Alejandro Carrasco, Carolina Marín y su perro Thori.

Alejandro Carrasco, Carolina Marín y su perro Thori. Redes Sociales.

Famosos PAREJAS DE FAMOSOS

Alejandro Carrasco, el mejor apoyo de Carolina Marín en sus títulos mundiales

La pareja, que se conoció en la residencia para deportistas Joaquín Blume, lleva años saliendo y actualmente viven en un piso en Madrid. 

Carolina Marín (25 años) ha conseguido consolidarse como una de las mejores deportistas tras conseguir su tercer título mundial de bádminton (logro no conseguido por ninguna mujer hasta la fecha). Tras este mérito hay largas jornadas de entrenamiento, una preparación dura de años con el apoyo de su familia y, sobre todo, de su novio Alejandro Carrasco. 

Aunque ninguno de los dos es muy dado a divulgar su amor en público, tanto a través de las redes sociales como en las entrevistas que ella ha concedido, hay algunos detalles que se han podido conocer del que ha sido su pareja desde hace varios años. 

Carolina y Alejandro se conocieron en la residencia para deportistas Joaquín Blume, en Madrid. Un lugar de encuentro que tampoco extraña ya que por su profesión esta era la vivienda predilecta para una deportista del potencial de Carolina mientras que él también es un gran aficionado al deporte. 

Este encuentro fue un flechazo a primera vista y que supuso todo un cambio en la vida de ambos. Comenzaron su relación y con los años se ha ido afianzando, hasta el punto de que él está integrado como uno más en la familia de Marín.  

Razones no les faltan, y es que además del cariño que sienten el uno por el otro tienen una gran pasión en común: el deporte. Alejandro trabaja, de profesión, como osteopata, masajista deportivo y kinesiólogo (especialista en la ciencia que abarca el conocimiento del movimiento humano normal y disfuncional).

Facetas que, sin duda, permiten a Alejandro ser de gran ayuda para Carolina en su día a día. Pero no solo en el tema profesional se complementan. Alejandro es un gran aficionado al deporte general, practicando varias disciplinas: natación, escalada, footing, atletismo... 

En la actualidad la pareja vive en un piso alquilado en Madrid, con el pequeño de sus vidas: su mascota Thori, un mestizo de cinco años de edad que tienen en común. Aunque ella también tiene un gran apego a su otra perra, Kira, a la que adoptó Marín en una perrera municipal de Huelva (su ciudad natal), como regalo para su padre y por la que también siente un especial cariño (su padre le envía numerosas fotografías para que sigan 'en contacto').

A pesar de lo entregado de la profesión de Carolina, la pareja ha sabido salvar las distancias y sobreponerse a todo. Como en las olimpiadas de Río de Janeiro, cuando él se trasladó hasta el país latinoamericano para apoyarla a pleno pulmón y lucir la camiseta de España. Si no, las tecnologías siempre hacen más fácil la distancia. Gracias a las videollamadas, Álex, ella, y de vez en cuando también Thori, se ponen al día. 

Missing you😍👫 #Rio #memories #together #couple #michico #love

Una publicación compartida por Carolina Marin (@carolinamarin) el 6 de Mar de 2017 a las 1:58 PST

Un hombre que ha conseguido convertirse en uno de los grandes apoyos de la deportista, manteniéndose en el anonimato cuando la situación lo ha requerido pero situándose en primera línea cuando así lo ha necesitado Marín. 

Carolina Marín consiguió hacerse con su tercer título mundial de bádminton con solo 25 años, un logro que no había conseguido ninguna mujer hasta la fecha y que le ha abierto las puertas a los libros de historia.

Entrevista a Carolina Marín Silvia P. Cabeza

La joven nació en Huelva y con solo 14 años tuvo se trasladó a Madrid para trabajar en su sueño dejando atrás a su familia, casa, amigos y aficiones en lo que fue uno de sus momentos más duros, tal y como ella ha comentado en varias ocasiones. Sin embargo, fue un paso necesario para convertirse en toda una profesional que ha conseguido entrar en los libros de historia del deporte, y de paso conocer al hombre de su vida: Alejandro Carrasco.