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Colate (54): "Tuve una relación complicada con mi padre. Todo cambió de la noche a la mañana tras separarse de mi madre"

La relación del madrileño con su progenitor quedó rota por completo después del divorcio de sus progenitores.

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Para Nicolás Vallejo-Nágera (54 años), la separación de sus padres fue mucho más que un trámite familiar: supuso un terremoto que reconfiguró de golpe y porrazo los cimientos de su infancia.

El empresario ha recordado la figura de su progenitor, el ingeniero José Ignacio Vallejo-Nágera, fallecido en 2007, y ha desenredado los hilos de un distanciamiento que afectó de lleno a la relación con sus hijos mayores.

La fractura del matrimonio supuso un punto de no retorno para el pequeño 'Colate'. Una realidad que el propio empresario no dudó en definir con contundencia al repasar aquellos años de juventud: "Yo tuve una relación complicada".

"Mi vida cambió"

Aquella ruptura no solo distanció a los adultos: también barrió de un plumazo las aficiones y momentos de complicidad que unían a padre e hijo.

Las actividades en la naturaleza y los paseos a dos ruedas quedaron relegados al recuerdo de forma abrupta. Jamás imaginó el giro radical que iba a dar su vida siendo apenas un niño: "Mi vida cambió. Mi vida con papá, la moto, el campo... todo desapareció de la noche a la mañana".

Esta pérdida de espacio cotidiano no afectó únicamente a Nicolás. Durante una sincera conversación entre hermanos en el programa DecoMasters, emitido en RTVE a comienzos de 2026, la propia Samantha Vallejo-Nágera puso palabras al sentimiento de abandono que ambos arrastraron durante su niñez.

Separación física y emocional

"Papá nos cambió por otros niños, la verdad. Nunca tuvo un sitio para nosotros en su segunda casa", reveló la chef.

Una dura revelación que reforzaba la lejanía compartida tras la reestructuración familiar: "Nuestros padres estaban separados y tampoco hemos convivido mucho con él".

A pesar de esa distancia insalvable durante sus años de formación y de la falta de un espacio propio en la segunda vida de su progenitor, los hermanos han sabido rescatar la herencia intangible de su padre.

"No le guardo ningún rencor. Solo me acuerdo de lo bueno, de lo divertido que era, iba a cantar a las residencias", ha confesado Samantha.

Parece claro que Colate y Samantha han logrado digerir las ausencias del pasado para quedarse, finalmente, con su vertiente más alegre, divertida y humana.