Pep Guardiola en el Banquillo
Pep Guardiola (55): "Mi padre era albañil y mi madre, ama de casa. Él salía a trabajar a las 6 de la mañana y volvía por la noche"
El estreno de la docuserie 'A Beautiful Obsession' devuelve al foco la faceta íntima del entrenador, quien heredó de sus padres una estricta ética de trabajo.
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La figura de Pep Guardiola vuelve a situarse en el foco mediático con el esperado estreno, este 19 de agosto, de la docuserie A Beautiful Obsession en Prime Video.
La producción repasa los dos últimos años del técnico al frente del Manchester City, pero también explora la dimensión más humana y personal de un entrenador obsesionado con la excelencia.
En este contexto de introspección, vuelven a cobrar una fuerza especial las confesiones más íntimas del de Santpedor sobre sus orígenes, su infancia y el profundo impacto que tuvieron sus padres en la forja de su carácter.
La ética del esfuerzo: Valentí y Dolors
Fue en una célebre y pausada entrevista concedida al histórico programa Desert Island Discs de la cadena británica BBC Radio 4 donde Guardiola se despojó del traje de estratega para recordar la cuna humilde en la que creció.
Con tono nostálgico, el catalán retrató a sus progenitores con una frase tan sencilla como tajante: "Mi padre era albañil y mi madre, ama de casa. Mi padre salía a trabajar a las seis de la mañana y volvía por la noche. Vi el esfuerzo que requería mantener a una familia y el respeto por el trabajo bien hecho. Eso es algo que intenté llevar conmigo al fútbol".
Para Pep, la dedicación de su padre, Valentí Guardiola, quien en su propia juventud llegó a realizar jornadas agotadoras de 10 horas tras recorrer kilómetros en bicicleta, y el cuidado constante de su madre, Dolors Sala (fallecida en 2020), representaron el pilar sobre el que construyó su disciplina profesional.
El de Santpedor siempre ha hecho gala de haber heredado esa cultura del trabajo incansable.
"Mi madre y mi padre me hicieron una persona buenísima. Todo lo que he hecho en la vida ha sido intentando aplicar la educación y el respeto que me inculcaron en casa", ha subrayado en más de una ocasión.
Ese aprendizaje de ver a un padre salir de madrugada con el mono de trabajo moldeó la mentalidad de un niño que, años más tarde, convertiría la preparación de cada partido en una auténtica devoción.
Sin embargo, la lección más dura de su vida no llegaría en los campos de fútbol, sino en la ruptura del cordón umbilical con su familia.
El desgarro del primer día en La Masia
Uno de los capítulos más emotivos y complejos de su infancia aconteció cuando apenas tenía 13 años.
El FC Barcelona llamó a sus puertas y el joven Pep tuvo que armar el equipaje para dejar la tranquilidad de su pueblo natal e ingresar en la residencia de jóvenes canteranos.
La separación de Valentí y Dolors supuso un choque emocional devastador que todavía hoy recuerda con la piel de gallina.
"Llegar a La Masia con 13 años fue un impacto muy fuerte. El primer día que mis padres me dejaron allí y regresar a Santpedor, me quedé llorando en la habitación. Echaba mucho de menos a mi familia y mi pueblo", rememoró el técnico sobre la solitaria noche en la que comprendió el coste de perseguir su sueño.
Aquel llanto infantil en una habitación de La Masia terminó por forjar la resistencia mental de quien, décadas después, conquistaría el fútbol mundial.