James Van Der Beek, en una fotografía tomada en 2024. Gtres
La millonaria deuda fiscal que James Van Der Beek logró saldar poco antes de morir y una polémica recaudación de dinero
El actor perdió la vida el pasado 11 de febrero, a los 48 años, a causa de un cáncer de colon. Su viuda, Kimberly Brook, y sus seis hijos lloran su deceso.
Más información: Su viuda, Kimberly, y sus seis hijos: la familia que llora la muerte de James Van Der Beek, protagonista de 'Dawson Crece'
La muerte de James Van Der Beek, el pasado 11 de febrero a causa de un cáncer colorrectal, ha dejado a su familia rota y lidiando entre el duelo y los problemas económicos que tuvo el actor, arrastrados en los últimos años.
Der Beek, conocido por su papel de Dawson Leery en Dawson’s Creek, era padre de seis hijos junto a su esposa, Kimberly Brook (48 años): Olivia, de 15 años; Joshua, de 13; Annabel, de 12; Emilia, de nueve; Gwendolyn, de siete, y Jeremiah, de cuatro.
Van Der Beek fue diagnosticado de cáncer colorrectal en 2023, en un estadio avanzado, tras meses de síntomas que inicialmente atribuyó a cambios en la dieta y al ritmo de vida.
El tumor, ubicado en el colon, requirió cirugía y un agresivo tratamiento de quimioterapia, con efectos secundarios severos que el actor no ocultó en sus intervenciones públicas, donde habló de fatiga extrema, dolores y la dificultad en su día a día.
James Van Der Beek, en una imagen de archivo. Gtres
Durante más de un año mantuvo el diagnóstico en privado, reservándolo para el círculo familiar más cercano. No fue hasta noviembre de 2024 cuando decidió hacerlo público.
Lo comunicó a través de un escrito en el que confirmaba que tenía cáncer colorrectal en estadio 3 y en el que insistía en que seguía "tomando medidas" para superarlo, apoyado en su mujer y sus hijos.
La enfermedad, sin embargo, avanzó pese a las terapias y, tras algo más de dos años de batalla, el intérprete falleció el 11 de febrero de 2026.
Su muerte ha vuelto a poner el foco en el aumento de este tipo de cáncer entre adultos jóvenes y de mediana edad, un fenómeno que preocupa a oncólogos y sociedades médicas.
Un historial de deuda
A las dificultades médicas se sumó un capítulo económico que ahora ha salido a la luz: una deuda fiscal de casi 270.000 dólares con el Servicio de Impuestos Internos (IRS), que llevó a que se impusiera un embargo sobre sus bienes, avanza TMZ.
Según documentación divulgada por medios estadounidenses, el IRS reclamó a James y Kimberly 95.438,31 dólares correspondientes a 2018 y otros 173.890,31 dólares por el ejercicio de 2019.
El actor junto a su mujer, Kimberly, en una imagen de archivo, Gtres
Estos montantes elevaban el total a 269.328,62 dólares, unos 228.000 euros al cambio aproximado de la época.
El embargo tributario se registró en noviembre de 2021 y se mantuvo vigente hasta abril de 2022, cuando la pareja consiguió saldar por completo la deuda y levantar la carga sobre sus activos.
Fuentes citadas por la prensa especializada describen esa etapa como un periodo de fuerte presión financiera, que coincidió con el progresivo repliegue del actor de los grandes proyectos de Hollywood y con el inicio de una vida más discreta.
El alivio fiscal llegó apenas un año antes de que se confirmara el diagnóstico oncológico, que supuso un nuevo golpe para la economía doméstica, ya mermada por años de ingresos irregulares y gastos crecientes.
Un rancho en Texas
En 2020, la familia Van Der Beek decidió abandonar Los Ángeles y mudarse a un rancho en Texas, una propiedad de más de 34 hectáreas, frente a un río, que comenzaron ocupando como inquilinos.
El actor explicó entonces que buscaba ofrecer a sus hijos una infancia distinta a la que podían tener en California: más contacto con la naturaleza, menos presión mediática y un ritmo de vida más lento.
Ese rancho, que durante años fue solo una casa de alquiler, se convirtió en propiedad de la familia a comienzos de 2026.
A principios de enero, apenas un mes antes de la muerte del actor, se formalizó la compra por unos 4,8 millones de dólares, con la ayuda económica de amigos cercanos que contribuyeron a reunir el pago inicial a través de un fideicomiso.
El objetivo, según explicó el representante de Van Der Beek, era dar estabilidad a la familia, pasando del alquiler a la hipoteca y blindando la vivienda como hogar definitivo para Kimberly y los seis hijos.
La entrada se abonó el 9 de enero, cuando ya la enfermedad estaba en una fase muy avanzada, lo que añade un componente de urgencia y previsión a la decisión.
Tras el fallecimiento, el entorno más cercano del actor impulsó una campaña de recaudación de fondos en la plataforma GoFundMe con un objetivo claro: ayudar a la viuda y a los niños a afrontar los gastos médicos acumulados.
Parte de la opinión pública se ha preguntado por la conveniencia de pedir donaciones inmediatamente después de que se conociera la compra de una propiedad valorada en casi cinco millones de dólares.
James Van Der Beek junto a su mujer y sus seis hijos. Instagram
Frente a las críticas, los impulsores del GoFundMe insisten en que la factura sanitaria de dos años largos de tratamientos oncológicos en Estados Unidos y la interrupción de la actividad profesional explican la fragilidad financiera familiar.
Fueron varias las ocasiones en las que el actor habló del cáncer con un claro afán de ayudar a los demás.
En sus últimas apariciones, reivindicó la importancia de la detección precoz del cáncer colorrectal, subrayó la necesidad de prestar atención a síntomas aparentemente menores y agradeció de forma reiterada el respaldo de su círculo íntimo.
Para Kimberly y los niños, empieza ahora una etapa definida por el reto de mantener la casa que han convertido en refugio, continuar con la educación de los menores y reconstruir una normalidad posible sin la figura del padre.
El apoyo económico y emocional que están recibiendo a través de la campaña de donaciones, de sus amigos y de la comunidad que siguió la enfermedad del actor se ha convertido en un salvavidas en medio de un duelo complejo.
Mientras el foco mediático se desplaza hacia otros temas, el rancho de Texas queda como símbolo de la última gran decisión de Van Der Beek: asegurar un hogar para los suyos aun cuando el tiempo ya jugaba claramente en su contra.