Los invitados de la boda maldita de Alejandro Agag y Ana Aznar que han caído en desgracia.

Los invitados de la boda maldita de Alejandro Agag y Ana Aznar que han caído en desgracia.

Famosos TRAMA GÜRTEL

Los 15 'negritos' de la boda de Ana Aznar y Agag en El Escorial, 15 años después

Este martes se cumplen tres lustros del multitudinario y lujoso enlace de la hija de José María Aznar, al que acudieron más de 1.100 invitados. En la actualidad muchos de ellos tienen un destino nada halagüeño. Ya se habla de aquel 'sí, quiero' como una ceremonia maldita.

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Fue considerada la boda de una infanta, aunque quien se casó no era la hija de un rey, sino de un presidente del Gobierno. El fastuoso enlace de Ana Aznar Botella (35 años), hija de José María Aznar (64) y Ana Botella (64), con el empresario Alejandro Agag (46) pasará también a los anales de la historia como la boda de la maldición del Escorial, la que trajo consigo la desgracia política, sentimental o incluso vital para muchos de los más de 1.000 invitados a la ceremonia. Como si de los Diez negritos de Agatha Christie se tratara -la popular novela en la que uno a uno, los 10 invitados a una mansión, implicados en muertes de otras personas en el pasado, terminan desapareciendo-, algunos de los invitados a la espléndida ceremonia nupcial también acabaron retirándose de la vida pública, entrando en prisión o incluso falleciendo.

Ana Aznar con su padre, el día más feliz de su vida.

Ana Aznar con su padre, el día más feliz de su vida. Gtres

Entre los ilustres asistentes se encontraban políticos de medio mundo, reyes, ministros e importantes empresarios. El despliegue en cuestiones de seguridad y prensa estuvo a la altura del enorme dispendio: 90 medios de comunicación, 400 periodistas y 200 coches oficiales son algunas de las cifras del enlace, aderezadas con casi 32.500 euros procedentes de las arcas de la trama Gürtel que vinieron a sufragar parte del ostentoso evento

Hace 15 años todo era felicidad, tanto para los novios como para sus familias y, por supuesto, para aquellos privilegiados invitados. Sin embargo, los acontecimientos que se han sucedido en los últimos años ilustran a la perfección la caída a los infiernos experimentada por algunos de ellos, ya sea en el ámbito profesional, personal, judicial e incluso vital. 

Miguel Blesa

El expresidente de Caja Madrid pasó por la cárcel en 2013. Sumaba en su portfolio judicial varias causas pendientes como la supuesta estafa de las preferentes y los presuntos sobresueldos a los anteriores directivos de la entidad. El pasado mes de julio, Blesa decidía poner fin a su vida pegándose un tiro en el pecho con una de sus escopetas de caza. Acababa de ser condenado a seis años de cárcel por el caso de las tarjetas black, aunque la sentencia aún no era firme. 

[Más información: Flores frescas para Rita, marchitas para Blesa: las tumbas de la corrupción]

Luis Bárcenas (59)

El extesorero del Partido Popular también pasó por prisión. En su caso, por la de Soto del Real, donde cumplió condena. Acusado también en el marco de la Gürtel, la Audiencia Nacional le ha investigado también por su papel en la financiación de su partido.

Rodrigo Rato (68)

Rodrigo Rato, en la boda de la hija de Aznar.

Rodrigo Rato, en la boda de la hija de Aznar.

El que fuera vicepresidente económico del Gobierno y también presidente de Bankia siguió los pasos de Miguel Blesa en lo que a las condenas por las tarjetas black se refiere. En su caso, la sentencia dictaba cuatro años y medio de cárcel por aquellas irregularidades. Por si eso fuera poco, en 2018 tendrá que enfrentarse a un juicio por la cuestionada salida a bolsa de la entidad, por la que la Fiscalía reclama un lustro de cárcel debido a la presunta estafa a los inversores de aquella iniciativa.

Francisco Camps (55)

A Camps pronto se le terminó la dolce vita de la que disfrutaba durante los años en los que se celebró la majestuosa boda de Ana Aznar. Tras su paso por la Generalitat Valenciana, se retiró de la política activa y tuvo que defenderse de las acusaciones por su relación con la trama Gürtel. Los controvertidos regalos que presuntamente recibieron tanto él como su esposa les abocaron a una época que nada tenía que ver con la feliz estampa que desprendían aquel 5 de septiembre de 2002 en El Escorial. 

Francisco Correa (61)

El cabecilla de la Gürtel desfilaba feliz con su entonces mujer. En aquel momento pasó prácticamente desapercibido sin ser consciente de que, años después, las imágenes del matrimonio serían las más repetidas tras destaparse los turbios asuntos de la red corrupta. Correa, quien dio nombre a la trama Gürtel, fue condenado a 13 años de prisión por una de las piezas del caso y continúa en el banquillo de los acusados por varias causas relacionadas, entre otras cosas, con la financiación irregular del PP de Valencia y los famosos papeles de Bárcenas.

[Más información: Aquí nadie devuelve el dinero robado (más de 15.000 millones), ¿salvo Correa?]

Silvio Berlusconi (80)

Silvio Berlusconi, en la boda de 2002.

Silvio Berlusconi, en la boda de 2002.

El expresidente italiano tampoco quiso perderse el enlace del año. Tiempo después, acabó inmerso en varias causas judiciales y llegó a ser condenado a prisión y a inhabilitación pública por abuso de poder e incitación a la prostitución infantil, después de salir a la luz un escándalo sexual con una menor de edad. Tras ser absuelto, fue condenado nuevamente, esta vez por un delito de corrupción al haber intentado sobornar a un senador. Berlusconi dimitió de su cargo de primer ministro, aunque dejó al país en un estado prácticamente de bancarrota.

El Bigotes

El presunto líder de la Gürtel en la Comunidad Valenciana también estuvo presente en la fastuosa boda y también terminó condenado a 12 años y tres meses de cárcel por una de las piezas de la trama. Además, aún espera sentencia, como Correa, por otra de las causas relacionadas con la citada red de corrupción.

[Más información: 'El Bigotes' se querella en el Supremo contra los jueces de la Gürtel valenciana]

Jaume Matas (61)

El expresidente balear y exministro tiene pendientes varios asuntos con la justicia. Inmerso en un remolino de causas corruptas, una de las primeras le llevó a la cárcel en 2014 debido al tráfico de influencias. A principios de año fue condenado nuevamente a tres años y ocho meses de prisión, así como a siete años de inhabilitación especial en la que constituyó su tercera condena. Aún tiene cerca de una veintena de causas pendientes que no le quitaron el sueño, sin embargo, cuando ejerció de padrino en la boda de su hija.

[Más información: Jaume Matas, de presidente de Baleares a chófer en la boda de su hija]

Jesús Sepúlveda (62) y Ana Mato (57)

El extinto matrimonio se vio inmerso en el caso Gürtel por los supuestos beneficios y lucros que obtuvo de la red corrupta. Sepúlveda, de hecho, fue imputado además por recibir dinero de la trama a cambio de adjudicaciones públicas. Además del costo político y judicial, la pareja vio cómo su unión sentimental hacía aguas.

Mario Vargas Llosa (81) y Patricia

El matrimonio formado por el premio Nobel y su prima también se resquebrajó años después del enlace de la hija de Aznar. Cada uno tomó un camino distinto (que en ocasiones parece volver a unirse en la clínica Buchinger de Marbella) y, de hecho, el escritor comenzó una relación con otra de las asistentes a la boda.

Miguel Boyer e Isabel Preysler (66)

Isabel Preysler con Miguel Boyer.

Isabel Preysler con Miguel Boyer.

El exministro de economía y Hacienda sufrió en 2012 un ictus y falleció dos años después. Durante la boda de Ana Aznar Botella, Miguel Boyer tuvo que ver cómo su entonces mujer, Isabel Preysler, y el exmarido de ésta, Julio Iglesias (73) acaparaban todos los titulares por cómo se produciría el reencuentro entre ellos y si se dirigirían alguna mirada. El político no era consciente, sin embargo, de que la verdadera contingencia no residía en el cantante, sino en el escritor y premio Nobel Mario Vargas Llosa, con quien Preysler comenzaría una relación unos cuantos años después.

Rita Barberá

La exalcaldesa de Valencia falleció hace tan sólo unos meses después de sufrir un infarto fulminante mientras descansaba en un hotel de Madrid. El suceso despertó todo tipo de sospechas teniendo en cuenta que Barberá había declarado dos días antes por un presunto delito de blanqueo de capitales en el ayuntamiento valenciano.

El rey Juan Carlos (79) y la reina Sofía (78)

Los reyes eméritos, Juan Carlos y Sofía

Los reyes eméritos, Juan Carlos y Sofía

Como toda boda de infanta que se precie, aunque en este caso Ana Aznar no era tal, los monarcas eméritos no quisieron perderse el fastuoso evento. Años después, tuvieron que hacer frente a escándalos como la cacería en Botsuana, el Caso Nóos que implicó a Iñaki Urdangarin (49) y la imputación y desimputación de la infanta Cristina (52). El rey Juan Carlos terminó abdicando en junio de 2014. Pero la Corona no fue lo único que el monarca había perdido por el camino, pues su matrimonio con la reina Sofía hacía tiempo que había dejado de ser una unión de hecho. En la actualidad ya ni siquiera se esfuerzan en guardar las formas.

Esperanza Aguirre (65)

Aunque no de forma directa, los últimos años han golpeado de manera colateral a la que fuera presidenta de la Comunidad de Madrid. Aguirre declaró como testigo en el marco de la Gürtel sobre las prácticas de fraccionamiento de contratos en el Gobierno autonómico y acabó dejando sus cargos públicos tras la imputación de algunos de sus hombres de confianza, como Ignacio González (56) o Francisco Granados (53).

Nieves Álvarez (43) y Marco Severini 

La pareja, que parecía idílica y feliz no sólo el día de la boda de Ana Aznar, terminó poniendo fin a su matrimonio en el año 2015.

Con todo, hasta los propios padres de la novia han visto cómo su matrimonio era objeto de rumores de crisis continuos, además de blanco de las críticas por sus respectivas gestiones políticas. En el caso del expresidente del Gobierno, la guerra de Irak le supuso un enorme coste. Por su parte, la que fuera alcaldesa de Madrid dejó tras sus pasos una difícil herencia marcada por la venta de pisos de protección oficial a fondos buitres gestionados por miembros de su familia o controvertidas adjudicaciones, entre otras cuestiones. La boda fue un punto final a la historia de Amor de Alejandro Agag y Ana Aznar, pero abrió las puertas a toda una oleada de polémicas que aún colean 15 años después.