Manolo Santana, en Manolo Santana Racquets Club Tennis & Padel.

Manolo Santana, en Manolo Santana Racquets Club Tennis & Padel. Manolo Santana Racquets Club Tennis & Padel

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El club de tenis de Manolo Santana, en peligro pese a unas cuentas récord: Djokovic y Nadal quieren quedárselo

Según conoce EL ESPAÑOL en exclusiva, Racquets Club Marbella ha facturado un 117% más que el año anterior.

Más información: La decisión clave que Claudia, la viuda de Manolo Santana, tomará en 2026 y su vida 4 años después de la muerte del tenista

José Martín
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Actualizada

El 11 de diciembre de 2021 fallecía Manolo Santana y su muerte se llevaba al tenista español más popular y laureado de la historia hasta la llegada de Rafa Nadal (39).

Su legado, aparte de haber sido el único español capaz de ganar cuatro torneos Grand Slam, incluía ser el primero en haber conquistado Wimbledon en 1966.

Títulos aparte, si algo dejó Santana en herencia más allá de trofeos, fue el club de tenis que lleva su nombre en Marbella y que tras retirarse en 1980 se convirtió en el centro de su existencia y también de sus negocios como empresario.

Manolo Santana, en una imagen de archivo.

Manolo Santana, en una imagen de archivo.

Aparte de sus merecimientos como deportista, Manolo Santana consiguió el club de sus sueños en la Costa del Sol gracias, entre otros, a Jesús Gil.

Corría 1996 cuando Eventos 2000 SL, una mercantil del Ayuntamiento que entonces dirigía Jesús Gil, entregó a Santana la concesión de un antiguo club para que el deportista madrileño tuviera por fin su propio local de tenis en Marbella.

Santana usó como impulsor del proyecto la sociedad Rolwim SA, y un año después inauguró su más ambicioso proyecto.

El Manolo Santana Racquets Club Tennis & Padel abría sus puertas en 1997 convirtiéndose pronto en el epicentro de la ciudad. No sólo en el plano deportivo, sino también como centro de reunión de los empresarios de Marbella, que lo adoptaron como lugar de encuentro.

En vida de Manolo, el club supo mantener la solera de antaño. La presencia del propio Santana, que acudía a jugar al tenis cada día, mantenía viva la esencia de un lugar especial donde se respiraba historia.

Claudia Rodríguez y Manolo Santana, en una imagen de archivo.

Claudia Rodríguez y Manolo Santana, en una imagen de archivo.

Los últimos años antes de la muerte de Manolo, y progresivo deterioro de su salud, hizo que el tenista madrileño delegara el control del centro deportivo en manos de su cuarta esposa, Claudia Rodríguez.

La nueva gestión del centro levantó más de una ampolla entre los socios del club, que se unían a las quejas de algunos empleados que tuvieron sus más y sus menos con la nueva dirección, a la que acusaban de un trato dictatorial y vejatorio con los empleados, nada que ver con la relación casi familiar que Manolo Santana había llevado en el club desde sus orígenes.

La decisión de Santana de delegar en Claudia también chocó con la opinión de tres de los cuatro hijos del tenista.

Más allá de las discrepancias propias de su modo de llevar el negocio, los hijos de Santana la acusaban de separarle de su familia hasta el punto de haberle manipulado para ponerle en su contra, aprovechándose de su vulnerable estado de salud para aislarle por completo.

Manolo Santana, en el Manolo Santana Racquets Club Tennis & Padel en 2008.

Manolo Santana, en el Manolo Santana Racquets Club Tennis & Padel en 2008. Gtres

Sus hijos no eran los únicos que opinaban así. Según José Ramón Llompart, el que fuera director del club durante 10 años, la viuda de Santana se aprovechaba de que él no estaba en plenas facultades para que hiciese lo que ella quería.

"Apartó a Manolo de todos sus amigos, incluidos algunos de sus más cercanos como Ángel Nieto o Fernando Fernández Tapias", advertía, apuntando a que su único objetivo siempre fue quedarse con su patrimonio.

Claudia, nueva CEO del club

Fobias aparte y guerras familiares al margen, tras el fallecimiento del tenista, su viuda se convirtió en la heredera del patrimonio de Manolo Santana, incluido el Manolo Santana Racquets Club.

Lo llevaba haciendo de facto desde junio de 2011, cuando Santana la puso al frente de Racquets Club Marbella SL, convirtiéndola en administradora única de la sociedad a través de la que se controlaba el club.

Sustituía en el cargo a Pablo del Río Martínez, amigo personal y mano derecha de Santana desde hacía más de 40 años. Santana pasaba a ser dos años más tarde un apoderado en la sociedad.

Los movimientos ejecutivos de la empresa no quedaron ahí. En noviembre de 2019, Claudia colocaba como apoderado de la sociedad a su hijo Christian Tuay Rodríguez, que pasaba a compartir cargo con Manolo Santana, al que igualaba, a partir de ese momento, en rango directivo dentro de la empresa.

Su llegada a club coincide con una lluvia de críticas por el supuesto abandono de las instalaciones y la dejadez general que se respira entre los socios.

Después de unos primeros momentos malos tras la muerte de Santana, su viuda parece haber remontado la situación, reflotando las cuentas del club, que han mejorado sustancialmente.

La prueba son las últimas cuentas de 2024 presentadas ante el Registro Mercantil, a las que EL ESPAÑOL ha tenido acceso y que apuntan a una mejoría clara de los números.

Racquets Club Marbella SL, facturó 876.939 euros, una cifra récord en la historia de la empresa. Para hacerse una idea basta comparar con las ventas de la sociedad del año antes que fueron de 678.204 euros; casi 200.000 euros más.

Los números aumentan si se habla del resultado del ejercicio. Es decir, de las ganancias de la sociedad después de pagar impuestos, que el club gestionado por la viuda de Santana ha declarado por valor de 173.113 euros, un 117% superior a la del año anterior (79.712 euros).

La empresa, además, ha ampliado sus activos el último año hasta alcanzar los 346.000 euros, una cifra mayor que la declarada en el año fiscal anterior que fue de 178.000 euros.

Como borrón hay que apuntar que la empresa figura en el ASNEF, el registro de impagos por una deuda de 3709,17 euros, una deuda pendiente desde marzo de 2024 y que la propietaria no ha satisfecho aún.

Imagen de archivo del extenista Manolo Santana

Imagen de archivo del extenista Manolo Santana EP

Pese a este lunar, los números récord avalan a Claudia Rodríguez al frente de la sociedad y de la viabilidad de la empresa ahora, que está a punto de jugarse su futuro en apenas dos meses.

Y es que la concesión de la licencia de uso del club concluye en mayo de 2026, momento en que el consistorio marbellí tendrá que tomar la decisión de ampliar la concesión o licitar nuevamente.

En sólo unas semanas, la viuda de Santana se verá las caras con los muchos interesados que le han salido al club en estos últimos años y que esperan ansiosos la decisión de la alcaldesa María Ángeles Muñoz, del Partido Popular.

Fondos de inversión, promotoras inmobiliarias y empresarios de distinto pelaje aguardan impacientes. A ellos se han sumado dos rostros reconocidos que también le han echado a la propiedad.

Son Novak Djokovic (38) y Rafa Nadal, rivales en las pistas de tenis, y ahora también en los despachos por la codiciada herencia de Manolo Santana, quien fuera amigo de ambos.

En juego un complejo deportivo levantado en suelo público, que supondrá adjudicarse sus 10.000 metros cuadrados de suelo.

A la muerte de Manolo Santana, Rafa Nadal ya se interesó por el club, llegando a visitar las instalaciones en varias ocasiones. Su interés era doble.

Por un lado le tentaba la oportunidad de hacer negocio en una ciudad, como Marbella, con una ingente cantidad de deportistas amantes de la raqueta.

Por otro, había un interés más romántico, que tenía que ver con la idea del de Manacor de rendir un tributo al que había sido su ídolo de niño haciéndose con un pedacito de su legado.

Novak Djokovic, por su parte tiene, casa en Marbella y es la ciudad donde reside la mayor parte de su tiempo entre torneo y torneo. El serbio habla español fluido y es un enamorado de la ciudad de la Costa del Sol.

Djokovic y Nadal, en una gala de la ATP.

Djokovic y Nadal, en una gala de la ATP. Matthew Stockman Getty Images

Las bondades del clima y la idea de una pronta retirada (en mayo cumple 39 años) le anima a invertir como medio para rentabilizar un negocio con futuro que conoce a la perfección, no en vano el serbio tiene ya un complejo de tenis en su país, una marca de ropa deportiva de tenis y es dueño del torneo ATP de Belgrado, su ciudad natal.

En caso de abrirse una puja los dos tenistas no van a la zaga.

Se calcula que el serbio acumula más de 175 millones de dólares en sus 21 años de carrera. Una cantidad que nada tiene que envidiar Rafa Nadal, obtuvo 135 millones de euros en premios por torneos de la ATP, patrocinios aparte.

Una cifra a la que también habría que añadirle millonarios patrocinios fruto de veintiún años de trayectoria profesional.