, y lo hacen con el ánimo de incumplirla. Además, califica a Joaquin Forn de ”talibán de la barretina”.

E.E.

La dirección de La Vanguardia cumplió con el aviso a Gregorio Morán: su columna de hoy, titulada Los medios del Movimiento Nacional, ha sido retirada de la edición. Una llamada advirtió al escritor y periodista, autor de El cura y los mandarines (Akal), de la decisión pero no le explicaron los motivos, tal y como reconocía Morán a este periódico.

El texto no publicado arranca con un reconocimiento al hartazgo de la situación en Cataluña, a la que no pensaba dedicar una línea veraniega. Sin embargo, los artículos de Màrius Carol, Xavier Vidal-Folch e Isabel Coixet le hicieron cambiar de opinión: “Los artículos son un llamamiento a de la responsabilidad y dejan una agridulce sensación de que estamos en un callejón de difícil salida a la que nos han llevado los talibanes que nos gobiernan y sus jaleadores, ¡que no supimos desenmascarar a tiempo!”.

Al director de La Vanguardia, Màrius Carol, le dedica su atención: “Conozco a Màrius Carol desde hace años; fuimos amigos durante algún tiempo y luego dejamos de serlo. Punto. Me es indiferente que sea el director de este periódico, porque a lo que voy es a que su artículo del sábado -Turbulencias- me conmovió y al tiempo me llenó de zozobra”, escribe Morán en los primeros párrafos del texto al que este periódico ha tenido acceso.

Advierte el escritor que cuando el tiempo pase, nadie querrá asumir nada “y repetirán, como en antiguas épocas, “yo era un disidente que nadie quería hacer caso”. Por eso cree que “los muchachos de la CUP, más ignorantes que jóvenes, han cometido la patochada que les define. Un cartel de Franco para desprestigiar a quienes rechazan el referéndum. No hay dictador en la historia de España que haya convocado tantos referéndums como Franco y con un avasallador parecido con este en cuanto a las manipulaciones”.

Humildad contra pujolismo

Pide “humildad”, pide abandonar “de una maldita vez el pujolismo de los delincuentes de altura” y que se admita que “somos un tranvía con aspiraciones de tren bala japonés”.

Uno de los párrafos más duros es el que dedica a Joaquin Forn, nuevo jefe de los Mossos d'Esquadra, al que define como “aquel que rompe la legalidad cuando le peta en función de sus intereses políticos”. Y cuenta que lo hizo en los Juegos Olímpicos del 92, en la pitada al rey, en la campaña “Freedom for Catalunya”… “Es decir, que a partir de ahora, quien controlará los Mossos d'esquadra es un tipo dentro de toda sospecha, que no cumplirá la legalidad que no le exijan los ilegales. No quisiera incluir aquí su amplio currículo como talibán de la barretina”.

Según explica Gregorio Morán, en Cataluña están en manos de “un personal que bordea la ley”, y lo hacen con el ánimo de incumplirla para imponer la suya: “Que no es otra cosa que ir a la ruptura y provocar un conflicto no sólo cívico sino violento. Necesitan algún muerto que sirva de símbolo a la asonada”. Asegura que el lema escondido entre los “conspiradores de esta farsa” es: “Un muerto salvaría a Cataluña”.

Sueldos independentistas 

Le recuerdan estos días a los del franquismo, en los que estabas con el poder o contra el poder. “Y aquí entramos los plumillas”, escribe. Cuenta que los fondos destinados a diarios como Ara, Punt Diari, TV3, que superan Canal Sur de Andalucía o el canal de Madrid, “cantidades de todos modos exorbitantes que pagamos todos los ciudadanos, desde Cádiz a Girona, y donde sobreviven 7 directivos de TV3 con salarios superiores a los 100.000 euros, podrán parecer una nadería frente a las estafas reiteradas del PP, pero describen un paisaje. Cobrando eso, ¡cómo no voy a ser independentista!”.

Y tras recordar, cargado de ironía, que los Pujol hicieron tanto por los catalanes “que se convirtieron en comisionistas”, se despide: “Nos vamos al carajo, señoras y caballeros, pero la diferencia entre Patria y Patrimonio se mantendrá intacta. Es lo que suele ocurrir con este tipo de contrarrevoluciones pletóricas de banderas, que siempre están pensando en el mañana. El presente siempre queda para los sicarios y los tontos inútiles”.