A sus 60 años, Boris Izaguirre habla de sexo, identidad y amor con la misma naturalidad con la que lleva décadas ocupando platós y columnas.
Sin imposturas y sin miedo a la etiqueta, el periodista y presentador se convierte en el protagonista del octavo episodio de No te lo Cayes, un pódcast impulsado por Platanomelón y presentado por Cayetana Guillén-Cuervo (56 años).
Izaguirre nunca rehúye hablar de ninguna cuestión. Al contrario: aprovecha el altavoz para desmontar algunos de los grandes tabúes que todavía pesan sobre la diversidad y el deseo en la madurez. "Nunca he tenido que salir del armario", ha comenzado diciendo con rotundidad.
Una afirmación que resume en la frase que escuchó en casa desde niño: "El closet es para la ropa". Para él, el problema no ha sido la identidad, sino el miedo que la sociedad proyecta sobre ella.
"Estar en el armario no suele ayudar a nadie. El miedo es terrible y se debe educar a los padres y a los amigos", ha reflexionado, poniendo el foco en la importancia de la educación emocional y familiar.
Boris Izaguirre y Cayetana Guillén-Cuervo en el pódcast de Platanomelón.
Cedida a EL ESPAÑOL
El escritor recuerda con especial emoción el papel de sus padres en su desarrollo personal. "Mi papá y mi mamá son superhéroes", ha afirmado, reivindicando el privilegio de haber crecido en un entorno donde pudo definirse sin imposiciones. Esa libertad le permitió entender pronto que la identidad no es un compartimento que deba estar estancado.
"El mundo me ha permitido cambiarme a mí mismo, como por ejemplo no ser solo una cosa, no soy solo de un país", ha explicado, defendiendo una visión amplia y en constante evolución de quién es.
En ese proceso de autoconstrucción, Izaguirre reconoce que ahora se permite mirar su sexualidad desde un lugar más abierto. Confiesa que le gustaría abrazar también su bisexualidad y dejar espacio a que su deseo siga transformándose con el tiempo.
Su despertar sexual fue con un chico y, al llegar a España, se enamoró de quien sería su marido, Rubén Nogueira. "Escuchábamos la misma música, leíamos los mismos libros… no era una casualidad", recuerda sobre el inicio de una relación que se ha consolidado con los años.
Pero si hay un mensaje que atraviesa toda la conversación es el de romper con el edadismo aplicado al sexo. "Tengo 60 años y sigo manteniendo relaciones sexuales", afirma con naturalidad, desafiando la idea de que el deseo tiene fecha de caducidad.
Boris Izaguirre y Cayetana Guillén-Cuervo en el pódcast de Platanomelón.
Cedida a EL ESPAÑOL
De hecho, el venezolano ya declaró en una conversación con EL ESPAÑOL que tras cumplir 60 años, lo celebró con su marido haciendo el amor, algo que le gratificaba.
Lejos de aceptar esa narrativa, Izaguirre reivindica una sexualidad activa, libre y sin culpa en todas las etapas de la vida.
Para el comunicador, el placer no desaparece con el paso del tiempo; simplemente se transforma. Cambian los ritmos, las prioridades y las formas de entender la intimidad, pero no la capacidad de sentir y disfrutar.
Su testimonio conecta con una conversación cada vez más necesaria: la de normalizar el deseo en la madurez y visibilizar que la vida sexual no se extingue al cumplir cierta edad.
Con su intervención en No te lo Cayes, Boris Izaguirre no solo comparte episodios personales, sino que lanza un mensaje claro: vivir sin armarios, sin etiquetas rígidas y sin miedo es, en sí mismo, un acto de libertad.