La presentadora Mirtha Legrand en una fotografía tomada en Buenos Aires, en 2019. Gtres
Mirtha Legrand, condecorada por Felipe VI: recibirá la Cruz de Oficial de Isabel la Católica tras su último bache de salud
La leyenda argentina ha regresado a la televisión tras unas semanas en las que ha estado recuperándose de un cuadro de gripe y resfriado.
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A nueve meses de cumplir un siglo de vida, Mirtha Legrand (99 años), la figura más longeva y emblemática de la televisión argentina, suma un nuevo reconocimiento internacional en un periodo especial marcado por un bache de salud del que ya está completamente recuperada.
Justo cuando se ha producido su gran regreso a la televisión argentina, tras unas semanas recuperándose de un cuadro de gripe y resfriado, se ha conocido que el rey Felipe VI (58) la distinguirá con la Cruz de Oficial de la Orden de Isabel la Católica.
Se trata de una de las condecoraciones más prestigiosas que otorga España a ciudadanos nacionales o extranjeros que han contribuido de manera extraordinaria a fortalecer los vínculos con el país.
La distinción, confirmada por fuentes diplomáticas, llega en un momento de celebraciones para la presentadora, que continúa activa y reivindicando su legado con la misma energía que la ha acompañado durante casi nueve décadas de carrera.
Mirtha Legrand junto a la reina Letizia, en 2019, en Buenos Aires.
La Orden de Isabel la Católica es una de las más antiguas del sistema de honores español y se concede a propuesta del Gobierno, aunque se entrega en nombre del Rey.
"Es la condecoración emblemática para españoles o extranjeros en el exterior, gente que ha acreditado méritos extraordinarios en favor de España, pero con una dimensión hispanoamericana o iberoamericana", han explicado fuentes conocedoras de la decisión.
En el caso de Legrand, su trayectoria, su influencia cultural y su papel como puente entre generaciones y países han sido determinantes.
La diva, cuyo nombre real es Rosa María Juana Martínez Suárez, es un fenómeno único en la historia de los medios.
Mirtha junto a Raphael en 2004. Gtres
Cuando Europa se desangraba en la Segunda Guerra Mundial, ella ya comenzaba su carrera artística. Tenía apenas 12 años cuando debutó profesionalmente, y a los 13 filmó su primera película, Hay que educar a Niní (1940).
A lo largo de su vida rodó 36 películas, consolidándose como una de las grandes estrellas del cine argentino. Sin embargo, su salto definitivo al estatus de ícono popular llegó con la televisión.
Mirtha Legrand, en una fotografía de archivo.
En 1968 inició un ciclo que cambiaría para siempre la historia de la pantalla chica: Almorzando con las estrellas, luego rebautizado como Almorzando con Mirtha Legrand.
Desde entonces, y con pocas interrupciones, Legrand lleva 58 años al frente de un formato que ha evolucionado, se ha adaptado y ha sobrevivido a todas las transformaciones del medio.
Hoy conduce La noche de Mirtha Legrand, una versión nocturna del clásico que continúa marcando el pulso de la actualidad argentina gracias a su estilo directo, su agudeza y su capacidad para generar titulares.
"Señores, ya soy una leyenda. Y la leyenda continúa", dijo días antes de cumplir 99 años, una frase que resume su relación con el público y su conciencia del lugar que ocupa en la cultura argentina.
Su figura trasciende generaciones: abuelos, padres e hijos han crecido viéndola en pantalla, y su presencia se ha convertido en un ritual televisivo que forma parte del ADN del país.
La distinción española no solo reconoce su trayectoria artística, sino también su vínculo personal con España.
Mirtha Legrand junto a Mario Vargas Llosa. Gtres
Su padre, José Martínez Fernández, era un comerciante andaluz nacido en Almería que emigró a Argentina con apenas tres años.
Su madre, Rosa Suárez García, tenía ascendencia brasileña y española.
Esa raíz ibérica ha estado siempre presente en la identidad de Legrand, que a lo largo de su carrera ha entrevistado a decenas de figuras españolas y ha mantenido una relación fluida con la comunidad hispana.
El anuncio de la condecoración se produjo semanas atrás, durante una conversación entre Legrand y el embajador de España en Argentina, Joaquín María de Arístegui, quien le comunicó personalmente la decisión del Rey.
Estaba previsto que la ceremonia de entrega tuviera lugar en abril en el Palacio Salas Dodero, sede de la Embajada española en Buenos Aires, un edificio neoclásico francés ubicado en uno de los barrios más elegantes de la ciudad.
Sin embargo, el acto fue postergado y se celebrará en las próximas semanas.