Robert Duvall y Luciana Pedraza en Los Ángeles.

Robert Duvall y Luciana Pedraza en Los Ángeles. Gtres

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Cuatro matrimonios, sin hijos y con una vida en el campo: así es el lado más íntimo de Robert Duvall, fallecido a los 95 años

La noticia se ha conocido este lunes, 16 de febrero, a través de un comunicado emitido por su agencia en nombre de su mujer, confirmando la triste noticia.

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El legendario actor estadounidense Robert Duvall ha fallecido este domingo, 15 de febrero, a los 95 años, poniendo fin a una de las trayectorias más sólidas y respetadas de la historia del cine.

La noticia se ha conocido después de que su mujer, Luciana, a través de su agencia de representación, emitiera un comunicado con la triste noticia.

Para quienes no le conocían, siempre será el intérprete inolvidable de clásicos como El Padrino. Su muerte marca el adiós a un actor que supo construir personajes de enorme intensidad mientras, en lo personal, cultivaba una vida muy discreta, aunque movida.

Reservado, poco dado a la vida social y profundamente comprometido con su profesión, dio durante décadas la impresión de caminar en paralelo a la maquinaria de Hollywood, lo que le hizo crear un gran patrimonio.

Robert Duvall.

Robert Duvall.

El actor reconoció en varias entrevistas que su mundo giraba alrededor del trabajo y de un círculo reducido de amistades leales.

Además, nunca tuvo hijos biológicos ni adoptivos y habló de ello con una mezcla de ironía y resignación, admitiendo que lo había intentado en distintas etapas de su vida.

Pero, aunque Duvall tomase esta decisión por voluntad propia, nunca se privó de gozar una vida personal viva y muy ajetreada. Cuatro matrimonios y solo una mujer clave que le cambió la vida y le hizo girar su vida personal, para siempre.

Se casó cuatro veces

Su biografía sentimental refleja esa combinación de intensidad y discreción que marcó su carácter. Se casó en cuatro ocasiones, y cada matrimonio coincidió con momentos distintos de su trayectoria personal y profesional.

Su primera esposa fue Barbara Benjamin, con quien contrajo matrimonio en 1964. Ella, antigua bailarina y presentadora de televisión, aportó a su vida un entorno más doméstico y estable en los años en que su carrera comenzaba a consolidarse.

Benjamin tenía dos hijas de una relación anterior y Duvall asumió el papel de padrastro con naturalidad. Quienes conocieron aquella etapa recuerdan a un actor implicado en la vida familiar, intentando equilibrar rodajes y hogar.

Robert Duvall en un acto público.

Robert Duvall en un acto público. Gtres

Sin embargo, tras más de una década juntos, la relación terminó en 1975, en parte por el desgaste que suele acompañar a las carreras absorbentes y a las largas ausencias.

Pasaron varios años hasta su segundo matrimonio, en 1982, con la actriz Gail Youngs, miembro de una familia muy vinculada al mundo artístico.

Esta unión, que duró hasta 1986, fue más breve y estuvo marcada por la intensidad profesional de ambos. Duvall atravesaba una etapa de enorme reconocimiento y exigencia laboral, y la convivencia no logró aguantar en medio de agendas complejas y proyectos constantes.

En 1991 volvió a casarse, esta vez con la bailarina Sharon Brophy. El vínculo, que se prolongó hasta 1995, tuvo también un carácter más efímero.

Fue un periodo de transición, tanto en lo emocional como en lo profesional. El actor, con esta tercera relación, confirmaba lo complicado que era para él tener estabilidad con una vida llena de proyectos laborales.

Robert Duvall y su mujer Luciana Pedraza.

Robert Duvall y su mujer Luciana Pedraza. Gtres

La estabilidad definitiva llegó con su cuarta esposa, la argentina Luciana Pedraza. Se conocieron en Argentina en un encuentro casual -según contó la pareja, en plena calle- y comenzaron una relación que desembocó en matrimonio en 2004.

La diferencia de edad, de más de cuatro décadas, nunca fue un problema para la pareja. Compartían intereses culturales, proyectos creativos y una profunda pasión por el tango, que se convirtió en uno de los rituales íntimos de su relación.

Pedraza no solo fue su compañera sentimental, sino que también colaboró en algunos proyectos laborales, consolidando una buena conexión creativa y personal que se mantuvo hasta el final. Desde entonces, nunca le soltó la mano.

Una vida lejos del foco

En sus últimos años, Duvall eligió una vida apartada del bullicio mediático en su rancho del condado de Fauquier, en Virginia.

Allí llevaba un ritmo pausado: ejercicio diario, paseos largos, cuidado de perros y caballos, y largas conversaciones con amigos. Hacía vida entre Estados Unidos y Argentina, país que terminó convirtiéndose en su segundo hogar emocional.

Imagen de Robert Duvall en el Festival de cine de Toronto.

Imagen de Robert Duvall en el Festival de cine de Toronto.

Sus seres queridos, que lo conocieron en profundidad, destacan de él que tenía un humor seco y un gusto por las conversaciones intensas.

Esa fuerza e intensidad vital lo convertía en el actor que todos conocieron, el que encarnaba personajes austeros y muy reservados, algo que se asemejaba a sus principios y que supo llevar a la gran pantalla con sus interpretaciones.

Robert Duvall se va dejando atrás no solo una filmografía maravillosa, sino también la imagen de un hombre que, aunque haya estado casado cuatro veces, nunca dejó de buscar su propio equilibrio entre el amor, la libertad y la vida laboral que definió su existencia.