Fernando Ónega, junto a su hija Sonsoles, en una imagen tomada en 2023. Gtres
Disfrutando de sus nietos y luchando por los derechos de los mayores: así vivió Fernando Ónega sus últimos años
El periodista ha perdido la vida este pasado martes, 3 de marzo, a los 78 años. Fue en 2022 cuando anunció su jubilación, pero siguió activo hasta el final.
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"Me he olvidado de que había prolongaciones de los fines de semana, me he olvidado de que había puentes y recordé: 'querido Fernando, se puede vivir'. La radio es muy bonita, pero muy esclava y muy permanente. Y yo un trabajador cansable", aseveró Fernando Ónega en 2022.
Entonces, anunciaba que se jubilaba, que pisaba el freno. Que se iba a disfrutar de esa otra vida que hay más allá, cuando llega el turno de retirarse y dejar paso a la savia nueva. Pero Fernando, hoy tristemente fallecido a los 78 años, nunca se fue del todo.
Dicen que un periodista nunca deja de serlo, que lo es hasta la muerte. Y así actuó Ónega hasta el final: siendo un grande, un referente.
Su muerte deja huérfana a una generación de oyentes y lectores que encontraron en él una de las voces más reconocibles de la Transición y de la España democrática.
Nacido en Mosteiro, en 1947, su trayectoria abarcó todos los grandes medios -prensa, radio y televisión-, y le convirtió en cronista de cabecera de Adolfo Suárez, autor de la célebre frase 'puedo prometer y prometo', pero también en comentarista político de referencia durante décadas.
En los últimos años, Ónega había decidido bajar el ritmo y concentrarse en proyectos muy seleccionados, tras anunciar en 2022 su jubilación oficial.
Fue en Onda Cero donde comunicó ese punto de inflexión. En mayo de 2022, en su comentario en Más de uno, el periodista explicó a los oyentes que llegaba el momento de "levantar el pie del acelerador" después de medio siglo de madrugones y editoriales.
Fernando Ónega, en uno de sus últimos actos públicos, en noviembre de 2025. Gtres
Lo hizo con el tono reflexivo que le caracterizaba, subrayando que quería disponer de tiempo para escribir, estar con su familia y mirar la actualidad "con algo más de distancia".
A partir de entonces fue espaciando sus colaboraciones radiofónicas, manteniendo intervenciones puntuales y artículos de opinión, pero abandonando la rutina de comentario diario que había marcado su vida profesional.
Lejos de retirarse por completo, Ónega volcó buena parte de su energía en 65ymás, el diario digital del que era presidente y que se ha encargado de comunicar su fallecimiento.
Desde esa cabecera, especializada en información y análisis sobre el envejecimiento y los derechos de los mayores, defendió la necesidad de dar voz a una generación que, como la suya, había construido la democracia y seguía teniendo mucho que decir.
Paralelamente siguió escribiendo columnas en distintos medios, participando en debates televisivos puntuales y aceptando invitaciones para conferencias, sobre todo cuando se trataba de reflexionar sobre la Transición y el papel de la Corona en aquel proceso.
Fernando Ónega junto a la reina Letizia, en febrero de 2025. Gtres
Su último gran acto público fue precisamente en esa línea. El 21 de noviembre de 2025 intervino en el coloquio 50 años después: la Corona en el tránsito a la democracia, celebrado en el Congreso de los Diputados y presidido por los reyes, Felipe VI (58) y Letizia (54).
Compartió mesa con Iñaki Gabilondo (83) y el historiador Santos Juliá para repasar el papel de la monarquía parlamentaria en el paso de la dictadura a la democracia.
Cabe recordar que el padre de Sonsoles Ónega (48) aprovechó su turno para recordar que el encuentro "no es un acto político, sino académico", destinado a explicar "por qué monarquía sí es democracia".
Fue una de sus últimas intervenciones grabadas, en la que volvió a aparecer como lo que siempre fue: un periodista que se concebía a sí mismo como narrador de un tiempo y que, medio siglo después, seguía defendiendo la importancia de aquel pacto fundacional.
En paralelo, Fernando Ónega dedicó estos últimos años a cultivar su faceta más personal. Redujo viajes, eligió con cuidado sus apariciones públicas y se centró en la familia, muy especialmente en sus hijas, las también periodistas Sonsoles y Cristina Ónega, y en sus nietos.
Fernando Ónega. Gtres
Quienes le trataron en esta etapa coinciden en que seguía muy pendiente de la actualidad -leía compulsivamente prensa nacional y extranjera, escuchaba radio y hablaba a diario con colegas de profesión-, pero lo hacía ya sin la presión de tener que editorializar cada mañana.
Ese distanciamiento relativo le permitió revisar con calma sus memorias, preparar reediciones de algunos de sus libros y aceptar reconocimientos como su nombramiento como académico de honor de la Academia de las Artes y las Ciencias de la Televisión.
Fernando Ónega y la salud
La salud de Fernando Ónega estuvo muy marcada en sus últimos años por el trasplante de riñón al que se sometió en 2021. Entonces recibió un órgano donado por su esposa, Ángela Rodrigo, en una operación que él mismo describió como "un antes y un después" en su vida.
En una entrevista en el programa Plano general, de La 2, relató que los médicos dudaron sobre la viabilidad de la intervención por su historial de tabaquismo: "Había discrepancia".
Agregó: "Yo tenía las arterias hechas una mierda de tanto fumar. Y entonces había dudas de si se me debía trasplantar el riñón o no".
Ónega contó que su mujer "se ofreció desde el primer instante" a ser donante y que solo al despertar de la operación, cuando la vio en otra cama del hospital, tomó plena conciencia del gesto: “Me ha donado un riñón… He llorado muchas veces al contarlo", admitió.
A partir de ese bache de salud redujo el ritmo profesional, dejó de fumar y se centró en cuidar su corazón y sus arterias, sometiéndose a controles periódicos y tomándose muy en serio las recomendaciones médicas.