Sara Carbonero junto a una imagen de la casa que perteneció a sus abuelos paternos.

Sara Carbonero junto a una imagen de la casa que perteneció a sus abuelos paternos. Gtres y EL ESPAÑOL

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La casa de Carlos Javier, padre de Sara Carbonero, que lo sigue uniendo al pueblo familiar y fue testigo de un curioso romance

Según confirma EL ESPAÑOL, el inmueble perteneció a los abuelos paternos de la presentadora. Tras el deceso de ambos, recayó en sus descendientes.

Más información: La vida actual de Carlos Javier, el padre de Sara Carbonero que lleva años alejado de la familia: dónde vive y a qué se dedica

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Están siendo las horas más difíciles para la presentadora Sara Carbonero (42 años), esas que acompañan a la pérdida de un pilar tan importante en la vida de toda persona: la de una madre. En el caso de la comunicadora, afronta el duelo por la muerte de su progenitora, Goyi Arévalo.

Arévalo Salazar llevaba desde 2023 afrontando una enfermedad. Perdió la vida el pasado domingo, día 12 de abril, en un hospital de Madrid -donde residía en su última etapa, junto a sus hijas-, y fue trasladada a su pueblo natal, Corral de Almaguer, como era su deseo.

Allí, en este municipio toledano, ha sido despedida y enterrada. Sus hijas, Sara e Irene, rotas de dolor, han estado acompañadas en estas horas por familiares y amigos. Su entorno no las ha dejado solas en ningún momento. Por más esperado que fuera el deceso, el dolor es inmenso, inabarcable.

Sara Carbonero junto a su pareja, Jota, y su gran amiga Isabel Jiménez tras la muerte de su madre.

Sara Carbonero junto a su pareja, Jota, y su gran amiga Isabel Jiménez tras la muerte de su madre. Gtres

Los Arévalo Carbonero son una familia, huelga decir, muy querida en este pueblo, máxime desde que Sara se convirtió en una presentadora de éxito. Goyi, por su parte, fue una mujer que se hizo querer, encantadora. Muy solícita y cercana. Y una madre y abuela maravillosa.

En el tanatorio no faltaron algunas amigas de Arévalo, de las de toda la vida del pueblo, amén de excompañeras que trabajaron con ella en uno de sus empleos, como auxiliar en la residencia Río Riánsares, como ha conocido EL ESPAÑOL.

Hace unas horas, este medio, además, ha abordado, en la línea de la familia, cuál es la vida actual del padre de Sara Carbonero, Carlos Javier. El progenitor de Sara abandonó el municipio en 2014 tras ser condenado por un delito de estafa y nunca más volvió.

Sara nunca ha hablado públicamente de este pasaje, dolorosísimo, que provocó, incluso, el divorcio de sus padres.

El estado actual de la casa que perteneció a la casa de Presentación y Narciso, los abuelos paternos de Sara.

El estado actual de la casa que perteneció a la casa de Presentación y Narciso, los abuelos paternos de Sara. EL ESPAÑOL

En las últimas horas, se ha asegurado, basándose la información en una instantánea, que Carlos Javier había estado este pasado lunes, día 13, en Corral de Almaguer para arropar a sus hijas.

Se arguyó que, pese a todo, Carlos Javier quiso estar presente. No obstante, EL ESPAÑOL puede desmentir que el hombre que aparece en la fotografía de marras, y que acompaña a Sara y a la pareja de ésta, José Cabrera sea su progenitor: no ostenta tal parentesco esa persona.

Más allá de este detalle, lo cierto es que el rumor de que el padre de Sara Carbonero ha estado en el pueblo se extendió, durante esas horas, por el municipio. Hay que puntualizar que Corral de Almaguer también es el pueblo natal de Carlos Javier Carbonero. De él y de toda su familia.

En él creció Carlos Javier junto a sus padres, Presentación y Narciso, abuelos paternos de Sara, y sus dos hermanos. Décadas atrás, Carlos Javier y su familia construyeron un hogar en una casa próxima a la estación de autobuses del pueblo.

Allí, además, vivieron sus últimos años de vida los abuelos por parte de padre de Sara.

Otra imagen de la casa, en obras.

Otra imagen de la casa, en obras. EL ESPAÑOL

Hoy, como ha podido conocer este periódico, ese bien inmueble se encuentra en obras y nadie vive en él. ¿El motivo? Tras el deceso de sus padres, la casa recayó, en herencia, en los hijos: en Carlos Javier y sus hermanos.

Si bien este medio desconoce cómo se han repartido los hermanos Carbonero García la titularidad de la casa, a este medio se confía que el bien está en obras porque "van a dividir la casa en dos", con la intención, presumible, de venderla, de deshacerse de ella.

"Una parte de la casa es la que está en obras y la otra, intacta", explica una fuente bien informada a este diario.

Volviendo a Presentación y Narciso, la historia de amor de los abuelos paternos de Sara bien merece unas líneas.

El amor de Presentación y Narciso

Fue el 1 de agosto de 2020 cuando falleció Narciso Carbonero, el abuelo paterno de Sara, y, por fin, se pudo unir éste con el gran amor de su vida, Presentación.

"Juntos por fin", fue la frase que posteó entonces Sara Carbonero en sus redes sociales. Acompañó la frase con una tierna imagen en blanco y negro en la que Narciso besa a su mujer, Presentación García Sánchez, fallecida en 2012.

Sobre la romántica fotografía también se podía leer la frase "la historia más bonita del mundo". No se equivocaba Sara. Ambos vivieron una intensa, bonita, imperecedera y 'prohibida' historia de amor.

Carlos Javier Carbonero García, en una fotografía tomada en 2014.

Carlos Javier Carbonero García, en una fotografía tomada en 2014.

Porque Presentación y Narciso vivieron una bella relación que bien podría plasmarse en una novela o en el cine. Lo suyo fue un flechazo, una atracción irresistible, tan potente como complicada en una época en la que la diferencia de edad se miraba con aún más recelo que en la actualidad.

Porque sí, Presentación era alrededor de 20 años mayor que Narciso, según pudo confirmar EL ESPAÑOL en 2020. Presentación era la profesora de este en el pueblo toledano.

Para conocer su historia hay que viajar en el tiempo hasta los años 50.

En una gran casa, ubicada en la plaza del ayuntamiento de Corral de Almaguer, una estancia fue habilitada para que Doña Presenta -como se la conocía entre los alumnos-, docente de profesión, impartiese clases nocturnas a determinados alumnos.

Allí, en esas clases al final del día, Presentación y Narciso fueron poco a poco más allá y pronto se dieron cuenta de que lo suyo traspasaba la frontera de profesora y alumno.

Eso sí, a este periódico se hace constar que su relación no se oficializó hasta que Narciso terminó los estudios.

No fue nada fácil su unión en un pueblo y en una época donde no solo no estaba del todo bien visto, poco menos que 'prohibido', la gran diferencia de edad que existía entre ambos, sino también que ella fuese su profesora. Pero ellos supieron defender su amor contra viento y marea.

Estaban destinados a amarse y pronto llegaría su boda en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción. Después, como marca la tradición, llegaron los hijos. Tres. El padre de Sara Carbonero, otro hermano y una hija, también profesora de profesión.

Cuentan quienes los conocieron que Presentación y Narciso eran la viva estampa del amor. Él montó con esfuerzo y tesón su propio negocio de agricultura y ganadería -vendía piensos para animales, abonos e insecticidas para plantas-.

Era un hombre querido por sus vecinos, casi tanto como Presentación. Ella siempre fue una mujer coqueta a la que en absoluto le gustaba hablar de su edad.

Como dato curioso, en el camposanto del pueblo, donde descansan sus restos, no pone su fecha de nacimiento en la lápida. Ni la edad en que murió. Tan solo figura el día que perdió la vida: 11 de diciembre de 2012.

La fachada del colegio donde impartía clase Presentación y la iglesia donde se casó con Narciso en montaje de JALEOS.

La fachada del colegio donde impartía clase Presentación y la iglesia donde se casó con Narciso en montaje de JALEOS.

Eso sí, se pueden leer dos significativas palabras que la definían mejor que nada: "profesora nacional". No en vano, Presentación fue una profesora más que vocacional, una docente que impartió clases a muchas generaciones.

Lo suyo era darse a los demás, educar, formar, edificar personas, construir valores.

Presentación le debió mucho a la educación, tanto que en ella, sin proponérselo, encontró el amor. El verdadero, el auténtico, el único. El de para toda la vida. Deslizan quienes la conocieron que se ganó el cariño y el respeto de la gente.

Tanto ella como Narciso sentían devoción por sus nietos, pero sobre todo por Sara, la cual ha sentido la marcha de su abuelo en este verano tan atípico para ella, pero le ha reconfortado saber que, al fin, los dos vuelven a apoyarse el uno sobre el otro. Eternamente.