Tana Rivera, en El Rocío, el pasado 22 de mayo.

Tana Rivera, en El Rocío, el pasado 22 de mayo. GTRES

El Estilo MODA

Tana Rivera rinde tributo a uno de los looks más icónicos de su abuela, Carmina Ordóñez, con un atuendo de aire vintage

La hija de Eugenia Martínez de Irujo y Francisco Rivera rescata la esencia de la mítica y musa de las arenas durante la Romería del Rocío.

Más información: Tana Rivera se convierte en una de las mejor vestidas de Sevilla con un vestido de IQ Collection firmado por Inés Domecq

Publicada

El fervor, la tradición y la magia de la Romería del Rocío han vuelto a inundar los caminos de la provincia de Huelva, dejando a su paso imágenes para el recuerdo en las arenas del coto.

Esta cita, que combina la más profunda devoción religiosa con un despliegue de la moda flamenca más auténtica, se convierte año tras año en una pasarela de folclore.

En una de sus jornadas, la gran protagonista de la crónica social ha sido, de forma indiscutible, Tana Rivera (26 años).

Tana Rivera, en El Rocío.

Tana Rivera, en El Rocío. GTRES

Vestido naranja con lunares blancos

La joven ha acaparado todas las miradas al presentarse en el camino con un estilismo cargado de nostalgia, elegancia y un incalculable valor sentimental.

Con un look que parece inspirado en su abuela, la desaparecida Carmina Ordóñez, la joven ha querido rendirle un emotivo y sincero homenaje.

Para ello, ha rescatado de los archivos familiares la estética exacta de un vestido que la inolvidable Carmina lució con su característico orgullo y desparpajo en la Romería del Rocío del año 1977.

La cuidada e inteligente elección estilística de Tana Rivera no hace más que confirmar, casi cinco décadas después, la absoluta atemporalidad y vigencia de los trajes flamencos rocieros cuando están dotados de alma y de historia.

La propuesta de la joven Rivera destaca por su fidelidad a los códigos estéticos y los detalles que en su día definieron a su abuela paterna.

El atuendo central se compone de un favorecedor y alegre vestido naranja de corte clásico adornado con tupidos lunares blancos.

Este diseño, pensado para soportar las exigencias del polvo y el sol de las marismas sin perder un ápice de estilo, se complementó de manera magistral con un pañuelo cruzado sobre el pecho en un fuerte contraste de tonos, exhibiendo un vibrante estampado floral.

Tampoco faltaron los complementos obligatorios de la cita: la tradicional medalla de la hermandad colgada al cuello sobre una cinta verde y un cómodo bolso rociero de cuero marrón ceñido a la cintura.

Carmina Ordóñez, en El Rocío, en 1977.

Carmina Ordóñez, en El Rocío, en 1977. GTRES

El guiño a Carmina

Sin embargo, el detalle más evocador e impactante de la jornada, y el que verdaderamente consiguió trasladar de inmediato a los presentes a aquella estampa que protagonizó su abuela hace casi cincuenta años, consiste en la forma de lucir el pañuelo sobre la cabeza.

Perfectamente anudado en la nuca y cubriendo el cabello por completo, su accesorio se ha convertido en el elemento clave que confirma que no estamos ante una mera coincidencia, sino ante un estilismo meticulosamente meditado.

Parece claro que Tana ha querido rememorar la figura de Carmina, manteniendo vivo su singular e imperecedero legado estético en el mismo escenario natural y andaluz que ella tanto amó y defendió a lo largo de su vida.