Cayetano Martínez de Irujo y Bárbara Mirjan celebraron su boda el 4 de octubre de 2025. Montaje de EL ESPAÑOL.
El cortijo donde Cayetano Martínez de Irujo celebró su boda: 1.480 hectáreas, del s. XVI y pueblo Conjunto Histórico
El enlace del duque de Arjona y Bárbara Mirjan tuvo lugar en uno de los municipios con más encanto e historia de la provincia de Sevilla.
Más información: Los secretos de Las Arroyuelas, la finca en la que Cayetano Martínez de Irujo celebra su boda 'rural' con Bárbara Mirjan
El arranque de la primavera trae consigo el pistoletazo de salida de la temporada de bodas, bautizos y comuniones. Un periodo de carácter festivo en el que, un año más, las páginas de la crónica social vuelven a hablar de las espectaculares fincas y cortijos donde famosos celebran los días más especiales de sus vidas.
Uno de ellos es la finca Las Arroyuelas, el enclave elegido por Cayetano Martínez de Irujo (63 años) para festejar la fiesta posterior a su 'sí, quiero' a Bárbara Mirjan, el 4 de octubre de 2025.
El hijo de la desaparecida duquesa de Alba y su ya esposa congregaron a sus 300 invitados a su enlace en la propiedad, situada en el término municipal de Carmona (Sevilla) y cuyos terrenos albergan el cortijo La Motilla, un enclave rural vinculado a la familia Alba y convertido en alojamiento turístico.
Nos colamos en el cortijo La Motilla, la finca del siglo XVI que Cayetano Martínez de Irujo posee en Sevilla
Carmona, una ciudad con historia
El conjunto de Las Arroyuelas ocupa unas 1.480 hectáreas y destaca por su carácter señorial, su dimensión agrícola y ganadera y su fuerte carga histórica.
El corazón de la propiedad es el cortijo La Motilla, un edificio que data del siglo XVI y que conserva la esencia de las antiguas casas de campo andaluzas.
En la actualidad, además de formar parte de una explotación rural, el espacio ha sido adaptado para recibir huéspedes, combinando patrimonio, privacidad y turismo de alto nivel en un entorno de gran valor paisajístico.
No para menos. El municipio de Carmona, donde se encuentra su finca, es una de las localidades más antiguas y monumentales de Andalucía, con un pasado que se remonta a época prerromana y romana, pero en la que también dejó una huella muy visible la etapa árabe e islámica.
Vista panorámica de Carmona, en Sevilla. Turismo de Carmona.
Pasado romano
Ubicado a tan solo 30 kilómetros de Sevilla capital, durante siglos fue una plaza estratégica por su posición elevada y su control del territorio. Todavía hoy se conservan en su trama urbana y en varios monumentos los rastros de aquel esplendor.
Durante la Antigüedad, por Carmona discurría la Vía Augusta, una importante calzada romana que en la Edad Media pasó a conocerse como El Arrecife.
De esta antigua ruta todavía se conservan algunos vestigios, entre ellos un puente de origen romano. El trazado de la ciudad actual, con calles estrechas, muros encalados, restos defensivos y una notable concentración de edificios monumentales, mantiene en gran medida la estructura urbanística heredada de aquella época, aunque con algunas modificaciones introducidas a lo largo de los siglos.
Este periodo romano fue, sin duda, uno de los momentos de mayor esplendor en la historia de la localidad. Sus huellas siguen visibles en distintos puntos del municipio.
Carmona tiene restos destacados de las épocas romana, islámica y medieval, integrados en la ciudad actual. Turismo de Carmona.
Conjunto Histórico-Artístico
Las dos entradas principales de la antigua muralla, las puertas de Sevilla y de Córdoba, tienen origen romano.
Sin embargo, el conjunto arqueológico más destacado —y considerado único en su tipo— es la Necrópolis, uno de los testimonios más significativos del pasado romano de la ciudad.
La relevancia de Carmona se mantuvo también durante la dominación musulmana. De hecho, en los primeros tiempos de los reinos de taifas llegó a convertirse en capital de uno de ellos.
Más tarde, en 1247, la ciudad se rindió ante Fernando III el Santo, quien promovió su repoblación y le concedió un fuero propio. Posteriormente, su hijo, Alfonso X el Sabio, llevó a cabo el reparto de tierras y estableció los límites de su término municipal.
Su casco histórico es uno de los grandes reclamos turísticos del municipio. Fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1963, y el visitante encuentra en él una de las imágenes más reconocibles de la provincia.
El casco histórico de Carmona, en Sevilla, fue declarado Conjunto-Histórico en 1963. Turismo de Carmona.
Una ciudad de más de 30.000 habitantes
Carmona cuenta con algo más de 30.000 habitantes, -tiene 30.240 habitantes según el dato oficial del INE correspondiente a 2025-, una cifra que la sitúa entre las localidades medias de la provincia de Sevilla.
Pese a su tamaño, mantiene un peso patrimonial y turístico muy superior al que sugiere su población, precisamente por la riqueza histórica acumulada durante siglos y por la conservación de su entorno monumental.
A día de hoy, la ciudad combina actividad agrícola, vida residencial y turismo cultural, lo que la convierte en un destino muy atractivo para escapadas de interior desde Sevilla capital.
Mercado de Abastos, en Carmona. Turismo de Carmona.
Qué ver en Carmona
Entre los principales lugares de interés destacan la Puerta de Sevilla, el Alcázar de la Puerta de Sevilla, la Puerta de Córdoba, la necrópolis romana, la iglesia de Santa María, así como el propio trazado amurallado y las plazas del casco histórico.
Otro de los lugares más representativos es el Mercado de Abastos. Una plaza de estilo neoclásico y trazado rectangular, con un patio central de unos 35 por 45 metros, cuatro galerías porticadas y lonjas para los puestos.
Está levantado sobre el solar del antiguo convento de Santa Catalina, y el edificio actual se atribuye a Ramón del Toro, con una obra concluida en 1842.
Aunque nació como mercado, hoy tiene menos actividad estrictamente comercial que antes y funciona también como espacio de ocio, hostelería y eventos culturales. Su imagen es la de una plaza tradicional andaluza con soportales y arcos.
Carmona es, en definitiva, mucho más que el escenario de una boda aristocrática. Es una ciudad con identidad propia, con un entorno espectacular, y que todavía conserva el carácter de ciudad monumental. Entre sus mayores atractivos: la posibilidad de recorrer siglos de historia en pocos metros.